Una escapada de lujo por Suiza

Lausana es sede del Comité Olímpico Internacional.
Lausana es sede del Comité Olímpico Internacional.

En Europa, las cortas distancias que demanda cruzar fronteras y cambiar de países como de paisajes, son una ventaja para no desaprovechar. En este caso, un viaje en auto que permite visitar Ginebra, Lausana y Sion y un paseo en bote por un lago subterráneo.

Si hay una ventaja que ofrece Europa al viajero, es la cercanía. Con base en cualquiera de las grandes capitales o ciudades, el turista puede recorrer y conocer desde pueblos legendarios hasta urbes magníficas, en otros países y en un viaje tipo escapada de fin de semana.

Es el caso de Suiza, pequeño país centroeuropeo que está rodeado por Alemania, Francia, Italia, Austria y el Principado de Liechtenstein, junto a los colosales Alpes con cumbres siempre nevadas, y que se puede recorrer en auto por espléndidas autopistas.

Para hacerlo, al llegar hay que adquirir una viñeta que identificará al vehículo y que cuesta 40 francos suizos (algo así como 38 euros). Otra opción válida es hacerlo en cómodos trenes, que serpentean entre lagos y montañas.

Uno de esos lagos, el Lemán, es el más grande de Europa occidental y, en sus costas, hay dos grandes ciudades: Ginebra y Lausana, cada una con sus características y atractivos.

La primera, con sus calles empedradas,  gran actividad portuaria y servicio de barcos-taxi para cruzar de un lado al otro del lago. Con una gran infraestructura hotelera y centros de convenciones, es sede de varios organismos internacionales, como la OIT (Organización Internacional del Trabajo), la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la delegación europea de las Naciones Unidas.

De rigor, para quien visita Ginebra por primera vez, es conocer las plazas Cornavin y Bourede-Four y los barrios de Paquis y Grotes. Antes o después  es imprescindible conocer el Jet d´Eau (chorro de agua), que emerge del fondo del lago, también conocido como el lago de Ginebra, a través de dos bombas y arroja 500 litros de agua por segundo hasta 140 metros de altura.

Se accede al lugar, convertido en un ícono de la ciudad, a través de un muelle de piedra hasta situarse al frente mismo del chorro.

Lausana

La ciudad de Lausana es conocida como la Capital Olímpica, por ser sede del Comité Olímpico Internacional (COI), y por el jerarquizado Museo Olímpico que merece una visita. Antes hay que perderse por las pequeñas callejuelas que rodean a la plaza Palud, muy cerca del Ayuntamiento, donde es un placer observar los desniveles que tiene la línea de construcción urbana.

Lausana es sede del Comité Olímpico Internacional.
Lausana es sede del Comité Olímpico Internacional.

Para los más remolones a  la hora de hacer esfuerzos, hay modernos ascensores que cubren las diferencias de altura. Asimismo, varios puentes sirven de punto de unión entre los distintos barrios.

La Catedral de Lausana data de 1145 y luce imponente con sus cuatro torres. Es considerada el monumento gótico más hermoso de Suiza.

Hacia el interior suizo

A 96 kilómetros de Lausana, a través de un trayecto entre montañas, puentes y viaductos, se arriba a Sion, capital del cantón de Valais. Tiene sobre sus muros 7.000 años de historia, lo que la sitúa como la ciudad más antigua de Suiza y aglutina a cerca de 30 mil habitantes estables.

El casco antiguo de Sion es muy pintoresco, con numerosos bares, restaurantes y negocios ubicados principalmente sobre la Rue de la Porte Neuve y la Place du Midi, con el marco incomparable de los Alpes.

Sion, capital del cantón de Valais, con el marco de los Alpes.
Sion, capital del cantón de Valais, con el marco de los Alpes.

Ubicada en el valle del Ródano, padeció numerosas guerras a lo largo de su vasta historia con resultados de destrucción y saqueos. Su mejor época fue cuando estuvo ocupada por los celtas.

