Trujillo, la ciudad de la eterna primavera

PLAZA DE ARMAS DE TRUJILLO.
PLAZA DE ARMAS DE TRUJILLO.

La ciudad está en el norte peruano, en el departamento Libertad, territorio habitado en tiempos prehispánicos por culturas aborígenes como las mochica, chimú e inca, de manera sucesiva. Fue oficializada como ciudad en 1535 por Francisco Pizarro.

En Trujillo se proclamó la independencia de Perú en 1820 y hacia allí Simón Bolívar trasladó la capital en 1824 por tratarse de “un territorio estable y seguro”.

Por ese motivo recorrer hoy la ciudad de Trujillo es observar el legado cultural de distintos momentos históricos que conviven a corta distancia uno del otro. Reúne atributos arquitectónicos, culturales, naturales y arqueológicos que hacen gala del lema que usan por esas tierras: “Así es el norte, un lugar donde todo es posible”.

Trujillo está ubicado en una zona cercana a la costa del Océano Pacífico con extensos desiertos con la particularidad de contar con cursos de agua que explican la presencia de valles aptos para sembrados. Hacia el este las montañas son la antesala de la región de la Amazonia.

Corazón trujillano. Trujillo en la actualidad cuenta con más de 700 mil habitantes y se vanagloria, con razón, del casco histórico que data de la época colonial y que abarca unas 60 manzanas, de largas cuadras de 150 metros.

La distribución urbana es en torno a la avenida España, con un entorno en forma de óvalo que ocupa la vieja traza de una antigua muralla.

La Plaza de Armas es el centro geográfico, lugar de fundación de la ciudad y el principal espacio público en el que un monumento conmemora la libertad y la independencia mientras fantásticos jacarandaes, de flores rojas, pueblan las veredas increíblemente lustrosas.

Ese espacio es ocupado diariamente por los habitantes que lo usan como paseo y donde sigue vigente la tradición de sacarse la típica foto familiar frente a las estatuas de mármol.

El hermoso paseo es también lugar donde las pretensiones del amor se hacen presentes en las parejas, que dan innumerables caminatas por las impecables veredas.

Alrededor de la plaza, en un juego creativo de colores donde se mezclan rojos, verdes, ocres, celestes y azules, se alinean los edificios institucionales y antiguas casonas que ostentan los típicos balcones, algunos de rejas de hierro forjado con fragua y otros de celosías o enrejados de madera, finamente trabajada que definen la arquitectura republicana.

Paso a paso. La catedral es el edificio más importante. Tiene una fuerte presencia por el volumen que le imprimen dos torres y un amplio atrio. El templo se construyó entre los años 1647 y 1666 y tras los daños de un terremoto fue reconstruido. Recientemente fue puesto en valor.

Posee un altar de estilo barroco y rococó revestido en oro, varios óleos de las escuelas quiteña y cuzqueña y un museo de arte religioso.

En otro extremo de la Plaza de Armas está el edificio de la Alcaldía, de factura neoclásica que originalmente tenía tres pisos pero el terremoto de 1970 destruyó la última planta. Su fachada luce muros de color celeste con columnatas y decoración en blanco.

Por peatonal Pizarro. Desde este punto se puede caminar con rumbo norte, por calle peatonal Pizarro, donde se alinea la mayoría de los palacios y casonas de varios estilos arquitectónicos, que coinciden en incluir en la decoración figuras de camélidos, cóndores y víboras, entremezcladas con imágenes de origen romano.

La calle Pizarro finaliza en el arco que fue una de las puertas de ingreso a la fortaleza, luego de cruzar la Plazoleta del Recreo.

Allí los arqueólogos recuperaron lo que constituyó el primer sistema de alcantarillado del ¬siglo XVII, llamado “Caja de ¬repartimiento de agua”, que se utilizó hasta 1906 como conductor del agua del río Moche hacia la ciudad donde se almacenaba en 14 pozos para distribuirla a

las viviendas por canales y conductos.

En el corazón del paseo luce una hermosa fuente de mármol blanco, traída de Italia, junto a cuatro esculturas ubicadas en las respectivas esquinas que representan las cuatro estaciones del año.

Sobre las calles laterales se impone la vista de las fachadas de antiguos solares, recientemente refaccionados y pintados de colores. Los lugareños dicen que ese es el lugar elegido por poetas, enamorados y jubilados, que se instalan bajo la generosa sombra de añosos y colosales ficus a conversar.

A pocas cuadras recibe al caminante el Baluarte Herrera, uno de los torreones de la vieja muralla defensiva que sobrevive al avance de la ciudad. Esa obra de arquitectura data de fines de 1600, tiene una forma elíptica de más de 5.000 metros y su función fue la defensa de ataques de corsarios y piratas.

Los baluartes de la muralla llevan los nombres de las familias que financiaron la construcción en adobe, cal y madera, que utilizó mano de obra indígena y esclava.

El centro histórico de Trujillo concentra una decena de iglesias y otro tanto de casonas donde habitaron familias de la nobleza trujillana.

Conscientes del valioso tesoro histórico y arquitectónico, las actuales autoridades gubernamentales están gestionando ante la Unesco una declaración como Patrimonio de la Humanidad a todo el sector.

Con ese objetivo en la mira están llevando a cabo un plan de restauración y mantenimiento de las edificaciones.

Lo que hay que saber

Ubicación. Zona norte de Perú sobre la costa del Pacífico, a 200 kilómetros de Chiclayo y a 600 de Lima.

Cómo llegar: por tierra diversas empresas de transporte conducen a Trujillo. Desde y hacia Lima posee amplias propuestas de ómnibus con diversos servicios, desde básicos a ejecutivos de la empresa Vía. También hay conexión aérea con la capital.

Cuándo ir: por el clima primaveral, todo el año es oportuno, aunque durante el Festival de la Marinera se satura la capacidad hotelera.

Alojamiento: tiene gran diversidad, desde hospedajes, hostels y hoteles de alta categoría. Tarifas: hotel 3* U 25 por persona; en hostel U 15 por persona.

Recomendaciones: para la visita a los sitios arqueológicos por seguridad y practicidad es conveniente contratar un tour con guías, los precios son accesibles. En los alrededores de la Plaza de Armas se encuentran numerosas empresas.
Beber sólo agua mineral; comer en el mercado es muy económico pero las condiciones de higiene son deficitarias.
El casco histórico de día y de noche es muy seguro.

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