Los bosques de bambú de Arashiyama

En medio de bosques frondosos y atravesando el río Oi, se encuentra el bosque de bambú, una entrada a un mundo extraño y vegetal, con millones de cañas que se elevan hasta por 20 metros y producen un sonido hipnótico cuando el viento sopla a través de ellas. De hecho, el gobierno japonés declaró que ese es uno de los 100 sonidos que deben protegerse en el país, un monumento natural intangible y efímero.

Abierto durante las 24 horas y casi continuamente repleto de turistas que no paran de sacarle fotos, lo multitudinario de sus caminos puede restarle algo de magia al paseo, pero vale la pena hacerse de paciencia y esperar las burbujas de soledad que puedan encontrarse durante el recorrido.

Si la experiencia se vuelve un poco mística, muy cerca de allí se encuentra el santuario de Nonomiya, un sitio de purificación espiritual que fue utilizado por princesas y sacerdotisas para realizar rituales de limpieza energética.

El bosque es además el entorno alrededor del templo Tenryu ji, declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad y cuyo jardín zen, diseñado por Muso Soseki en el siglo XVII, es uno de los más famosos de Kyoto, creado alrededor de un estanque rocoso.

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