Viaja sin dinero: intercambia sus fotos por cama, comida y transporte

Al poco tiempo de finalizar la universidad, Richard Tilney-Bassett se dio cuenta de que lo que en realidad quería era viajar por el mundo. Su único problema, como el de la gran mayoría de quienes persiguen ese sueño, era obtener el dinero necesario para conseguirlo. Luego de analizar en profundidad sus opciones, se le ocurrió una gran idea: ofrecer sus dotes como fotógrafo alrededor del mundo a cambio de cama, comida y transporte (boletos de avión incluidos). La única condición era que no hubiera dinero de por medio. En ese marco, decidió denominar al proyecto "The Glass Passport Project", y documentarlo a través de sus redes sociales.

¿Cómo funciona?

Quienes deseen sus servicios (ya sea fotos personales, para un evento o profesionales), se deben contactar con Richard para ver cuáles son sus necesidades de viaje. A cambio de las imágenes, los interesados deben responsabilizarse por los costos de transporte o darle alojamiento y comida, y encargarse de realizar trámites y preparativos imprescindibles como visas y vacunas.

En cuanto al hospedaje, puede ser desde un par de días hasta semanas enteras, dependiendo del tiempo que le lleve finalizar su trabajo. Sin embargo, debe incluir al menos un día para que el fotógrafo pueda conocer el lugar.

El último requisito es que la persona que requirió sus servicios lo recomiende a otros que puedan llegar a interesarse en hacer un intercambio con él.

Otra forma de descubrir destinos

En sus redes sociales, Richard registra sus intercambios y relata sus experiencias. Su último proyecto fue el 63, realizado a fines de junio. Así lo describió:

"De vez en cuando sucede encontrarse con esas personas que luchan por lo que amaban cuando eran niños, y que no lo abandonan al crecer; simplemente lo convierten en su modo de vida. Para Charlie, socio de Lizzie (intercambio 63), había sido su amor por los aviones; algo que había perseguido al trabajar en el hangar de mantenimiento local cuando era niño. Ahora se dedica a pilotear pequeños aviones en los cielos de Uganda. Así que, en mi último día en Uganda, intercambié algunas tomas del aeródromo de Aviación Ejecutiva de Kampala y aviones por un vuelo en su biplano de dos plazas. Fue una de las maneras más extraordinarias en las que he visto un país".