“Sanse”, la más nacionalista

San Sebastián, Donostia (en euskera), “Sanse”, todas, distintas formas de nombrar a la capital de la provincia de Guipúzcoa.

San Sebastián, Donostia (en euskera), “Sanse”. Todas, distintas formas de nombrar a la capital de la provincia de Guipúzcoa. Famosa por ser la cuna de uno de los eventos más importantes del mundo cinematográfico: el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Debido a esto, la ciudad ha tomado más protagonismo en el mundo y también se ha transformado en una de las candidatas a Capital Europea de la Cultura 2016.

De las tres grandes ciudades del País Vasco, se dice que San Sebastián es la más nacionalista. Casi la mitad de sus habitantes hablan el euskera y la cifra crece año a año.

San Sebastián se encuentra en las costas del mar Cantábrico, lo cual la ha dotado de varias playas. La de La Concha es la más conocida, pero también están Ondarreta y Zurriola.

Un ícono del paisaje de San Sebastián es, sin dudas, la isla Santa Clara, ubicada en el centro de la Bahía de La Concha y cuyas playas aparecen sólo durante unas horas del día, durante la bajamar.

Lluvia y sirimiri. Al tener un clima oceánico, son abundantes las lluvias durante todo el año. Sin embargo, esto no es escollo para ningún donostiarra que, mientras el mar sea seguro, no tendrá excusas para darse un chapuzón sí así lo desea.

Pero hay algo que caracteriza a esta hermosa ciudad y es la fina llovizna que acompaña la mayoría de los días y a la que los vascos llaman sirimiri.

Frente a la bahía discurre el Paseo de La Concha, un recorrido de más de cinco kilómetros que permite dar una vista panorámica a las playas y disfrutar del ritmo del mar.

Al llegar al final, el visitante podrá encontrarse con los Peines del Viento, una obra del artista vasco Eduardo Chillida, compuesta por tres piezas de acero. “Este escultor vivía en un chalecito en las faldas del monte Igueldo y desde ahí era testigo cada vez que la lluvia entraba a la bahía empujada por el ‘gallego’ (viento del noroeste). De allí, pensó que sería mejor peinarla con los dedos que forjó en sus esculturas para que, cuando llegase, fuera tan bonita como San Sebastián”, cuenta Junquera.

Si el turista tiene suerte de haber llegado seco hasta ahí, será mejor que emprenda rápidamente su regreso, ya que son comunes los chubascos sorpresivos, que dejan empapado a cualquier desprevenido que no haya llevado su paraguas o su “chubasquero” a la travesía.

Txokos y pintxos. En San Sebastián abundan los txokos, pequeñas tabernas en las que puede saborearse la gastronomía de la zona. La estrella principal de la cocina vasca son, sin dudas, los pintxos, especie de bocadillos de variados sabores: jamón crudo, chorizo, huevo de codorniz o tortilla de papas, son alguna de las opciones.

Los vascos también son conocidos por las decenas de formas que tienen de cocinar el bacalao, siendo “al pil pil” la más popular entre ellas.

También hay otros platos típicos, como la porrusalda, el marmitako y las alubias. El aceite y el ajo serán siempre los ingredientes infaltables de cualquier receta.

Con todo esto, no será difícil que cualquier viajero que descubra el País Vasco quede enamorado de él. Es singular en su cultura, sus costumbres, su lengua y su idiosincrasia y sus paisajes, sus aromas, su gente, de una belleza extrema. Único y sublime.