York y sus murallas abiertas

Catedral gótica y centro histórico, vistos desde la muralla.
Catedral gótica y centro histórico, vistos desde la muralla.

“La historia de York es la historia de Inglaterra”, dijo el rey Jorge VI. Y tenía razón, porque desde que los romanos, hace casi 2.000 años, instalaron una guarnición militar para controlar la región, la capital del condado de Yorkshire figura en el mapa político y económico del país.

La ciudad de York fue fundada en el 71 después de Cristo, por la IX legión del imperio romano. Eboracum, como llamaron los romanos a York, fue una de las dos capitales de la Britannia romana durante 350 años y entre otros eventos de los que fue testigo, se destaca como el lugar donde Constantino el Grande fue proclamado emperador en el 306.

Las tribus celtas nativas tuvieron que ceder el dominio de sus tierras a los dominadores, quienes extendieron el imperio hasta lo que hoy marca el límite con Escocia.

Parte de las murallas romanas aún permanecen en pie y se puede apreciar el legado romano en la cripta de la Catedral y en los museos locales que atesoran parte de esa historia regional.

Cuando esas fuerzas dejaron las islas británicas, hacia el 400 después de Cristo, otros grupos comenzaron a arribar. Así, se inició el período anglosajón y York, o Eoferwic, mantenía su posición como asentamiento relevante.

Llegó el turno de los vikingos, quienes tomaron la ciudad hacia el 866 después de Cristo e hicieron del lugar, al que cambiaron el nombre por Jorvik, uno de los puntos económicos más activos del norte europeo.

Ya en 1066, Guillermo el Conquistador invadió Inglaterra y mediante la aplicación de una mano dura sobre los habitantes que resistían a un normando como autoridad, pudo gobernar.

Los incesantes estudios arqueológicos sacan a la luz nuevos elementos que permiten interpretar en la actualidad esos dos milenios de la historia de York, incluso su prehistoria.

Pintoresco enclave

York se localiza en North Yorkshire, región que cautiva por su belleza, arquitectura y paisajes. Se trata de una zona muy pintoresca del norte de Inglaterra, donde la rica historia y su geografía, invitan a explorar desde las comunidades pesqueras de la costa del Mar del Norte, en las dales (sierras) del interior, o en pueblos y ciudades.

En la actualidad, tiene unos 200 mil habitantes estables, pero recibe por año unos siete millones de turistas que encuentran una desarrollada infraestructura.

Entre los principales atractivos de la ciudad de York se destacan York Minster (la Catedral) y la muralla medieval, que rodea el centro histórico a lo largo de tres kilómetros y que es muy fácil de recorrer.

Ona, en la puerta de una vivienda de Beverley, cercana a York.
Ona, en la puerta de una vivienda de Beverley, cercana a York.

Magia de caminar el centro 

Perderse por las antiguas calles empedradas a las que dan iglesias, museos y parques, sumerge en una suerte de volver al pasado. Gran cantidad de construcciones medievales tienen protagonismo, en especial en las calles Stonegate y Shambles, también llamada “calle de los Carniceros”, con edificaciones de hace 600 años.

A la hora de recomendar lugares a visitar, no pueden faltar el Museum Gardens, Yorkshire Museum, la Galería de Artes, King\'s Manor, Castle Museum, la Torre de Clifford y Merchant Adventurers\' Hall, entre otros.

La Catedral (York Minster) fue construida entre los años 1220 y 1472 y es uno de los templos de estilo gótico más grandes del mundo. Sus ventanas son un espectáculo aparte, ya que muestran una vasta colección de vitrales, con la Gran Ventana Oriental como ejemplo más impresionante.

A lo largo del año, York también ofrece numerosos festivales aunque el más llamativo es el Festival Vikingo, en cuyo transcurso se recrean batallas entre ejércitos escandinavos y anglosajones.

Por otro lado, el histórico hipódromo de York figura en el principal calendario de carreras de caballos de Gran Bretaña y atrae a miles de visitantes, principalmente durante el verano.

Cuando se buscan entretenimientos, es imprescindible visitar Jorvik, reconstrucción de un asentamiento vikingo; The Dungeons (show de horror), y los recorridos nocturnos que siguen el rastro de personajes y fantasmas célebres de York.

Catedral gótica y centro histórico, vistos desde la muralla.
Catedral gótica y centro histórico, vistos desde la muralla.

La oferta de pubs, clubes y restaurantes es muy variada, al igual que los precios que abarcan en general distintos presupuestos. Hay que tener en cuenta que York es una ciudad con vida propia, siempre activa, aunque la mejor temporada para visitarla es el verano boreal (abril-octubre).

Una encuesta realizada el pasado marzo ubicó a York como la ciudad más segura de toda Europa lo que, sumado a los grandes atractivos, es un dato impactante al momento de decidir unas vacaciones.

Es aconsejable pasar al menos una noche en la ciudad para luego aventurarse en su periferia y conocer entre otros lugares, Castle Howard, magnífica residencia construida hace 300 años y la población medieval de Knaresborough.

En el norte de Inglaterra, York espera con sus murallas abiertas para seducir a los viajeros con su halo romántico y contundente historia

Lo que hay que saber

Distancias: a Londres, 280 kilómetros, y a Edimburgo 260 kilómetros.

El viaje en tren desde Londres demanda dos horas.

Los aeropuertos con buenas conexiones a la ciudad son los de Manchester y Leeds-Bradford.

Tarifas. Ingreso a la catedral £ 10.

La entrada al Museo Nacional de Trenes es gratuita.

Jorvik (experiencia vikinga): £ 10.50

Museo York Castle: £ 7.50

Gastronomía. Café, entre £ 2 y £ 3.

Almuerzo en un pub local, entre £ 10 y £ 13.

Cena en un restaurante, desde £ 25, por persona.

Pinta de cerveza, £ 3.50.

Jorvik (Viking Experience), £ 10.50

York Castle Museum, £ 7.50

Clifford\'s Tower, £ 4.50

Alojamiento. Bed & Breakfast (hostería): desde £ 50 por persona por noche, con desayuno. Hotel 3*: desde £ 60 por persona por noche.

Más información en las páginas de Internet www.descubreyork.co.uk / www.discoveryork.co.uk

La pintoresca villa de Knaresborough, en York.
La pintoresca villa de Knaresborough, en York.

Noche de las hogueras

Guy Fawkes nació en York en 1570 y fue bautizado en la iglesia St. Michael, frente a la Catedral. Pero, el Reino Unido lo recuerda por haber tomado parte del fallido intento de asesinar al rey protestante James I y los miembros del Parlamento.

Al hecho se lo conoce como la “Conspiración de la Pólvora” (Gunpowder plot), en la que Fawkes y otros católicos quisieron volar el Parlamento, con el monarca adentro.

Alertado por una carta anónima, el 5 noviembre de 1605 el rey James I ordenó revisar el edificio y en las bodegas donde los sediciosos habían almacenado barriles de pólvora, encontraron a Fawkes.

En enero de 1606 los conspiradores fueron llevados a juicio, declarados culpables, y condenados a la pena máxima: la horca.

Sin embargo, antes Fawkes logró saltar del cadalso y se rompió el cuello, pero evitó la agonía de la última parte de la pena que consistía en ser descuartizado cuando todavía estaba vivo.

Desde entonces, en Gran Bretaña se celebra cada 5 de noviembre la Bonfire Night (noche de las hogueras), que consiste en grandes fogatas en distintos parques y jardines, en medio de shows de fuegos artificiales.

*Especial