Respeto por la naturaleza

Fotoilustración Javier Candellero.
Fotoilustración Javier Candellero.

Las autoridades turísticas costarricenses han elaborado un modelo de gestión sostenible que ha sido reconocido por la Organización Mundial de Turismo. Volcanes, cascadas, playas paradisíacas, reservas naturales y hoteles ecológicos son parte del menú.

Un sueño para naturalistas y también para turistas, Costa Rica concentra en su pequeño territorio el cinco por ciento de la biodiversidad mundial. Y algo no menos importante: los parques nacionales y reservas privadas naturales ocupan casi un tercio del país.

Desde el primer día, su riqueza natural inunda los sentidos. Papayas, sandías, piñas y mangos, o frutas más exóticas como kas, caimitos, pejibayes, jocotes, mamones y guanábanas, son algunos de los novedosos sabores que el turista puede disfrutar.

La sucesión permanente de colores se proyecta en sus hermosas playas de arenas multicolores (negras, blancas, amarillas y grises), tanto del lado del Caribe como del Pacífico; en cascadas de aguas termales, en las faldas del volcán Arenal; en bosques tropicales; en brillantes flores, y en mariposas, tucanes y colibríes.

“Nuestro país es un destino turístico comprometido con la preservación del ambiente y de la cultura”, destaca Alberto López, director de Sostenibilidad Turística del Instituto Costarricense de Turismo (ICT). Y agrega: “Por eso creamos el certificado de sostenibilidad turística (CST)”.

Ese certificado se entrega a empresas turísticas que son amigables con el medio ambiente. El manejo de deshechos; el cuidado del agua; el uso de tecnologías no contaminantes, como la energía solar, son algunos de los criterios para evaluar a hoteles, restaurantes, agencias de viaje o de alquiler de autos. Hasta ahora, 304 emprendimientos, es decir cerca de un tercio del total de empresas turísticas, obtuvieron el CST.

Costa Rica ofrece un sinfín de hoteles sostenibles de mucho confort. En medio de la selva, en la costa, valles o montañas; con vista al mar, a volcanes, a la selva o a bosques tropicales, se puede disfrutar de la comodidad de elegantes cabañas o habitaciones con terrazas.

Alta cocina, jacuzzi, masajes, spa, Wi-Fi, cómodas hamacas desde la que se ven majestuosos paisajes, son sólo algunas de las tantas comodidades que ofrecen los hoteles de Costa Rica, cuyas prácticas sostenibles les han dado acceso al CST.

Al aire libre 

Además de tranquilas caminatas, observación de aves, visitas a sitios arqueológicos o a mariposarios, paseos a museos y a pintorescos mercados, los hoteles organizan aventuras para quienes buscan el sabor de la adrenalina.

Desde rafting, canopy, surf, kayaking y pesca deportiva, hasta escalar gigantes árboles de ceiba con la asistencia de arneses y ascensores. También hay buceo y paseos a caballo.

“El ecoturismo es posible si se logra un trabajo articulado entre los organismos gubernamentales; las empresas turísticas; los centros de investigación; las cámaras de turismo, y los ciudadanos en su conjunto”, asegura Diego González, presidente de la junta directiva de la Cámara Nacional de Ecoturismo (Canaeco), de la Cámara Costarricense de Hoteles, y director General del Parador Resort & Spa, un hotel que cuenta con la máxima calificación de cinco niveles de sostenibilidad turística.

El modelo de gestión turística amigable con la naturaleza, ha trascendido las fronteras a tal punto que Costa Rica es sede de la Conferencia Internacional de Turismo Sostenible Planeta, Personas, Paz (P3). En noviembre pasado tuvo lugar la cuarta edición. “Es un espacio impulsado por Canaeco, para que líderes mundiales en turismo sostenible compartan estrategias y mejores prácticas para la preservación del ambiente”, explica el presidente de esa cámara.

El informe 2013 de la Organización Mundial del Turismo (OMT) informó que la barrera de los 1.000 millones de turistas internacionales fue superada. Incendios en bosques, basura, contaminación de reservas de agua, son sólo algunos ejemplos del impacto ambiental del turismo.

En lo que respecta a la región, América Central lideró las llegadas de turistas con un crecimiento del ocho por ciento. “Nuestra experiencia demuestra que las empresas turísticas pueden ser exitosas desde el punto económico y ser amigables con el ambiente. Es importante saberlo: sin la naturaleza, ni nosotros ni las futuras generaciones podrían subsistir. Nos da aire, nos da agua, alimentos, remedios, en definitiva, nos da vida”, afirma González.

*Especial