¿Sabés dónde queda esta catedral hecha de sal?

Está a 200 metros bajo tierra. Adentro tiene diferentes laberintos y espejos de agua.

La Catedral de Sal de Zipaquirá es diferente a cualquier otra. Si bien está ubicada a 200 metros bajo tierra, esa no es su característica más curiosa: lo que llama la atención de los visitantes es que está completamente hecha de sal.

Se encuentra a 48 kilómetros al norte de Bogotá (Colombia), dentro de una antigua mina de sal, y fue construida por los trabajadores que desempeñaban sus tareas ahí. En el proceso de edificación, fue necesario remover 250.000 toneladas de sal para erigir la iglesia que hoy en día puede albergar hasta a 10.000 fieles.

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El sitio tiene techos altos, diferentes laberintos y hasta “espejos de agua” (pozos poco profundos llenos de agua salada) que forman postales dignas de admirar.

Además, la iglesia cuenta con una cafetería, detalles en las paredes y una gran cruz que recibe a todos los que la visitan.

Un poco de historia

En 1930, los mineros decidieron construir una pequeña capilla improvisada para rezar antes de entrar a la mina, por los riesgos que implicaba su trabajo.

Para 1992, ya habían levantado una capilla más grande, pero las autoridades locales tomaron la decisión de cerrarla por seguridad. Fue una medida acertada, ya que al poco tiempo la estructura se desmoronó.

Tres años después, el gobierno local invirtió en el sitio para convertirlo en una atracción turística. Actualmente lo visitan tanto los fieles (que una vez al año peregrinan hasta allí) como los curiosos que buscan sorprenderse con esta maravilla subterránea.

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Para llegar, hay que tomar un colectivo desde el portal norte de Transmilenio (Bogotá), hacia el municipio de Zipaquirá. El recorrido dura menos de una hora.