Las Vegas, donde casi todo es legal

Todo comenzó en 1931, cuando se legalizaron los juegos de azar y las apuestas. Luego siguió el consumo de alcohol, para mayores de 18 años, a cualquier hora del día, y la prostitución, en los condados vecinos. Por eso la llaman Sin City, la ciudad del pecado.

Quien ha visitado Las Vegas hace más de dos años y vuelve, se sorprenderá por los cambios que encontrará. Y a esas transformaciones no las verá solo en las modificaciones que se registran año tras año en los hoteles y casinos existentes y los nuevos que se inauguran, sino también en la cartelera de espectáculos, permanentes o no, que abundan en la “capital mundial del entretenimiento”.

Porque esta ciudad nacida como una erupción en medio del desierto de Nevada, cambia de fisonomía permanentemente ya sea en su perfil urbano como en casinos y hoteles; vida nocturna; shows, y luces.

Es que todo está pensado, planeado y organizado para que quienes van a Vegas (como le dicen por allá) lo hagan por un motivo, por una razón, que puede ser desafiar al azar en sus casinos, slots (que lo reciben en el mismo aeropuerto McCarran, como para que no queden dudas) o mesas de juego; disfrutar de espectáculos de nivel internacional, aglutinados en un mismo destino como en pocos lugares del mundo, o simplemente pasar las vacaciones en alguno de los enormes, sorprendentes y modernos hoteles y conocer la ciudad y sus alrededores. O todo eso junto, claro.

Y algunas cifras lo confirman. Por ejemplo, en Las Vegas se levantan 20 de los hoteles más grandes del mundo con una oferta de más de 160 mil camas, número que puede estar desactualizado ya que, como quedó dicho antes, se acrecienta todos los años.

Pero a Las Vegas también se la conoce como Sin City o la ciudad del pecado, en español. Esto también tiene su explicación: en Nevada el consumo de alcohol, el juego y las apuestas, a cual­quier hora del día, son legales, así como la prostitución en los condados vecinos (la ley la prohíbe en los condados de más de 400 mil habitantes). Esta situa­ción de “legalidad” de algunos potenciales deslices, permitió acuñar la frase: “Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas”.

En materia de casinos, desde 1931 cuando fue legalizado el juego en Nevada y se registró el primer establecimiento –el Northern Club, en Fremont Street, propiedad de Mayme Stocker y su familia– hasta ahora, la oferta ha crecido exponencialmente y hoy, entre registrados y clandestinos, se estima que hay más de 1.700 establecimientos destinado al juego.

El condado de Clark, al que pertenece Las Vegas, recibe más de 10.000 millones de dólares en materia de ingresos generados por el juego.

Pero fue a partir de la década de 1940 cuando se produjo la “erupción” de la que hablamos antes en medio del desierto, cuan­do en la autopista que lleva desde Las Vegas a Los Ángeles, se levantó el hotel temático dedicado al juego: El Rancho Las Vegas (1941), de Thomas Hull. Ese fue el “disparador” que movió a muchos inversores a destinar millones de dólares para cons­truir hoteles y casinos, como Benjamín “Bugsy” Siegel, quien abrió el famoso y ostentoso Flamingo, muchas veces relacionados, el hotel y su propietario, con la mafia estadounidense.

Pero fue el Flamingo el que inauguró otra característica de Vegas: los shows musicales y espectáculos protagonizados por celebridades, como Elvis Presley, Frank Sinatra, el pianista Valentino Liberace o Dean Martin y Jerry Lewis, quienes ya cuentan con sus propias calles.

Esas aperturas sobre ambos costados de la autopista de dos carriles dio paso a que el espacio que comenzaron a ocupar los hoteles y casinos, recibiera el nombre de Las Vegas Boulevard, hasta que un policía de Los Ángeles, recordando a su barrio (Sunset Strip) la bautizó como hoy se la conoce mundialmente: The Strip (la franja, en español).

Son alrededor de seis kilómetros en los que se levantan los más importantes y grandes hoteles, casinos y resorts de Las Vegas, muchos de ellos conside­rados entre los más grandes del mundo. Si bien se solía limitar a The Strip por las avenidas Sahara y Tropicana, perpendiculares al bulevar, las permanentes construcciones y expansión de la ciudad la llevan hoy hasta la intersección con la autopista I-215 en su largo, y varias cuadras a ambos lados, en su ancho.

Caminar por la Strip, de día o de noche, es un paseo en sí mismo. Así podrá dimensionar la magnitud de la ciudad, sus hoteles, casinos, escaparates, modernísimos automóviles, marquesinas, restaurantes, bares y la dispar y variopinta “fauna” humana que se mueve por la franja, en los alrededores de lo que se conoce como City Center, en el cruce de Las Vegas Boulevard y Flamingo Road y sus alrededores.

En esa área, cada 15 minutos, podrá observar uno de los magníficos espectáculos gratuitos y al aire libre que entrega la ciudad: las aguas danzantes de las famosas “Fuentes de Bellagio”, impulsadas por más de un millar de dispositivos a presión que hacen seguir el ritmo a las aguas de temas hechos famosos por artistas de la talla de Frank Sinatra, Elton John, Whitney Houston o Andrea Bocelli.

A la noche, no hay que per­derse una visita a Fremont Street, calle que divide en sur y norte a Las Vegas Bv, en el downtown o centro de Las Vegas. Se trata de un espectáculo aparte que se ofrece como Fremont Street Experience y que comienza al anochecer, a lo largo de cuatro cuadras techadas, desde Main Street hasta Fourth Street, con un dosel cóncavo montado sobre 16 columnas a casi 30 metros de altura.

Ese techo se ilumina con distintos motivos, figuras y colores con la friolera de más de 14 millones de leds, mientras que la música se deja escuchar a través de más de 200 altavoces.

Convertida en una peatonal de 16.000 metros cuadrados, Fremont Street es uno de los íconos de Las Vegas y, si tiene suerte, podrá observar algunos de los shows que se presentan allí, en escenarios levantados en los extremos de la calle. Además, es un emporio de juegos de azar, discos, cabarés, shows eróticos y su propia galería de personajes.

Datos

Nombre oficial: Estados Unidos de América.

Capital: Washington DC.

Gobierno: República Federal.

Población: 308,7 millones de habitantes, según datos de 2010.

Superficie: 9.826.600 kilómetros cuadrados.

Idioma: inglés.

Moneda: dólar estadounidense.

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-La vida es un espectáculo