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La "otra" Copacabana, una mítica perla andina a orillas del lago Titicaca

A orillas del inmenso Titicaca, este pueblo enclavado en los Andes es posta obligada para quienes viajan hacia Isla del Sol. Un destino fascinante signado por mitos incas, donde las playas y la gastronomía nos hacen sentir como dioses.

Por Ximena Pascutti * (Especial Rumbos).

Las casas coloridas de Copacabana se desparraman alrededor del lago Titicaca como si alguien hubiera echado al boleo un puñado de semillas. 

Copacabana, unos 150 kilómetros al noroeste de La Paz, es un pueblo singular. Tanto porque está asentado a orillas del lago navegable más alto del mundo (3.841 msnm) y con los imponentes Andes de fondo, como por ser una de las puertas de entrada a la famosa Isla del Sol, cuna mítica de Inti, el más venerado de los dioses incas. Cuentan las leyendas prehispánicas que de la espuma de este lago nacieron Mama Ocllo y Manco Capac, fundadores de este gran imperio americano. 

Aún en pandemia, Copacabana es un imán para los mochileros y también para quienes buscan un destino cultural con playas fantásticas y las comodidades de la mejor hotelería. Una sugerencia para estos tiempos de protocolos y restricciones es organizar la visita a la Isla del Sol durante el fin de semana, ya que hay mayor oferta de botes (el pasaje cuesta entre 30 y 40 bolivianos por persona) y de restaurantes y comercios abiertos para comer o hacer una parada de descanso.

Por la costa del Titicaca una veintena de puestos venden productos andinos como el chuño y la quinua, y también trucha fresca preparada de las maneras más deliciosas: trucha al limón, al ajillo, a la manteca, a la milanesa, a la “chorrellana” (cebolla, tomates, papas y arroz). 

Una excursión que nadie se pierde, más allá de las creencias personales, es el ascenso al Calvario, un cerro sagrado que se convirtió en un importante lugar de peregrinación y ofrece hermosas vistas del Titicaca al atardecer. En su cima podemos conocer a los “yatiris”, los sanadores del alma, según la cosmovisión andina. 

La gran altitud y la amplitud térmica son dos cuestiones a prever si planeamos conocer Copacabana. Aunque los días son calurosos, de noche la temperatura pueden bajar a menos cero. 

Trekking a Yampupata: un viaje por aldeas sin tiempo 

Este es un interesante recorrido de 17 kilómetros, que podés hacer en unas cuatro horas si estás en buen estado físico. El camino atraviesa un puñado de poblados campesinos, curiosas formaciones rocosas y antiguos caminos incas. Atravesándolo podemos llegar al pueblo de Sicuani y a la aldea Yampupata, desde donde parten lanchas y botes hacia Isla del Sol, muy cercana, donde algunos eligen pasar la noche. 

Otros viajeros prefieren pernoctar acampando en Yampupata y dejar para el día siguiente la travesía en lancha hacia Isla del Sol, donde podemos visitar las ruinas de Pilco Kaina (en su costa sur) y la escalinata del Inca, que después de una subida increíble nos llevará a la Fuente de las Tres Aguas. 

La isla sagrada: playas blancas y mitos incas

La Isla del Sol está situada en el lago Titicaca, a menos de dos horas de navegación desde Copacabana. Las lanchas y ferrys parten desde la playa del centro del pueblo y llegan al muelle de la isla. Podemos negociar el costo del viaje, que depende en parte de la cantidad de personas que viajen en ese momento.

La mayoría de las lanchas parten desde Copacabana por la mañana temprano, aunque también hay servicios al mediodía. Si bien podemos hacer esta excursión en el día, los guías recomiendan pasar al menos una noche en Isla del Sol para tener tiempo de recorrer sus sitios arqueológicos y las comunidades quechuas y aimaras que la habitan manteniendo sus tradiciones ancestrales.

 

* Editora de revista Rumbos. Contenido exclusivo.

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