Pingüinos y estancias para disfrutar en Puerto Madryn

Pingüinos de Magallanes o patagónicos.
Pingüinos de Magallanes o patagónicos.

Al margen del avistaje de ballenas francas australes en Puerto Madryn y alrededores se puede vivir la experiencia de las estancias que se dedican a la cría de ovejas, la esquila y, desde hace unos años, al avistaje de pingüinos de Magallanes o patagónicos.

Al margen del avistaje de ballenas francas australes, el espectáculo que implica y toda la emoción que depara, en Puerto Madryn y alrededores se puede vivir la experiencia de las estancias que, en esas vastas e interminables llanuras, se dedican a la cría de ovejas, la esquila y, desde hace unos años, al avistaje de pingüinos de Magallanes o patagónicos.

Como todos los años, los pingüinos llegan en septiembre en busca de los mismos nidos que dejaron en la temporada anterior.
Como todos los años, los pingüinos llegan en septiembre en busca de los mismos nidos que dejaron en la temporada anterior.

Esta especie de aves, la única que no vuela porque sus alas se convirtieron en aletas para nadar, llega en septiembre a las costas patagónicas en busca de los mismos nidos que dejaron en la anterior temporada, para empollar sus pichones.

El pingüino Magallanes vive en colonias muy numerosas; la más grande del mundo es la Reserva Natural de Punta Tombo, a 170 kilómetros de Puerto Madryn, con una comunidad de casi un millón de pingüinos en plena temporada.

San Lorenzo

Los pingüinos, en su afán de conseguir sitios aptos para criar sus polluelos, han elegido otros lugares donde hacer sus nidos. Uno de esos lugares es la estancia San Lorenzo, propiedad de José Luis Machinea, el exministro de Economía de la Nación (1999 / 2001), y su hermano Miguel. En la estancia hay una pingüinera que, en los momentos de mayor presencia, supera los 300 mil ejemplares.

La visita a la estancia forma parte de una excursión de Argentina Visión que sale todos los días, temprano, de Puerto Madryn, con destino al Área Natural Protegida Península Valdés. Primero se hace el avistaje de ballenas en Puerto Pirámides (página 3) y luego se visita la estancia.

Se trata de un tradicional establecimiento ganadero de la zona, donde además de almorzar un típico cordero patagónico al asador, se puede visitar la reserva de pingüinos ubicada a 7 kilómetros del casco de la estancia. La visita comprende la reserva de Punta Norte donde, desde diciembre, se observan lobos marinos y eventualmente orcas.

Luego se viaja hacia Punta Cantor para avistar los elefantes marinos y la costa externa de la península y al regresar se hace una parada en el istmo Carlos Ameghino, donde se visita el centro de interpretación.

Cordero patagónico al asador, para el almuerzo en San Lorenzo.
Cordero patagónico al asador, para el almuerzo en San Lorenzo.

El tiempo estimado de la excursión es de 11 horas y se recorren 420 kilómetros. La temporada operable es desde mediados de septiembre hasta fines de marzo. La excursión incluye el recorrido completo, en grupos reducidos de no más de 18 pasajeros; guía naturalista bilingüe; visita a la pingüinera de San Lorenzo y un almuerzo pantagruélico: picada de fiambre, empanadas de carne caseras, cordero al asador libre con ensaladas y flan casero con dulce de leche.

El Pedral

A poco más de 70 kilómetros de Madryn, por ruta de ripio, y 12 kilómetros del faro de Punta Ninfas, en la boca del golfo Nuevo, se encuentra El Pedral.

Es un casco de estancia patagónica de arquitectura normanda, construido a principios del siglo 20 cuyos materiales y mobiliario fueron traídos de Europa en barco y desembarcados en las costas de la propia estancia. Inaugurada en 1923, hoy las pedregosas playas, de nueve kilómetros de extensión, de El Pedral han sido “adoptadas” por los pingüinos Magallanes que están conformando una colonia cada año más numerosa.

Arquitectura normanda para la casona de El Pedral, de 1923.
Arquitectura normanda para la casona de El Pedral, de 1923.

La excursión por el día completo, con salida a las 8.30 de Puerto Madryn y regreso a las 17, brinda la posibilidad de hacer un auténtico safari fotográfico porque, además de la pingüinera, se pueden ver también elefantes marinos, alguna orca y, en temporada, ballenas francas australes. Aquí el almuerzo, servido en un bosque de cipreses y tamariscos si el clima lo permite, también es cordero al asador, uno de los sabores inolvidables de esa geografía patagónica.

Mensajes por la radio

En esas vastedades de la estepa patagónica hay numerosas estancias de miles de hectáreas, en su mayoría alejadas de los centros urbanos y poblados. Las comunicaciones no son fáciles y no hay señal de telefonía móvil que valga.

En la soledad de esa tierra es posible que un puestero o un esquilador enferme o sufra un accidente o, simplemente, necesite comunicarse con su familia por algún motivo.

En esos casos, se pone en funcionamiento un sistema de información solidario, con base en un recurso tan antiguo como actual: los mensajes por la radio.

Es posible escuchar por LU20, en el 580 AM del dial: “Fulano de tal le avisa a su patrón que terminó de esquilar y se le rompió el camión”.