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El que se fue a Sevilla, se fue de tapas

Qué no puede faltar en un recorrido gastronómico por este tradicional destino español. El bar más viejo es de 1670.

Por Redacción Voy de Viaje.

Hay ciudades y hay países que se pueden saborear. España ha hecho de su gastronomía una marca registrada, pero además las regiones del país ofrecen especialidades únicas, que conectan con la cultura, con la historia, y también con el arte. 

Uno de esos lugares que hay que conocer y probar, es Sevilla. Entre las particularidades para el resto del mundo, los horarios de las comidas son más tardíos: el desayuno se acostumbra entre las 8 y las 10, aunque se puede ampliar un poco. El almuerzo, que es la comida principal, se suele tomar entre las 14 y las 15.30. La cena, entre las 21 y las 22.30.

El buen clima sevillano permite disfrutar de las terrazas gastronómicas y comer al aire libre, y terminar un día de paseos yendo de tapas.

El bar más antiguo de Sevilla se remonta al año 1670: El Rinconcillo, y ya en aquel siglo XVII se atendían pedidos de bebidas que se "tapaban" con jamón o queso.

Por la cantidad y capital de la oferta, se la considera la "Capital Mundial de la Tapa". La tapa, claro, es el corazón de la cultura gastronómica de Sevilla y de España. Se trata de "pequeños platos de especialidades caseras y tradicionales, o de creaciones de chefs, pinceladas de sabores intensos, sugerentes productos de la mayor calidad. Una forma de comer que responde a una forma de vida. Vivir la comida, comernos la vida", como definen.

En el sitio oficial de turismo sevillano, también proponen un glosario para los principiantes: abacería es la antigua tienda donde se vendían al por menor aceite, vinagre, legumbres secas, bacalao. Hoy, estas tiendas son establecimientos hoteleros donde comer y tapear, y en algunas se siguen vendiendo panes, embutidos, latas de conserva o legumbres.

La "caña" es el vaso de cerveza, siempre muy fría. Los "caracoles" se suelen servir en pequeños cuencos individuales o platos para compartir, acompañados de vasitos con el caldo de su cocción. Suelen ser algo picantes. En mayo y junio son las estrellas de las terrazas sevillanas. La "carrillada" es un típico plato de carne de cerdo o ternera, que se prepara con vino y múltiples especias. 

"En adobo", es la inmersión de un alimento en un preparado con distintos componentes (como pimentón, orégano, sal, ajos y vinagre) antes de su consumo, normalmente crudo o frito. En Sevilla, es muy típico el cazón en adobo (un tipo de pescado azul).

El "montaíto" es un pequeño bollo de pan, con relleno frío o caliente. Son clásicos los de pringá (mezcla de las carnes y chacinas del puchero o cocido), los de gambas con alioli, de solomillo al whisky, de melva canutera y pimiento morrón, de lomo al jerez.

Y éste es sólo el comienzo.

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