Marruecos: un recorrido increíble hasta el Sahara

De Marrakesh hasta el Sahara. (Fotos: Constanza Vasquez)
De Marrakesh hasta el Sahara. (Fotos: Constanza Vasquez)

Interminables extensiones de arena, los grandes mercados, las construcciones milenarias, el movimiento enloquecedor de la ciudad y el silencio del desierto. Un viaje inolvidable.

Llegar a Marruecos puede ser un poco caótico por las calles inundadas de locales y turistas, la música árabe de fondo, los idiomas entrelazados, el olor a comida callejera de la plaza, los puestos de artesanías desordenados que dejan estrechos pasillos para circular y los vendedores que insisten sin prudencia.

Pero este atractivo caos es sólo la puerta de entrada a una ciudad que enseña su cultura y enamora con sus alrededores naturales.

De Marrakesh hasta el Sahara. (Fotos: Constanza Vasquez)
De Marrakesh hasta el Sahara. (Fotos: Constanza Vasquez)

La plaza Jemaa el-Fnaa es el primer punto de referencia, el gran mercado de Marruecos. Los puestos de comida dan la primera impresión e invitan a tomar un licuado de frutas, comer tajín, comprar especias o tomar un té de menta marroquí mientras se pasea por la plaza.

El mercado llama a adentrarse y perderse entre callecitas angostas llenas de puestos de artesanías: lámparas que cuelgan, zapatos y sandalias de cuero, almohadones y bolsos confeccionadas con telas de colores, vasijas de cerámica pintadas a mano, vestimenta de estilo árabe, alfombras, joyería y muchos souvenirs.

De fondo se escuchan los músicos callejeros que esperan alguna moneda, acompañados con bailarines con vestimentas típicas que esperan alguna foto, y los vendedores de tours que ofrecen excursiones a los gritos y en cuatro idiomas a la vez.

De Marrakesh hasta el Sahara. (Fotos: Constanza Vasquez)
De Marrakesh hasta el Sahara. (Fotos: Constanza Vasquez)

Esta plaza con su mercado brinda un pantallazo a la cultura marroquí, a la gastronomía, al comercio artesanal. Además, es un buen lugar de referencia para buscar alojamiento cerca, ya que es el punto de partida de los tours y las excursiones.

Se ofrecen de un día o de cuatro/cinco días para recorrer distintos atractivos como las Cascadas de Ouzoud, Ksar Ait Ben Haddou, el Valle del Dades y las Gargantas del Todra, hasta llegar al desierto de Merzouga.

La naturaleza como protagonista

De Marrakesh hasta el Sahara. (Fotos: Constanza Vasquez)
De Marrakesh hasta el Sahara. (Fotos: Constanza Vasquez)

A 150 kilómetros de Marruecos, un minibus acerca a los turistas a las famosas cascadas. Con unos 110 metros, son las más altas de la zona, y están insertas en un campo de olivos y rodeadas de monos que se pasean pidiendo comida.

El acceso es por senderos que las rodean, y también es posible acercarse en pequeños barcos que proveen los locales.

La ruta hacia el desierto de Merzouga tiene paradas en destinos que permiten apreciar la naturaleza, como el Valle de Dades y las Gargantas del Todra: son formaciones rocosas rojizas, decoradas con miles de palmeras, montañas para admirar desde la ruta y paradas con vistas panorámicas.

El Ksar Ait Ben Hadu también es imperdible. Es un poblado fortificado de adobe que parece haberse congelado en el tiempo, con casitas minúsculas amontonadas que se recorren por callejones angostos como laberintos que terminan en torres y murallas.

De Marrakesh hasta el Sahara. (Fotos: Constanza Vasquez)
De Marrakesh hasta el Sahara. (Fotos: Constanza Vasquez)

Es un gran ejemplo de la arquitectura marroquí y está declarado Patrimonio de la Humanidad. Gran parte de su atractivo turístico se debe a que fue escenario para películas como La joya del Nilo, Jesús de Nazareth y Gladiador, entre otras.

No hay tour sin desierto

De Marrakesh hasta el Sahara. (Fotos: Constanza Vasquez)
De Marrakesh hasta el Sahara. (Fotos: Constanza Vasquez)

La joya de este viaje es el desierto de Merzouga, aunque suene mejor decir que es una parte del Sahara, el más grande del mundo.

Las dunas de arena se extienden hacia los cuatro puntos cardinales, hacen que se pierda la noción de la ubicación y genera un horizonte para amaneceres, cielos nocturnos estrellados y atardeceres hipnotizantes.

La arena suave y cálida es un cosquilleo a los pies y, aunque parece un suelo pesado para caminar, el entusiasmo genera ganas de salir corriendo en todas las direcciones.

De Marrakesh hasta el Sahara. (Fotos: Constanza Vasquez)
De Marrakesh hasta el Sahara. (Fotos: Constanza Vasquez)

Entre las dunas se esconde el campamento, al que se accede por el desierto con cuatriciclos o en camello. Una alfombra roja sobre la arena ordena las carpas, que son como habitaciones: altas, ordenadas, con camas grandes y baño privado.

Se puede pasar la noche a la luz de la luna, con comida marroquí, fogón y música bereber: una experiencia para recordar.

Datos útiles

De Marrakesh hasta el Sahara. (Fotos: Constanza Vasquez)
De Marrakesh hasta el Sahara. (Fotos: Constanza Vasquez)

Precios. Marruecos, comparado con países de Europa, es un destino barato. La moneda es el dirham; un ejemplo de cambio es que 10 dirham equivalen a 1 euro. Se puede comer por 30 dirhams.

En grupo. Es muy recomendable hacer la excursión al desierto Merzouga con un tour grupal. Son baratos, se recorre con más personas y permiten el traslado a lugares a los que no se tendría acceso con buses u otro medio. En general, un recorrido de cuatro o cinco días incluye alojamiento, desayuno, traslados desde el aeropuerto hasta el hotel, los guías de habla hispana y las entradas a las diferentes atracciones. Se pueden encontrar por 130 euros por persona.

Vuelos. Pueden tomarse desde cualquier destino. Un vuelo desde Barcelona puede conseguirse a 40 euros y desde Madrid, a 30. No es necesaria ninguna visa previa para entrar al país.

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