El maravilloso ferrocarril suizo que une Thusis y Tirano

El histórico ferrocarril. Foto: www.myswitzerland.com
El histórico ferrocarril. Foto: www.myswitzerland.com

Suiza tiene una obra arquitectónica que sorprende, no sólo por su estructura sino por los paisajes del recorrido.

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La impresionante vía férrea de 130 kilómetros en Suiza, Albula–Bernina, elegida Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, está considerada una de las más espectaculares en el mundo.

Entre Thusis y Tirano, esta línea atraviesa 196 puentes, 55 túneles y 20 municipios, entre las montañas de Graubünden gracias a sus obras civiles, viaductos y túneles en espiral.

El ferrocarril de Albula, “Albulabahn”, fue diseñado en 1903 como un tren de montaña a vapor. Su trazado y sus construcciones erigidas con piedras provenientes de las canteras locales constituyen un hito del período clásico de la construcción de ferrocarriles.

En tanto, el Bernina Express continúa su viaje pasando por el gran glaciar Morteratsch, sube hasta el paso Bernina a 2.253 metros de altitud y después baja hasta Poschiavo.

Si se sigue hasta Tirano, se podrá disfrutar en Brusio del paso por un túnel de cambio de sentido. El “pequeño tren rojo” es el alma del Albula/Bernina, zona que también incluye coquetos pueblos, románticos paisajes naturales y pastos de alta montaña vírgenes.

Otra opción férrea en Suiza es el tren de vapor que recorre el tramo montañoso del Furka, y permite revivir la edad dorada de estas máquinas. El trayecto conduce de Realp, por el paisaje de los Alpes centrales y el tramo histórico del Glacier Express, hasta Oberwald en el cantón del Valais.

El punto a mayor altitud de 2.160 metros se alcanza en la parada de la estación de Furka.

Uno de los primeros

En 1979, uno de los primeros lugares del mundo elegidos por la Unesco como reserva fue el parque nacional Biosfera Val Müstair, de Suiza, y luego el convento de St. Johann.

En el extremo oriental de Suiza, tiene una superficie de 449 kilómetros cuadrados. El paisaje incluye desde praderas alpinas con imponentes escenarios montañosos, prados alpinos apacibles y bosques majestuosos, hasta pueblos románicos en la Engadina y en Val Müstair.

Allí se pueden conocer antiguos molinos u hornos de cal y descubrir las huellas de la explotación histórica. Hay varios museos e instituciones culturales, así como la histórica fábrica de tejidos Tessanda.

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