Buscar Buscar Comentar Comentar Enviar por email Enviar por email Menu Menu Red de sitios Red de sitios Reloj Reloj Reloj Reloj Twitter Twitter WhatsApp WhatsApp Facebook Facebook Pinterest Pinterest Instagram Instagram Instagram Instagram Tumblr Tumblr Google+ Google+ Reproducir video Reproducir video Pausa Pausa Ver Ver Expandir Expandir Video Video Imagen Imagen Lista Lista Compartir Compartir Enviar Enviar Anterior Anterior Anterior Anterior Siguiente Siguiente Siguiente Siguiente Cerrar Cerrar Cerrar Cerrar Voy de Viaje Voy de Viaje En Familia En Familia En Pareja En Pareja Con Amigos Con Amigos Solos Solos En Avión En Avión En Auto En Auto Tips de Viaje Tips de Viaje Gastronomía Gastronomía Exóticos Exóticos Ciudades Ciudades Playas Playas Teens Teens Cuaderno de Viaje Cuaderno de Viaje Bus Bus Crucero Crucero Aventura Aventura
Playas

El Nido, la nueva perla del sudeste asiático

Pequeñas islas con playas paradisíacas forman el paisaje filipino. Todas marchan a un ritmo tranquilo y son un oasis para buzos y amantes de la vida marina.

Por Noelia Maldonado.

Hoy en día, encontrar El Nido (Filipinas) en el mapa no es difícil gracias a las nuevas tecnologías, pero asumir que uno va a viajar hacia ese punto geográfico perdido en el medio del mar genera una mezcla de emoción y nervios.

Este pequeño poblado pesquero está en las costas de Palawan, una isla que según Google Maps queda a más de 18.000 kilómetros de Córdoba. Sólo basta con marcarlo en el mapamundi para imaginar lo que uno tendrá que recorrer para llegar hasta una de las más de 7.000 islas que tiene Filipinas.

Viajar a El Nido o a cualquiera de las nuevas perlas que ofrece ese país implica buscar una alternativa a las más conocidas playas de Tailandia, Malasia o Indonesia.

Su geografía cavernosa recuerda a las costas del sur tailandés o del este vietnamita. Sin embargo, El Nido tiene una impronta muy distinta a la del resto de los países de la zona. Es menos exótico y mucho más familiar, por eso es una buena alternativa para descansar luego de unos días en algunas de las frenéticas ciudades del sudeste asiático como Kuala Lumpur, Bangkok o Hanói. Desde todas ellas hay vuelos con escala en Manila o Cebu.

Bajar un cambio

Al arribar al pueblo, uno verá que el caos asiático es la madre de todos los movimientos de tránsito hasta que finalmente se da cuenta de que, en realidad, la paz reina en ese hueco entre las montañas que por algo han llamado “nido”.

Lo segundo que le llamará la atención al viajero es la venta en todos lados de un único producto: el bolso de neopreno para uso marino. Más adelante entenderá por qué es tan popular y necesario.  

Los recorridos básicos que se pueden hacer desde el pueblo son cuatro y están oficialmente catalogados como Tour A, B, C o D. En algunos lugares ofrecen algunas letras extra del diccionario. Todos los paseos se realizan a bordo de típicas embarcaciones filipinas que salen temprano del puerto y regresan a las 17, justo para que uno se bañe, descanse un rato y salga a pasear por las entretenidas calles.

No hay en el centro ninguna playa que valga la pena, ya que se usan para atracar embarcaciones, pero los atardeceres que se pueden ver desde los bares frente al mar son impagables.

¿A, B, C o D?

Entre los infaltables de El Nido se encuentra el Tour A. Arranca con una media hora de navegación por el Pacífico, que genera la sensación de que uno nunca vio un mar tan transparente y esmeralda como ese.

Con lo primero que se topa el turista es con una serie de playas metidas entre enormes montañas de roca gris cubiertas con vegetación verde flúor. Es un espectáculo de película con un fondo marino que, para los que no sean avezados buzos, a primera vista genera más miedo que curiosidad. Desde el barco se distinguen corales de colores insólitos y peces de formas que uno sólo puede ver en documentales de NatGeo.

Este primer tour sirve para descubrir cañadones de aguas bajas entre las montañas. Los filipinos las llaman lagunas; en inglés son las Big, Secret o Small Lagoon –las tres, increíblemente bellas–. Se puede acceder por medio de kayaks o nadando por debajo de impresionantes rocas que hacen que el viajero se sienta dentro de un video de Jacques Cousteau. Luego, para descansar vendrá el almuerzo y una tarde en la llamada “Seven Commando Beach”, una espectacular playa plagada de palmeras con grandes extensiones de arena blanca.

El Tour C también es altamente recomendable, porque navega más lejos y llega hasta dos playas que parecen sacadas de un ranking de “las mejores del mundo”: la Hidden y la Secret Beach. La única contra para este paseo es que las pequeñas arenas pueden estar copadas por algún contingente numeroso. Si es así, vale esperar un ratito a que se vaya la gente para disfrutar de un paisaje soñado.

En todos los tours habrá paradas técnicas para comer y para hacer esnórquel. Además, existe la posibilidad de salir a hacer exclusivamente buceo, ya que la zona es ideal para ver todo tipo de especies como pez globo, espada y mantarraya, entre muchísimas otras difíciles de catalogar.

Comentá esta nota

2016. Todos los derechos reservados.
La Voz.