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Menús bien canadienses

Una visita a la ciudad de Toronto, además de deparar hermosos e inolvidables rincones para visitar, permite descubrir la variada y exquisita gastronomía canadiense. El Mercado San Lorenzo es uno de los sitios imperdibles.

Por Redacción LAVOZ.

Visitar Canadá permite conocer un país en el que las medidas son superlativas: allí todo es grande, extenso o muy alto. Por ejemplo, la superficie total del país es de casi 10 millones de kilómetros cuadrados, muy grande. El lago Notario es uno de los más extensos, pero la cantidad total de lagos supera los dos millones.

La CN Tower, en Toronto, tiene 553,33 metros de altura y hasta 2010 fue la más alta del mundo. Estos ejemplos valen para corroborar lo de las medidas extremas.

Y ya que se menciona a Toronto, vamos a hablar de esta ciudad. Si bien la capital canadiense es Ottawa, la ciudad más poblada de Canadá y capital económica es Toronto, con sus tres millones de habitantes en la zona urbana que se duplica con el área metropolitana y con su Stock Exchange o bolsa de valores, la mayor de Canadá y la sexta en el mundo, rol que adquirió luego de ocurrido el 11-S en Nueva York, cuando la mayor parte de las operaciones de Wall Street se trasladaron a la ciudad canadiense.

La importancia de Toronto se refleja en muchos otros aspectos de su rico potencial, tanto en telecomunicaciones, servicios, industria aeroespacial, publicidad, educación y turismo, como en otras actividades productivas y de servicios, cine y televisión, por ejemplo. En estos, la ciudad ofrece su escenografía urbana para muchas de las producciones de Hollywood (según se dice, el 25 por ciento) con numerosas películas y series filmadas en sus calles y edificios.

También es conocida como “la ciudad de cristal”, por la cantidad de edificios, construidos y en construcción, recubiertos por lo que se conoce como “piel de cristal”, es incesante el ritmo de obras que, a medida que avanzan en altura, van siendo recubiertas con ese material.

Pero hay otro factor que destaca a Toronto dentro de los destinos a visitar y descubrir, mucho más mundano y “terrenal”: su gastronomía y vida nocturna. En estos temas, la ciudad se gana un lugar privilegiado en el ranking.

Hay muchos rincones y secretos para investigar y descubrir, algunos de día y otros de noche. Veamos: para almorzar, haciendo un alto en la recorrida por la ciudad, un sitio con mucha “onda” y encanto particular es “Wvrst”, en el 609 de King Street West, una de las zonas de ocio que no se pueden dejar de visitar.

Que el nombre del lugar suena difícil, es cierto, pero la pronunciación es simple: “Versta”. Una vez que se ubica el cartel, en la dirección mencionada, se ingresa por una escalera hasta el primer piso y allí se abre a la vista un ambiente descontracturado, con mesa “comunitarias” (a compartir con otros comensales, sean conocidos o no), bancos y silla de diferentes estilos y materiales y un estilo muy informal. 

Si se anima a mantener un diálogo (en inglés) von Bram, el gerente general, él le explicará los detalles del lugar y los tipos de salchichas y cervezas que se pueden elegir. Lo más acertado sería pedir un tasting, es decir, una degustación, para probar todas (o la mayoría) de las especialidades.

El menú es sencillo: variedad de salchichas frescas, papas fritas, distintas salsas y una completa lista de cervezas. Los precios, accesibles, de las salchichas van desde los 6 dólares a los 9 dólares y las cervezas 7 y 25 dólares las más caras.

La destilería y el mercado

Y   si se ha dedicado el día a recorrer esa zona del corazón del downtown (centro) y particularmente el eje que conforma King Street West, conviene estirar la tarde en algunos de los cafés y bares que abundan y esperar la hora de la cena.

En el número 461 de esa calle está Spin Galatic Toronto, un club nocturno cuyo eje temático es el ping pong. Son un poco más de 1.000 metros cuadrados en los que hay dos bares, 12 mesas de ping pong, menú tipo nuestras picadas y un salón para reuniones privadas.

El lugar, absolutamente informal como se imaginará, es muy divertido y apropiado para grupos de amigos.