En el siglo V fue sede episcopal y centro socio cultural de la región y el 13 de noviembre de 1475 marcó el fin del largo período de conflictos entre los Saboya y la Armada Valaisan, comandada por Walter Supersaxo.

Los principales símbolos arquitectónicos de Sion se observan desde lejos. Entre ellos, se destaca por su protagonismo el Castillo de Tourbillon, construido en 1300 y ubicado en la cima de una colina.

Se erige como una figura desafiante aunque, en realidad, es solo la “cáscara” del castillo porque fue destruido por un incendio en 1788. De cualquier manera al frente, en otra colina, se encuentra la fortaleza y Basílica Valerie a la cual se llega a pie por la Rue del Chateau, donde se ve en panorámica el valle, la ciudad y un pequeño aeropuerto militar.

Dentro de la iglesia está el órgano más antiguo del mundo en funcionamiento, del siglo XV. Todos los años, entre julio y agosto, se realiza en el lugar el Festival Internacional de Órganos Antiguos.

El templo fue construido en el 1100 y era la residencia del obispo. El altar barroco es de 1653; en 1964 la basílica fue restaurada, y en 1987 fue bendecida por el Papa Juan Pablo II.

La vista desde el lugar es maravillosa y al descender se observa sobre un muro del Hotel de Ville donde funciona el Ayuntamiento, un grabado romano en piedra con la inscripción del año 377.

Sion, y Vetroz, pueblo vecino y apacible, son ideales para pasear por sus pequeñas callejuelas, visitar sus bares y descubrir la zona vinícola de excelencia que las rodea. Allí se propone disfrutar del vino Fendant, blanco, para acompañar los exquisitos quesos suizos o una buena fondue o raclette.

Lago subterráneo

A cinco kilómetros de la ciudad se encuentra el lago subterráneo Saint-Leonard, el más grande navegable de Europa en cueva. Sus 300 metros de largo por 20 metros de ancho se recorren en botes (con guías), que se deslizan sobre las aguas cristalinas entre marzo y noviembre de 9 a 17. El paseo cuesta 10 francos suizos.

Ginebra se levanta a orillas del lago Lemán. Su atractivo centro tiene gran infraestructura hotelera y centros de convenciones.
Ginebra se levanta a orillas del lago Lemán. Su atractivo centro tiene gran infraestructura hotelera y centros de convenciones.

Un puñado de kilómetros al norte recibe Pueblo Saviese, donde se dan cita los amantes del trekking en altura. Un serpenteante sendero a través de  montañas, bosques, ríos y un largo puente colgante, convoca al turismo de aventura.

A la hora de regresar se desciende por Nax, comuna de Mont-Noble, de 450 habitantes que desde los 1.286 metros sobre el nivel del mar, donde se erige, muestra con orgullo el Balcón del Cielo, mirador natural desde donde se disfruta una panorámica de la ciudad de Sion.

En una escuela del pueblo se observa un gran mural titulado Los Inmigrantes, que fue realizado por la artista plástica argentina Amanda Mayor, el 15 de septiembre de 1996, y es un homenaje a aquellos ciudadanos suizos que a principios del siglo 20 decidieron emigrar a Argentina.

Lo que hay que saber

Cómo llegar. Vía terrestre, desde Lyon (Francia) se ingresa por Ginebra.

No olvidar comprar la viñeta para transitar por las autopistas (alrededor de 32 euros).

Por ferrocarril, desde Berna o cualquier otra ciudad, hay servicio de trenes hasta Sion.

Tips. Es imperdonable no probar fondue, raclette, tartaletas de queso, pescados del lago, jamón ahumado, y langostinos.

Para alojarse, en la zona son numerosos y variados los hoteles y hostales, cuyos precios varían según la ubicación y categoría (desde 15 euros hasta 200 euros).

Paseo en bote por el lago subterráneo: 10 francos suizos (9,50 euros).

* Especial