Taman Negara, el bosque pluvial más viejo del mundo

En el sur de Malasia, el parque natural más antiguo del mundo tiene 130 millones de años y desde 1938 conserva la naturaleza tropical virgen en una de las reservas más espectaculares que se pueden visitar en el planeta, con casi 4.400 kilómetros cuadrados y una superficie que triplica el tamaño de Singapur.

El viaje hasta allí es arduo y complejo, pero vale la pena y le suma variedad a los viajeros que visitan las playas de Tailandia y quieren llevarse un panorama más completo de la naturaleza y la cultura de la región.

Desde animales exóticos como tigres, aves de canto musical, elefantes, monos, insectos y árboles gigantes, el recorrido por la selva puede durar un día o varios, con la posibilidad de acampar en cuevas y visitar alguna de las muchas comunidades aborígenes nómades del lugar.

Para llegar se puede tomar el tren de la jungla desde Kuala Lumpur, que después de ocho horas de viaje acerca hasta la localidad Tembeling Halt, donde habrá que tomar un colectivo o un auto hasta el ingreso al parque.

Lo más atractivo, para empezar a conocerlo, es subirse a una canoa y acercarse desde las aguas a la naturaleza exuberante. Caminatas, escaladas, buceo, paseos en elefante, pesca, recorridos por cavernas o campamentos son algunas de las opciones entre las múltiples opciones de exploración que se permiten hacer, siempre con un permiso oficial y bajo la custodia de guías especializados.

Un requisito excluyente es tener buen estado físico y llevar protector contra mosquitos y buen calzado. La humedad, el calor y los mosquitos –hay dengue en la región además- conspiran contra el encanto pero no llegan a ser motivos para perderse la visita. Sin dudas uno de los destinos de turismo aventura más extraordinarios del mundo.

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