El ingreso no está sobre King Street, sino que al llegar al número indicado, hay un callejón y a unos 30 metros de la vereda una escalera que baja hasta un subsuelo, señalizada con un cartel luminoso donde dice Ping Pong. Se desciende por esa escalera y allí está el bar y restaurante.

Entre los fundadores de Spin Galatic, cadena que cuenta con locales en Nueva York, Milwaukee, Los Ángeles y Dubai, además de Toronto, se encuentra la actriz Susan Sarandon.

El sistema contempla dos mecanismos: con reserva, 60 dólares por hora por mesa, sin importar el número de personas; sin reserva, 30 dólares por mesa por hora, pero tienen que esperar a que se desocupe una. Esta tarifa, después de las 5 p.m. se reduce a 20 dólares, pero si encuentra una mesa desocupada considérelo un milagro.

A estos precios se debe sumar lo que se consuma, por ejemplo, una cerveza, 5,75 dólares; tacos, 12 dólares; chips and dips (papas fritas con salsas), 9 dólares, y cheese and meats (queso y embutidos o salchichas), 18 dólares. 

Otra visita imperdible en Toronto es a Distillery Historic District (Distrito histórico de la destilería) o, como era su nombre original, The Gooderham & Works Distillery, fundada en 1832 por James Worts y su cuñado, William Gooderham.

Llegó a producir la mitad del total de bebidas espirituosas de Ontario y proveía a mercados de Canadá y hasta Nueva York, pero luego fue decayendo hasta que el lugar, que ocupa 13 hectáreas y contiene 45 edificios del siglo 19 –la colección de arquitectura industrial victoriana mejor conservada de Norteamérica– terminó cerrado y abandonado.

Recuperado y puesto en valor, reabrió con nuevo nombre, Distrito Distillery Historic, y hoy es un centro para las artes, la cultura y el entretenimiento. La pintoresca zona peatonal se llena con más de un centenar de inquilinos, como galerías, museos, salas de ensayo, boutiques, tiendas, estudios de artistas, restaurantes, bares y cafeterías. 

Recomendable para cenar es El Catrin, con auténtica cocina tradicional y moderna de México, con un menú estilo tapas, un gran patio calefaccionado y un impresionante mural pintado por tres artistas mejicanos en una de las paredes interiores.

Y la frutilla del postre es el Mercado San Lorenzo (Saint Lawrence Market), ubicado en el 92 de Front Street East, esquina con Lower Jarvis St, uno de los dos principales mercados de Toronto (el otro es Kensington Market).

Son dos edificios victorianos, el Norte, donde los sábados se realiza el mercado de agricultores y de antigüedades, y el Sur, donde hay un gran despliegue de puestos de carnes, frutas, pescados, panaderías, delicatessen y restaurantes.

Con todo el encanto y atractivo que tienen los mercados, lo mejor es ir a la mañana (abre a las 8) y recorrerlo hasta la hora del almuerzo. Recomendamos el sándwich de carne de cerdo con mostaza de Dijon, en un pan que es una delicia, que vende Carousel Bakery a U$S 6,20 y que, acompañado de una cerveza, se puede comer en las mesas comunitarias que hay en la terraza lateral, sobre Market St. Se puede ubicar en el top five de los placeres terrenales.

El resto del día, para despedirse de Toronto.

Lo que hay que saber

Cómo llegar. Con Air Canada, U$S 1.450 dólares canadienses. El vuelo hace escala en Santiago de Chile (1 hora); la atención a bordo es muy buena, y los asientos son cómodos.

Alojamiento. Hotel Eaton Chelsea, 33 Gerrard Street W, Toronto, con más de 1.500 habitaciones y suites (el más grande de Canadá), con muy buena ubicación, en el centro de Toronto, zona bancaria, a metros del subway, desde U$S 159 la noche.

Divisas. El dólar canadiense (CAD) cotiza prácticamente lo mismo que el dólar estadounidense: U$S 1 = 1,045 CAD.

Visa. Los argentinos necesitan visa para ingresar a Canadá. En Córdoba, a la gestión la realiza la Asociación Cordobesa de Agencias de Viajes (Acav).

Más información: Tourism Toronto www.seetorontonow.com

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