Un Cristo de 80 años

Cuando el 12 de octubre de 1931 la imponente estatua del Cristo Redentor se iluminaba a 710 metros de altura, en la cumbre de otro hito carioca, el Corcovado, pocos imaginaban que se convertiría en uno de los íconos de Río de Janeiro, como su vecino Pan de Azúcar; Vinicius de Moraes y su Garota de Ipanema, o las veredas ondulantes de Copacabana.

Ese día, el italiano Guillermo Marconi, famoso por inventar  la radio, encendió las primeras luces sobre la estatua de cemento de 1.150 toneladas de peso y 38 metros de altura, que incluyen los ocho metros de su base.

Sin embargo, no todos los cariocas estaban de acuerdo con la obra y las polémicas no se hicieron esperar. Pese a ello, la imagen del Cristo fue tomando altura y se terminó. Hoy, quien llega a Río de Janeiro, ya sea por vía aérea o en algún crucero de los muchos que tocan su puerto, de día o de noche, son recibidos por los brazos abiertos del símbolo de una de las ciudades más famosas y turísticas del mundo.

Actualmente, el Cristo Redentor de Río de Janeiro no sólo es fotografiado por miles de turistas que visitan el Corcovado, sino que forma parte de la agenda de muchas agencias de publicidad y marketing, pues le han encontrado su perfil para la promoción y difusión de distintas campañas.
Visitar Río y no subir al Cristo Redentor es casi un "sacrilegio" para los viajeros de todo el mundo, entre ellos, muchos famosos, como Juan Pablo II, Lady Diana o Barak Obama, entre otros.