Cataluña Quermançó: el castillo que Dalí no pudo salvar

En lo alto de un risco, a 104 metros de altura, el castillo Quermançó, en Cataluña, libra una gran batalla contra el abandono. Salvador Dalí, el artista catalán, quiso rescatarlo pero no logró un acuerdo con los propietarios. Hoy su estado es apremiante.

A dos kilómetros de la localidad de Vilajuiga, en la provincia de Gerona, Comunidad Autónoma de Cataluña, se encuentra el castillo Quermançó, de muy antiguo origen.

Por la ruta N-260 de esa comunidad autónoma que une Figueras con Portbou (en el límite con Francia) ya desde lejos se observa el castillo, de cuya historia ya se tuvo noticias allá por 1078. De noble origen, perteneció al conde de Ampurias, Ponce I, aunque se estima que el risco que ocupa y que se eleva a 104 metros de altura, ya había sido habitado por íberos y romanos.

Futuro adverso. Muchas batallas y ejércitos se cruzaron en esta zona, por la conquista de tan importante bastión defensivo de muy difícil acceso. Imposible de tomarlo por dos laterales, los restantes estaban custodiados por dos enormes torres cuyos defensores podían soportar el acoso de enemigos durante largos períodos.

Tantas guerras llevaron al castillo prácticamente a su destrucción y posterior reconstrucción, una y otra vez, hasta quedar casi en ruinas, tal como se lo observa en la actualidad.

El excéntrico pintor catalán Salvador Dalí, cuando conoció la construcción, quedó cautivado y rápidamente manifestó su intención de adquirirlo y regalarlo a Gala, su mujer, secretaria y cuidadora de imagen y fortuna, del gran artista.

Según Dalí, desde el castillo de Quermançó se veían “las puestas de sol más espectaculares del mundo”.

Frustrado en su intento, ya que no hubo acuerdo con los dueños del castillo, el artista trató de entusiasmarlos con el proyecto de construir en el lugar un gran órgano, que sonara accionado por el viento del norte, el tramontana (de más allá de las montañas), iniciativa que tampoco logró el cometido.

Posteriormente, Dalí adquirió para su musa inspiradora el castillo Púbol, a pocos kilómetros, y así quedó sellado el infortunio para Quermançó.

En la actualidad. el colosal castillo, está abandonado aunque aseguran que en su interior aún guarda numerosos secretos y leyendas, mientras el avance del deterioro es inexorable.

Las leyendas regionales cuentan que en el interior de Quermançó hay un extenso túnel, que desemboca en la playa de el Port de la Selva, municipio español de la comarca del Alto Ampurdán, en la provincia de Gerona, Cataluña, el cual era utilizado por los piratas para poner a buen resguardo los tesoros, entre ellos una cabra de oro, que nadie pudo encontrar.