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Viaje al pasado romano

Llegar a la ciudad de Nimes, al sur de Francia, da la impresión de ingresar en un túnel del tiempo que retrocede al siglo I. Los monumentos de la época románica, que integran el valioso patrimonio, se mantienen en excelente estado de conservación. 

Por Juan Carlos Lopresti (Especial).

A  Nimes, capital del departamento Gard, al sur del territorio francés, se accede en el tren de alta velocidad (AVE-GTV). Al arribar una pequeña caminata, por la Aveneu Foucheres y cruce por la plaza Charles De Gaulle, enfrenta al anfiteatro conocido como Arena. 

La colosal construcción fue realizada a finales del siglo I después de Cristo y a lo largo de 2.000 años de existencia sirvió para los más diversos usos. Está abierto todos los días pero ingresar supone hacer una considerable fila para pagar la entrada (nueve euros por persona) y recibir el audio-guía. 

A través del relato el visitante se pone en la piel de los gladiadores que enfrentaban la muerte para complacer a los jerarcas de turno. El ruedo del anfiteatro tiene 133 metros de largo por 101 de ancho y su fachada se alza hasta 21 metros de altura. Consta de dos niveles de 60 arcos cada uno sostenidos por gruesas columnas. 

El sistema de visitas, perfectamente organizadas, conduce a los visitantes a través de los niveles y desde el punto más alto observan una hermosa panorámica de la ciudad. También se ve el ruedo rodeado por las gradas, separadas por grandes bloques de piedra, pasillos y escaleras.

En la zona baja se conservan las salas que ocupaban los gladiadores que en la actualidad son museos donde abundan cascos y espadas de época e imágenes de películas de la era romana.

En el siglo VI el anfiteatro se utilizó como fortaleza y en la Edad Media los condes de Nimes se afincaron y a su alrededor se creó un barrio que sobrevivió hasta 1809 cuando se decidió remover casa, talleres y depósitos. Ya despejado el ruedo y tras tareas de mantenimiento es uno de los patrimonios romanos mejor conservados del mundo. 

En el presente el anfiteatro es sede de congresos, conciertos, actividades deportivas y eventos varios.

Maison  Carrée

El bulevar Víctor Hugo lleva a la Maison Carrée (Casa cuadrada) que impone su presencia con el aspecto macizo construido por Augusto sobre una alta base de mármol en el año 16 antes de Cristo. Ocupa una zona con abundancia de bares y restaurantes que registra buena parte de la “movida” de la ciudad, de escasos 150 mil habitantes.

La fachada de la Maison Carrée tiene seis enormes columnas y una escalera que lleva a la plaza donde antes funcionaba el foro, centro de la actividad social de la época. En los laterales, ocho de las 10 columnas que lo forman, se integran en un muro y representa uno de los templos antiguos mejor conservados de Europa. Está dedicado a los nietos del emperador Augusto, Caius y Lucius César. La entrada cuesta 5,50 euros.

La ciudad

Nimes es una ciudad para caminar por las pintorescas calles angostas y limpias que la entrecruzan. El casco antiguo muestra un ajetreado movimiento en el sector de tiendas y comercios que inexorablemente cierran al mediodía. Como ciudad turística tiene numerosos puntos gastronómicos que sirven  almuerzo hasta las 13, según las costumbres lugareñas.

Muy cerca, se puede ir a pie, están los Jardines de la Fontaine, creados en 1745 en la zona romana de la Source, que representan los parques públicos más antiguos del continente europeo. 

El recinto abierto es muy acogedor y la comunidad  lo aprovecha para disfrutar el ocio familiar en el lago rodeado por pinos, cipreses, robles y laureles. 

Dentro del perímetro se encuentra la Torre Magna, del siglo XV antes de Cristo,  excelente atalaya para ver la ciudad. Ubicada sobre el monte Cavalier fue  la torre más alta de los tiempos romanos. De los originales tres niveles sólo conserva dos y la altura total es de 32 metros.

Próximo, se encuentra el Templo de Diana, uno de los monumentos más enigmáticos de la región y si bien es parte del santuario imperial, los estudiosos todavía ignoran cuál fue su verdadera función.

Museos

Nimes tiene numerosos museos como los de Historia Natural, de Bellas Artes, de Arte Contemporáneo (en un moderno edificio frente a la Casa Cuadrada), el de las Culturas Taurinas, y el de Nimes antigua, entre otros.

La ciudad demuestra una intensa vida cultural a lo largo del año. Una muestra de ello es el Verano del Tango Argentino cuya 17ª edición tuvo lugar del 26 de junio al 29 de agosto pasado, y en el que participaron conjuntos musicales, orquestas típicas y cantantes.

Pont du Gard

A poco más de media hora de viaje (34 kilómetros y medio) por una carretera secundaria y con la asistencia de Joelle, guía local, visitamos una de las obras más imponentes y sobrecogedoras que dejó el imperio romano en la región. 

Dentro de un parque natural surcado por el río Gardon (el ingreso cuesta 12 euros por vehículo) se encuentra un acueducto y puente romano que merecieron que la Unesco lo declarara Patrimonio de la Humanidad. Fue construido en el siglo I después de Cristo y tiene 50 metros de alto distribuidos en tres niveles. 

El parque consta de excelentes lugares para que las familias puedan pasar el día junto al río que invita a la navegación en pequeños kayak que se alquilan aguas arriba.

El acueducto del Pont du Gard tenía la función de llevar el agua desde una vertiente a través de 360 metros de largo y abastecer a los habitantes de la por entonces incipiente villa Nimes. Atravesaba el Castellum, estanque circular construido entre los años 40 y 60 después de Cristo y luego por canales de plomo hacia las fuentes públicas y barrios.

Un par de bares y restaurantes permiten al viajero reponer energías.

En nuestro caso cerramos el paseo con una mesa de exquisiteces: brandada de bacalao, atún y souquet con alioli y de postre, tarta de naranja con bizcochos belgas, canela y azúcar quemada y un tinto Cante Renard con un costo de 29 euros por persona.

Lo que hay que saber 

Cómo llegar. Desde Barcelona por la autopista AP7 y la A-9 en el tramo francés, comunican con Nimes a las que separan poco más de 400 kilómetros. En el AVE (desde la Estación Sans en Barcelona) se tardan tres horas y 40 minutos).

Gastronomía. Restaurante Le Ancien Theatre, en la Rue Racine. (muy cerca de la Casa Cuadrada). Comida casera de la región, buena atención y decoración. Menú 29.00 euros-

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