Pasear y comer en Estocolmo

Catorce islas entrelazadas por numerosos puentes son la base donde se levanta esta hermosa ciudad de Escandinavia. Muchos la consideran como la capital de esta región del mundo.

La primera imagen que uno tiene al llegar a Estocolmo es el orden y la prolijidad de sus edificios, con reminiscencias medievales especialmente en el Gamla Stan (Casco histórico), donde se produjo la fundación de la ciudad en 1252. En este sector podemos apreciar la catedral, llamada la Gran Iglesia, consagrada a San Nicolás, con su exterior en estilo barroco del siglo XVI y su interior gótico del siglo XIII.

El edificio se encuentra ubicado entre el Palacio Real -que tiene 600 habitaciones y solo se utiliza para fiestas y agasajos organizados por la familia real, ya que su residencia habitual es el Palacio de Drottningholm- y el Museo Nobel -dedicado a Alfred Nobel y a quienes recibieron su premio- que funciona en el edificio de la Academia Sueca. Caminar por las calles empedradas del Centro antiguo es muy placentero porque está lleno de bares y negocios de regalos. La plaza Mayor (Stortorget), la más céntrica y antigua, es el punto de encuentro de los habitantes de la ciudad.

El servicio de transporte en metro, tren y ómnibus cuenta con unidades limpias, eficaces y puntuales. Se pueden utilizar comprando una tarjeta turística para siete días, a 260 coronas (unos 25 euros). Son tres las líneas del metro, cuyas estaciones se encuentran a gran profundidad. Una de ellas (la T-Centralen) constituye un verdadero nudo donde convergen, además, los ómnibus y los trenes.

DATOS. Información útil para conocer Estocolmo.

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Gastronomía típica

Los suecos tienen costumbres muy distintas a las nuestras, especialmente en los horarios de sus comidas y en el contenido de las mismas. El desayuno es, tal vez, lo más fuerte del día, servido con pescado con pepinillos y tomates, quesos y tostadas con pasta de hígado. Al medio día, en lo que ellos llaman fika ("pausa para comer"), suelen recurrir a un tentempié, sándwiches o ensaladas de pescado y frutos de mar. La merienda prácticamente no existe, salvo algún café rápido, y la cena no pasa de las 18. En este caso, lo típico es degustar pescados en todas sus variantes, acompañados por papas.

A su vez, hay restaurantes que a las 21 ya están cerrados. Generalmente, estos negocios ofrecen carnes rojas y blancas, sopa de setas, canapés de langostinos, salmón ahumado y arenque.

En otros lugares de comida también se puede pedir el menú del día que consiste en una ensalada, un plato caliente, pan y café, a unos 14 euros. En bebidas, lo que más se consume es la cerveza, destacándose entre ellas la Starköl, la versión más fuerte y cara, y la Lättöl, que tiene menos alcohol. Como digestivo, los suecos recurren al aquavit, un aguardiente similar al vodka.

Museo Vasa

Quien no visita este museo es como si no hubiese estado en Estocolmo. Aquí se conserva en estado original un barco antiguo construido en 1626, que se hundió dos años después frente al puerto tras su viaje inaugural. Fue rescatado en 1961 con sus 24 cañones y 700 esculturas talladas.

Está ubicado en la isla de Djurgården. Hasta allí llegan cuatro líneas de ómnibus y el metro Karpalan. El precio de la entrada es de 12 euros. Horario: de septiembre a mayo, de 10 a 17, y de junio a agosto, de 8.30 a 18 horas.

Centro moderno

Sus calles son muy amplias, bien señalizadas y muy transitadas por los suecos, quienes muestran una gran elegancia al vestir, y también por los turistas, que quieren hacer sus compras en los

shoppings

y negocios con las marcas más famosas del mundo.

La Ópera Real es uno de los edificios emblemáticos del Centro y está en actividad desde 1772. El ascensor externo de Katarina permite tener una hermosa vista del puerto y el barrio antiguo desde 38 metros de altura.