Los secretos que oculta el Palacio de Versalles

En el Salón de los Espejos se firmó el Tratado de Versalles que puso fin a la Primera Guerra Mundial. (123RF)
En el Salón de los Espejos se firmó el Tratado de Versalles que puso fin a la Primera Guerra Mundial. (123RF)

Fastuoso y dorado, a medida de los deseos más extravagantes del Rey Sol, esconde detalles tan curiosos como increíbles.

En un principio era una cabaña de caza perteneciente al rey Luis XIII, su hijo Luis XIV, fue quien la convirtió en uno de los palacios más majestuosos del mundo. Aún conserva el esplendor original y los detalles impolutos de los aposentos reales. Desde 1979 es Patrimonio de la Humanidad declarado por UNESCO.

2.300 habitaciones pero ningún baño

A pesar de la fastuosidad y la magnitud de este palacio, los constructores no idearon cuartos de baño. Algo que podría sorprender en esta época, pero en realidad iba acorde a las costumbres del momento. Si bien tenía algunos sanitarios fijos, lo más común era usar unas vasijas personales que cada uno tenía en su recámara y eran vaciadas regularmente.

Pasadizos secretos

No es difícil imaginar las muchas razones por las que una puerta oculta podría haber sido útil, en Versalles vivían las personas más importantes e influyentes de Francia y su vida muchas veces corría peligro. Uno de estos pasadizos está en la habitación de María Antonieta, oculto entre el revestimiento pomposo y dorado, y es el que utilizó la monarca para escapar cuando su vida se vio amenazada.

Un zoológico

El arquitecto del Rey Sol, Luis le Vas, fue el encargado de la construcción de un zoo que acogió muchísimas especies animales exóticas, como parte del paseo y entretenimiento de la corte. Muchos animales eran regalados al monarca por sus visitantes reales de diferentes partes del mundo.

Era un sitio de control

Versalles fue la manera que tuvo Luis XIV de controlar a quienes vivían a su alrededor. Mantener a cientos de personas de la realeza cerca no era simplemente por agrado, sino para estar siempre al tanto de todo lo que se tramaba. Como muchos reyes, Luis sabía que muchas veces los peligros no venían de lejos, sino de la nobleza misma.

Ardua construcción

Para materializar el edificio soñado por el monarca se necesitó muchísimo esfuerzo. En la construcción trabajaron 36.000 personas y 6000 caballos a lo largo de 50 años, por las medidas de seguridad precarias, muchos trabajadores murieron en la construcción.