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Voy de viaje

Aruba: la chica del "Caribe"

Forma parte de las Antillas Holandesas; depende de la corona de los Países Bajos, pero tiene autonomía política, es decir, gobierno propio. Es Aruba, una pequeña isla que no sufre huracanes y que tiene para ofrecer todo el menú del Caribe para disfrutar y gozar.

Por Juan José Erramouspe.

Se puede ir en familia; en pareja; en viaje de bodas; en grupo; a bucear; a jugar al golf, o simplemente a tenderse al sol en la playa para volver con un envidiable bronceado. Según la elección del viajero, Aruba tiene propuestas para todo eso y más.

Para ver la isla y planificar la estadía, lo más aconsejable es hacer un tour de un día. Lo recogen en el hotel y el bus (o el jeep, si lo prefiere con sabor a aventura) comienza el recorrido por la ruta costera, que permite ir viendo las maravillosas playas de arenas blancas y aguas desde el azul al turquesa.

La primera parada es en el Faro California, nombre que proviene de un barco que se hundió frente a ese lugar. A los arubanos no les gusta ese nombre y prefieren llamarlo “el faro de Aruba”. Luego, el circuito lleva hasta una encantadora capilla, Alto Vista (1916), frente a la costa escarpada, y las ruinas del antiguo molino de oro de Bushiribana (1872).

El tour también comprende las formaciones rocosas de Casibari y Ayo, desde las cuales se obtienen vistas panorámicas que permiten “entender” la isla, y admirar el puente natural esculpido en la roca de la costa norte por las olas. Otro punto que puede incluir en el paseo es el Parque Arikok.

Otras alternativas para explorar a Aruba son en automóvil, motos, a caballo o en bicicleta, todas opciones disponibles para alquilar.

Si el tour se contrata en De Palm Tours (www.depalmtours.com) –recomendable– está la posibilidad de finalizar el paseo en De Palm Island, una isla privada de esta empresa en la que se puede practicar snorkel y una caminata por el fondo del mar con escafandra que resulta realmente inolvidable (sea trek). Las tarifas son de U$S 48 para adultos y U$S 35 para menores de 8 a 12.

La misma compañía ofrece otro paseo con navegación en el catamarán De Palm Pleasure, con tres paradas para practicar snorkel: en Boca Catalina; en el Antilla, un barco alemán hundido en 1940, y en Malmok. Este paseo incluye almuerzo y tragos gratis y cuesta U$S 80. No hay que olvidar los anteojos de sol, traje de baño, toalla, una gorra y bloqueador solar.

Y si un día amanece nublado –algo no muy común en una isla que, aseguran, cuenta con 300 días de sol– el paseo puede ser por el centro de Oranjestad, la capital de Aruba. La Autoridad de Turismo y el gobierno de la isla han invertido (y siguen haciéndolo) buena cantidad de fondos en hermosear y modernizar el centro de la ciudad.

Se puede hacer un paseo en el nuevo tranvía; caminar por calles peatonales llenas de comercios para hacer compras; visitar algunos de los varios museos con que cuenta la isla; sacar fotos de los edificios con fuerte impronta caribeña y holandesa, o almorzar en alguno de los restaurantes de la zona. Uno recomendable es Old Fisherman, en Weststraat, a una cuadra de la avenida principal L.G. Smith.

Pero, ir a Aruba y no pasarse la mayor parte del tiempo en la playa, sería imperdonable. El “menú” de la isla es casi inabarcable: menciono algunas, cuyos nombres van acompañados del consabido beach, como Arashi, Baby, Druif, Boca Catalina, Hadicurari, Malmok o Aruba Andicuri.

Ahora, si me apura un poco, le entrego dos nombres que pueden ser consideradas las mejores: Eagle Beach, donde está el Divi Village, Golf & Resort, un magnífico hotel con departamentos y condominios, y Palm Beach, zona en la que se extiende la mayor cantidad y calidad de la oferta hotelera de la isla.

Pero no todo en Aruba es vida al aire libre y bajo el sol. También hay que pensar en qué hacer a la noche. Si le atrae la adrenalina que provoca un paño verde con números de la ruleta o el sonido de las monedas cayendo en una slot, en la isla hay numerosos casinos, algunos de los cuales están abiertos las 24 horas. El primer casino de Aruba abrió sus puertas en 1959.

Otra alternativa es salir a bailar. Prepárese con ropa cómoda, si es posible blanca, y calzado apropiado y a “rumbear”. Salir de “caravana” en Aruba es parte del programa. 

La movida nocturna de Aruba cobra vida en distintos lugares. Por ejemplo, las muchas terrazas de los bares y restaurantes, donde es posible escuchar música en vivo; tomarse una cerveza en un pub; conocer y saborear la atmósfera típica de la isla en un bar local o una tienda de ron, para hacer la previa, y de allí pasar a un club o discoteca para bailar rumba o salsa. 

En el área de Palm Beach, a lo largo del J. E. Irausquin Blvd, que cruza Palm Beach por el frente de los principales hoteles, se encontrará con los bares y pubs más populares, como Soprano's Piano Bar, Señor Frogs y el club Gusto, estos últimos en el área conocida como The Village.

Y si quiere conocer uno de los “clásicos” de la isla feliz, tiene que hacer un viajecito hasta San Nicolás, en el extremo sudeste de Aruba, para visitar el Charlie’s Bar abierto en 1941 por la pareja holandesa de Charles y Marie Brouns. Hoy, reconvertido en bar y restaurante, continúa trabajando a cargo de Charlito, la tercera generación.

Es, también, un ecléctico museo de curiosidades de todo el mundo, que incluye banderines y camisetas de fútbol de equipos argentinos. ¿Quiere saber cuáles? Tiene que ir a Aruba y visitar Charlie’s.

