Tres días en una ciudad para vivir

Subidas, bajadas, un trecho en tranvía y podrá ver su barrio Chino; sus casas victorianas; su ícono, el puente Golden Gate, museos y otras maravillas que la identifican.

Si el viajero dispone de poco tiempo, tres días por ejemplo, para conocer San Francisco, en California, lo mejor es organizarse para no dejar de visitar mínimamente lo indispensable de esta ciudad bien planificada, que se podrá recorrer a pie.

Las colinas que la caracterizan ayudan para que durante la caminata, se pueda parar y mirar los detalles, como los de las casas victorianas que le dan un look propio a la ciudad.

Pero también se puede viajar en tranvía, por los principales lugares del centro y los barrios aledaños, por sólo 25 centavos de dólar. Los lugareños adoran el tranvía, porque forma parte del paisaje mismo de la ciudad.

Está tan vinculado con la historia urbana que hasta tiene un museo, el que muestra paso a paso cómo evolucionó este medio de transporte “ecológico”.

Si el viajero tiene la suerte de cruzarse con un típico hippie de las épocas originales, le contará con uñas y pelos el prontuario de cada una de las máquinas que suben y bajan calles.

Primera parada. La primera parada es Fisherman Wharf, la zona de muelles sobre la bahía. San Francisco fue y es el principal puerto estadounidense sobre el Pacífico, por eso los muelles fueron por décadas el corazón de la ciudad.

Actualmente se ha reinventado como un área de restaurantes y casas de souvenirs, recomendable para pasear, almorzar en alguna terraza al sol o tomar un cafecito por la tarde.  Las estrellas para las fotos son los lobos marinos, que toman sol recostados en el famoso Pier 39, justo al final del muelle.

Por 24 dólares se puede navegar la bahía y conocer el perfil de San Francisco desde el agua. En un recorrido de una hora, se llega debajo del Golden Gate (puerta dorada), “el” puente de la postal.

Se trata de una colosal obra del hombre, que se comenzó a construir en 1933 y fue inaugurado el 27 de mayo de 1937. La magnífica obra tiene la estructura de un puente colgante, de 2.727 metros de longitud y 25 metros de ancho, con dos pilares de 227 metros de altura cada uno.

En la travesía de regreso, se hace la aproximación a la mítica cárcel de Alcatraz, construida sobre un risco montañoso en medio de la bahía. Cuentan que las corrientes marinas y los vientos hacían imposible la aventura de los condenados de escapar con vida.

Hoy es un museo y un recorrido cultural que narra un poco de la historia política del país y también de la historia del cine que la tuvo por protagonista.

Andar por los barrios. Nob, dicen, viene de snob, la colina más alta y elegante de la ciudad. A Nob Hill se puede llegar en tranvía y luego recorrer a pie este elegante barrio, con maravillosas vistas de la ciudad. Hay que tener en cuenta que es uno de los puntos más altos, con lo que las vistas de la bahía dejan sin aire.

También deja sin aire la inclinación de las calles, literales toboganes que en algunos tramos tienen ángulos de 45 grados. El ejemplo más extremo de las "calles de San Francisco" es la calle Lombard que, de tan empinada, hubo que construirla en zigzag.
Justo al costado de este barrio se encuentra la comunidad china más grande fuera de China.

Chinatown tiene algunas calles principales que reproducen con fidelidad fachadas cantonesas y a nivel de piso locales de productos exóticos. Desde todo por 2 dólares, hasta finísimas antigüedades y maravillas en origami.

Faros del mundo. Origen del "hipismo" y baluarte del movimiento gay, San Francisco tiene un ejercicio progresista que da cabida a una diversidad tolerante. Ese carácter es muy tangible en la gente de la ciudad, que transmite un aire distendido y amable.

Haight y Ashbury es una esquina inolvidable para la década de 1960. Allí comenzaron a reunirse los jóvenes que venían a quebrar el tradicional sueño americano, para dar origen al movimiento hippie.

Hoy se pueden recorrer unas cuantas manzanas que recrean la estética flower power (el poder de las flores) y curiosear en los negocios vintage o de ropa usada.

En busca de la avenida Castro, hacia el sur, se llega frente a la mismísima fachada del teatro que le da nombre a ese barrio. Sobre esa calle estaba el local donde Harvey Milk luchó y se convirtió en el primer senador en representar los derechos de la comunidad gay.

Hoy flamea una gigante bandera con los colores del arco iris (seis franjas de colores rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta) sobre calles muy activas, ideales para disfrutar de restaurantes gourmet.

Finalmente, en el distrito financiero (Financial Distric), conviene visitar el Museo de Arte Moderno y, hacia el sur de la ciudad, San Luis Obispo y Santa Bárbara, con sus viñedos, bodegas y restaurantes (ver Arte moderno y vinos, en página 3).

Lo que hay que saber

Pasajes aéreos. Desde Córdoba, con LAN, aplicable para temporada baja, para viajar desde el 1º de febrero hasta el 30 de junio; compra del ticket con 14 días de anticipación y tres días después de haber hecho la reserva (lo que aplique primero); estadía mínima siete días y máxima tres meses, tarifa final, con tasas e impuestos incluidos, U 1.199.

Alojamiento. Un hotel céntrico, bien ubicado, categoría tres estrellas, cuesta entre U 100 y U 150 la habitación doble.

Gastronomía. Una cena formal cuesta alrededor de U 30 por persona, sin vino. El vino se puede pedir por copa, con un costo de unos U 6 / 7, o una botella de buena marca, a U 20. La oferta, de todos modos, es muy amplia y se pueden hacer almuerzos o cenas livianas (sandwiches, ensaladas o tartas) por U 10 / 15. Es recomendable hacer una comida así al día, ya que San Francisco tiene muy buena gastronomía en general y todos los bares y restaurantes, por más sencillos que sean, cuentan con muy buen gusto, buena atención y porciones generosas.

Transportes. El tranvía es baratísimo: U 0,25. La tarifa de los taxis también es accesible: U 7 / 15 para ir desde el centro al barrio hippie o a Castro, por ejemplo.