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Escapadas

Buceo en las profundidades del río San Antonio

En la Playa de los Hippies, en Cuesta Blanca, se puede vivir una experiencia que es cada vez más frecuente en la provincia. Te contamos todos los detalles.

Por Evelina Quinteros (Especial).

No sé nadar. Nunca aprendí. Pero eso no parece ser un limitante para hacer buceo en los lagos y balnearios de la provincia de Córdoba. La playita de Los Mimbres en Villa Carlos Paz y la Playa de los Hippies en Cuesta Blanca son dos opciones entre varias. Y si bien la primera es un lugar ideal, elegimos la segunda porque tiene aguas transparentes como un film de cocina, una profundidad óptima para bucear y muy buena visibilidad. 

DATOS ÚTILES. Información útil para bucear en el Río San Antonio.

Un ritual subacuático

Desde Villa Carlos Paz salimos en viaje hacia Cuesta Blanca. ¿La premisa básica? Ante todo, la seguridad. Para eso, se prueban los equipos antes de la inmersión, se controla –mediante un sistema de información que provee Seguridad Náutica– que no haya ningún inconveniente extra como una crecida, y se informa a los bomberos de cada jurisdicción cuántas personas irán a bucear. Múltiples habilitaciones, una serie de permisos náuticos y un sistema de contingencia provisto por el cuerpo especial de Policía son necesarios. 

¡Todo listo! Los participantes se sumergen al agua junto al guía, cada uno a su turno. “Se siente una ingravidez absoluta”, me respondió Gonzalo Odasso cuando le pregunté de antemano de qué se trataba todo esto. Tiene muchísima experiencia: es instructor de buceo deportivo y adaptado para personas con discapacidad y cuenta con unos 1.000 buceos realizados en el país y en el exterior, conocimientos que supo trasladar a la actividad en Córdoba.

Explorar el mundo subacuático implica una verdadera preparación. Comenzamos a vestirnos con un traje autónomo de buceo: máscara para proteger los ojos, traje de neopreno, un sistema de lastrado para hundirse sin gran dificultad, chaleco compensador y unas aletas, comúnmente conocidas como “patas de rana”.

Después de llegar al lugar elegido, poco a poco comenzamos a sumergirnos, y lo que me había explicado sobre la ingravidez se vive en directo. 

EN LOS RÍOS DE CÓRDOBA ES POSIBLE BUCEAR POR LUGARES ENCAJONADOS ENTRE PIEDRAS Y ENCONTRAR UNA FAUNA MUY INTERESANTE.  

Como pez en el agua

“Los humanos tenemos la tendencia a utilizar las manos para nadar. En el buceo hay que olvidarlo”, advirtió Gonzalo. La consigna es usar los pies como la mejor forma de moverse bajo el agua. Con el solo movimiento de las aletas podemos avanzar, retroceder y hacer giros invertidos a la izquierda o a la derecha con una suficiente coordinación. 

A medida que transcurre la excursión, recuerdo sus explicaciones para lograr una “flotabilidad neutra”, algo así como aprender a flotar en la superficie y descender lentamente hasta llegar a la profundidad deseada para mantener un equilibrio en forma horizontal. 

Entre las indicaciones, cómo respirar es clave: ni muy agitado ni conteniendo la respiración. Yo diría, también, evitando los nervios y la ansiedad. Las señas son importantes: “todo ok” se representa con el dedo pulgar y el índice juntos y el resto levantados. Aclaración: si elevás sólo el pulgar, significa que deseás subir a la superficie. Hay varias señas para cada acción, pero son fáciles de aprender.

¿Qué se puede ver bajo el agua? Un cardúmen de mojarritas, carpas, tarariras y las tradicionales “viejas del agua” o “bagres de río”, que son muy sumisas y curiosas. Tanto que estas últimas, como las carpas, a veces te siguen. Lo hacen sin ánimos de atacar: sólo quieren averiguar de qué especie son esos engomados que visitan la zona. 

Como se trata de un “bautismo”, sólo es posible llegar hasta los seis metros de profundidad, como máximo. Distinto es para los que tienen “cancha” en el tema, que logran sumergirse a una distancia mucho mayor. Todo acaba luego de unas tres o cuatro horas.

Sin duda, estar en la cima de una montaña o permanecer en las profundidades de un río tienen algo en común: lo emocionante de estar descubriendo un “mundo” totalmente distinto, mirando desde una perspectiva única la naturaleza que nos rodea. No hay distracciones: sólo estás vos, tu respiración y lo que estás viviendo en completa paz y contemplación.

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