Y, finalmente, entre las novedades que presenta Aruba en materia de alojamientos, está el primer hotel cinco estrellas de la isla: el Ritz-Carlton, en el L.G. Boulevard, Palm Beach.

De estilo contemporáneo, en la primera línea de playa, todas las habitaciones y suites cuentan con balcón privado.

Este viaje fue en grupo, numeroso por cierto (14), y la experiencia demostró que se puede hacer todo lo dicho y más también. Sólo se trata de organizarse y programar las actividades. Aruba es una isla de escasas dimensiones, lo cual permite recorrerla fácilmente, y es también, como lo dice su eslogan, “una isla feliz”.

Como dice la amiga Mary Picca, si no se puede viajar realmente, hay que hacerlo con la imaginación. Pero hay que viajar.

La extraña que seduce

Aruba es una isla extraña, pero seductora. Sus 30 kilómetros de largo por casi 10 kilómetros de ancho, en la “cintura” más amplia, hacen una superficie total de aproximadamente 180 kilómetros cuadrados, permanentemente cruzada por los vientos alisios.

De un lado, la costa sur –la más cercana a Sudamérica, está a 23 kilómetros de Venezuela– y parte de la oeste, muestran las playas más bellas que se puedan imaginar, entre las mejores del mundo, según catálogos internacionales. Del otro lado, la costa nordeste es escarpada y silvestre, mientras que el interior es desértico, con variedad de cactus, cardones y formaciones rocosas de baja altura.

La isla está ubicada fuera del “cinturón de huracanes”, por lo tanto, no es de esperar grandes tormentas aunque sí torrenciales lluvias.

Según los manuales, el clima es tipo semiárido tropical marítimo. La realidad indica que la temperatura media anual es de 28ºC, pero puede superar fácilmente los 30ºC. La brisa permanente que sopla a través de toda la isla atempera ese clima y lo hace agradable.

La población permanente es de alrededor de 110 mil habitantes, conformada por más 95 nacionalidades distintas. Entre estas, hay unos 70 argentinos viviendo en Aruba. Una de esas familias connacionales es la propietaria de la parrillada El Gaucho, famosa en la isla por sus carnes asadas y los cortes típicamente argentinos.

Los arubanos reconocen varias ascendencias, como raíces aborígenes de los caquetíos, africanas y europeas. Sin embargo, sus características típicas han cambiado, por la gran cantidad de mezclas raciales que existen en la isla, entre otras, la importante influencia holandesa.

Los idiomas oficiales son el holandés y el papiamento (que también se habla en Bonaire y Curazao), una extraña mezcla de portugués, español, holandés, lengua africanas, inglés y francés. Pero los arubanos también hablan a la perfección el inglés y el español.

Si hay algo que identifica a Aruba en todos los folletos, son los árboles de troncos rugosos con sus copas “peinadas” hacia el sur. Son los Divi-divi o Watapana y los Fofoti. Dicen en la isla que los Divi-divi señalan el camino hacia los hoteles.

Tips para conocer la isla por dentro

  • Gentilicio: arubano o arubiano. 
  • Moneda: desde 1986, el florín arubano (AWG). La tasa de cambio es 1,75 florines por dólar. No es necesario cambiar el dinero a florines, ya que el dólar es moneda corriente en la isla.
  • Compras. Desde el año pasado, la transitada y céntrica calle Betico Croes es una peatonal. Cuenta con amplias aceras, palmeras, bancos para sentarse y las tiendas típicas y centros comerciales de la isla. 
  • Además, en 2012 se inauguró un circuito de tranvía, que conecta la zona del puerto de cruceros con el centro de Oranjestad, de manera gratuita. Funciona de lunes a sábados de 7 a 21 y los domingos de 15 a 19.
  • Muchos almacenes del centro están abiertos de 9 a 13 y de 14 a 18.30. También en la zona hotelera de Palm Beach hay centros comerciales. Cerca de Paseo Herencia está el más nuevo de los centros comerciales, el Palm Beach Plaza, con restaurantes, tiendas de marca, boliches y cines. El horario es de 10 a 22 todos los días, excepto los domingos, que es de 17 a 22. Las compras tienen un impuesto del 1,5%.
  • Se pueden alquilar bicicletas para hacer excursiones o trasladarse en las zonas de playas. El alquiler cuesta U$S 25 por día e incluye el casco. 
  • En Aruba el agua que sale de los grifos es absolutamente potable.

Lo que hay que saber

Cómo llegar. Copa vuela todos los días a Aruba directo desde Córdoba, vía Panamá. Promociones: en Ejecutiva, para volar en agosto, 2x1 en compras hasta el 20 de junio. Un pasajero paga U$S 2.862 y el otro, sólo las tasas, U$S 461 (tarifas finales). En Económica: para compras hasta el 29 de junio y para volar desde el 15 de julio al 31 de agosto, precio final por pasajero U$S 1.147. Todas las tarifas se pueden pagar en pesos al tipo de cambio oficial del día anterior a la emisión. No incluyen el fee de emisión de U$S 33,75 pero sí la percepción de Afip. El pasajero despega de Córdoba a las 1.50 y a las 12.30 del mismo día está en Aruba. Por mayor información, visite copa.com; escriba a copacordoba@copaair.com o consulte a su agencia de viajes.

Alojamiento. Divi Village Golf and Beach Resort, tarifa desde U$S 185 para una Studio Suite por noche (con impuestos incluidos).

Para comer. Old Fiherman, en Oranjestad, desde U$S 20. Un almuerzo en la playa, entre U$S 20 y U$S 40. Una cerveza Balashi (local), U$S 6.

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