La Pedrera y Punta Rubia. Naturaleza pura con el flow uruguayo

”Que pasen bien”. Esas tres palabras con acento uruguayo te dan la bienvenida, y vas a amar escucharlas. La frescura de un mar abierto que parece limpiarlo todo, que vuelve las cosas a su equilibrio, que tiene el poder de renovar. La Pedrera y Punta Rubia son dos destinos que prometen quedarse entre tus favoritos del mapa, cuando se trata de descansar.

En estos días en que es mejor que no, acá hay un “contacto estrecho” que sí vale tener: el de la naturaleza. Lejos del lujo de Punta del Este, estas extensas playas del departamento de Rocha presumen el costado más relajado, la desconexión y la chapa de embellecer todo con sus formaciones milenarias.

“Las rocas de La Pedrera son uno de los testimonios geológicos más antiguos del mundo. Formaron parte de Gondwana, un continente que al fragmentarse dio origen al océano Atlántico, América del Sur y África. Las mismas formaciones rocosas se encuentran en las costas de Namibia, África”. Así lo explica el cartel que se apoya justo en ese punto que te regala una toma de drone o una vista a vuelo de pájaro, para guardar en tu memoria o el carrete del celular.

Tal vez exista un pacto con la naturaleza, un estado más puro que es posible desbloquear. Bosques con aroma a pino, paisajes agrestes, agapantos y flores silvestres en cualquier rincón, callecitas de tierra y quizás lo más preciado: noches silenciosas, en las que el mar se hace escuchar con otra intensidad.

La Pedrera y Punta Rubia están unidas por el mismo sendero natural que marca la arena dorada. Es posible ir de una a otra en cuestión de minutos y ganar estado físico. Las une el mar, pero no están conectadas por calles internas. Para moverse entre un poblado y el otro, hay que salir a la ruta y dejarse guiar.

La adrenalina del mar

Si buscás playas libres de multitudes y con buen distanciamiento, Punta Rubia puede ser un gran hallazgo. La onda es más familiar, con una extensión de arena que parece seguir al infinito y ese efecto espumoso que logra hipnotizar. El color del agua cambia con la luz del sol. Postales que no necesitan filtro, jugando entre azules, verdes y turquesas. Todo te hace sentir: ¡Qué bien que estoy acá!

La Pedrera, en cambio, vibra en el modo de los viajeros más jóvenes. Su Playa del Barco es la favorita para los que aman el surf. El nivel del agua baja de golpe, con zonas de mucha profundidad.

Este sector lleva ese nombre porque pueden verse, enterrados en la arena, los restos de un pequeño navío, el Cathay 8, que naufragó en los años 70. Una postal diferente, que por momentos parece mostrar un cofre de hierro desbordado de arena y con historias de altamar.

El Desplayado es la elegida por las familias, gracias a sus aguas más mansas. Pero todos llegan atraídos por el show que ofrece la naturaleza, por esa propuesta de bajar un cambio y el tan recomendado “go with the flow”. Seguir el ritmo, el fluir, la pausa y también la adrenalina del mar en Uruguay.

Qué lindas son las preocupaciones en modo vacaciones. ¿Llevamos sombrilla? ¿Caminamos sobre la arena fresca o leemos un libro? ¿Nos quedamos a almorzar? ¿Disfrutamos del atardecer en la playa o salimos a pedalear? ¿Vamos a la clase de yoga que empieza a las 8 AM o dormimos un rato más?

Un planazo low cost es armar tu propia experiencia gastronómica frente al mar. Sí, llevate todo para un desayuno con la mejor vista (frutas, café, jugo, tostada con huevo y palta) o ponete creativo y armá la picada de tu vida, con cerveza o lo que te guste, mirando al mar.

Cuando baja el sol, un hermoso plan es recorrer la calle principal. Un camino de farolas con barcitos para tomar algo, tiendas con productos locales y hasta una librería para disfrutar de un buen compañero mientras escuchás en estéreo o mirás de reojo a las olas rompiendo en el mar.

Planear el viaje desde Córdoba 

Hay distintas rutas para llegar a destino, partiendo desde Córdoba. 1.200 km nos separan (o nos unen) de estas playas ubicadas en el departamento de Rocha y el tiempo estimado es de 14 horas. Por la distancia, es recomendable armar el viaje en dos etapas. Una sugerencia, hacer aduana en el primer tramo, eligiendo cruzar por el Puente Internacional Colón-Paysandú. Luego, hospedarse en Paysandú y con energía recargada completar el segundo tramo para que ahora sí el GPS anuncie: “Has llegado”.

A la hora de planificar esta aventura, es ideal estimar un presupuesto. Para tener una referencia, si se paga con débito, a los precios en pesos uruguayos hay que multiplicarlos por 4 para obtener el valor equivalente en pesos argentinos. Los hospedajes tienen un costo en dólares, que pueden variar entre 70 y más de 100 USD por noche para 2 personas.

¿Qué necesitás para ingresar a Uruguay? 

PCR negativo (realizado no más de 72 horas antes del inicio del viaje) y certificado de vacunación. Quienes hayan cursado la enfermedad dentro de los 90 días, previos al ingreso, deberán acreditar la misma y quedarán exceptuados de hacerse un nuevo test. Contar con cobertura de salud en Uruguay y seguro del auto con permiso de circulación por el Mercosur.

Completar la Declaración Jurada electrónica dentro de las 48 horas previas al viaje. Más info en: https://www.gub.uy/ministerio-salud-publica/comunicacion/publicaciones/requisitos-para-ingreso-uruguay-personas-nacionales-extranjeras

Al regreso, para acceder a territorio argentino, se exige nuevamente el carnet de vacunación y un nuevo PCR. El costo en los laboratorios uruguayos oscila entre los 70 y los 100 dólares, por persona.