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Imperdibles

Imperdible: un viaje en bicicleta para unir valles por las sierras de Córdoba

Una travesía en dos ruedas, entre la ciudad de Córdoba y Villa Dolores, para descubrir la inmensidad de la provincia y sus paisajes únicos e imponentes.

Por Voy de Viaje.

Silvio Godoy Argiz, un ciclista amateur cordobés, planificó el viaje primero en su cabeza. Lo visualizó, ideó el recorrido y se imaginó los paisajes. Tiempo después estaba dando la primera pedaleada, el punto de partida que lo llevaría desde la ciudad de Tanti hasta la cabecera del departamento San Javier. Para su travesía también eligió un camino. La vieja ruta nacional 28, antigua arteria principal en la comunicación entre la provincia mediterránea y la región de Cuyo, la misma que atraviesa el imponente macizo de los gigantes (a casi 2000 metros sobre el nivel del mar) y la Reserva Hídrica Provincial para adentrarse luego entre los volcanes de Pocho y desembocar, tras un frenético descenso, en el camino de los Túneles en los infinitos llanos riojanos.

Valles cordobeses: un destino de cada uno para visitar 

La etapa uno comenzó con una trepada de 30 kilómetros. El calor era agobiante y, tras pasar la hermosa villa veraniega de El Durazno, el cansancio se empezó a hacer notar. A 10 kilómetros de Tanti se encuentra el acceso a la Reserva Cerro Blanco, y a otros 15 más la Reserva Naturista Yatan Rumi. Si bien la subida es constante y casi sin descansos, el esfuerzo no impidió el hecho de poder apreciar el imponente paisaje que Silvio estaba dejando a sus espaldas. El Valle de Punilla acompañó su pedaleo por varios kilómetros, mientras apreciaba a orillas del camino rebaños de ovejas, tropillas de caballos y hasta llamas pastoreando en los pastizales de altura que ofrecen las sierras.

Entre un gigante dormido y el Yuspe

Después de casi cinco horas de pedaleo, el joven cordobés llegó al parador La Rotonda, uno de los puntos de acceso a Los Gigantes. Tras una cena ligera, dedicó un tiempo a contemplar, junto a un arroyo, la vista al macizo iluminado por la combinación de un cielo cubierto de estrellas y un sinfín de luciérnagas que titilaban sin cesar.

A la mañana siguiente, descanso reparador mediante, un trekking hasta el río subterráneo postergó el retorno de la pedaleada. Una larga caminata de casi dos horas por las laderas del macizo le fue regalando a Silvio vistas sorprendentes. Se trata de un circuito de baja dificultad más que recomendable para profundizar en las maravillas naturales que ofrece Córdoba.

Ahora sí, de vuelta en la bici, la travesía continuó rumbo al río Yuspe, un tramo corto de apenas siete kilómetros. Ante el pronóstico de lluvia de los días subsiguientes, era una parada casi obligatoria para disfrutar de sus aguas calmas y cristalinas. La noche sorprendió al ciclista a orillas del cristalino espejo de agua y una puesta de sol tras las cumbres sin comparación.

Los volcanes de Pocho, la inmensidad del paisaje cordobés con sus mejores postales. (Silvio Godoy)

Entre las nubes y los llanos riojanos

El cruce de las sierras grandes por su extremo norte daba por sentado un desafío físico y emocional. Silvio se enfrentó a esa inmensidad solo. Restaba atravesar la amplia pampa de altura característica de las serranías para poder comenzar el ansiado descenso.

Rozando los cerros a baja altura, las nubes pintaban la mañana de gris y le daban al ambiente una frescura que se agradeció después de varios días de intenso calor. Soledad y silencio fueron las palabras elegidas para describir esta etapa del viaje. En el medio de la nada, o del todo, la naturaleza se presentaba en su máximo esplendor.

En el paraje Cuchilla Nevada las bajadas comenzaron a ser más frecuentes, aunque intercaladas con duras subidas. Los ríos Guampa y San Guillermo se materializaban como oasis que permitían refrescarse a sus orillas y reponer energías. San Gerónimo marcó el inicio de un vertiginoso y divertido descenso que atravesó Tala Cañada y Taninga para terminar en Salsacate para hacer noche.

Un túnel del tiempo

A 35 kilómetros de Salsacate comienza el camino de los Túneles, una imponente obra de ingeniería construida a principios de la década del ’30 con el fin de agilizar la comunicación con la región de Cuyo. Una tormenta amenazante se comenzaba a formar a la derecha y avanzaba rápidamente sobre los volcanes de Pocho. Luego de media hora de una lluvia intensa, la travesía continuó por una subida constante que tuvo como punto final el filo de las sierras. Desde la cima y durante todo el descenso, nuevamente la inmensidad del paisaje cordobés regalando su mejor imagen.

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A partir del ingreso al primer túnel, el camino serpentea en un impetuoso descenso ideal para soltar un poco los frenos y disfrutar de la adrenalina que despierta la aventura. Las curvas se suceden una tras otra, con paradas obligadas para inmortalizar el momento con una instantánea. Una vez abajo y dejando las sierras atrás, una recta que parece infinita converge en el paraje Del Cadillo, punto de desvió hacia la ruta provincial 51 y la Reserva Provincial Chancani.

La meta

San Gerónimo marcó el inicio de un vertiginoso y divertido descenso que atravesó Tala Cañada y Taninga. (Silvio Godoy)

El último tramo de 70 kilómetros tenía como destino Villa Dolores y La Paz. Luego de atravesar el pueblo de Chancani, la RP51 inicia una recta casi llana, con leves curvas, que corre paralela al cordón serrano y se adentra en el bosque chaqueño occidental. El paisaje es un tanto más monótono que los anteriores, pero con un encanto particular. Como se suele decir, la belleza radica en los ojos de quien la sabe ver.

Luego de poco más de cinco horas de pedaleo, finalmente Silvio llegó a la ciudad de Villa Dolores, el punto de descanso donde repuso energías antes de emprender el último tramo hasta La Paz, en el extremo sur del departamento San Javier y punto final de este viaje.

Datos útiles

Más info. Podés conocer más acerca de las aventuras de Silvio en su blog Efímeramente mortales. En Instagram: @silviogodoyargiz.

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