Las “escaleras de la muerte” en Machu Picchu

Se trata de peldaños de piedra esculpidos por los incas hace más de 500 años.

Aparecen durante el ascenso, que si bien es de 400 metros hasta la cima –donde se ubica el famoso Templo de la Luna–, parece un trayecto más prolongado debido a su dificultad. Sin embargo, la adrenalina que genera este camino y las increíbles vistas que ofrece del lugar (es desde allí que se puede apreciar el conjunto de las ruinas) hacen que valga la pena el esfuerzo.

Así, para subir a Huayna Picchu es necesario tener condiciones de aventurero y, lo más importante, no temerle a las alturas, ya que los senderos son empinados y, por tramos, extremadamente angostos. Como si esto fuera poco, muchas veces las nubes cubren el lugar, disminuyendo la visibilidad.

Quienes se animen a visitar esta montaña deberán reservar con anticipación sus entradas, ya que, como se trata de una zona protegida, el límite de personas que pueden ingresar por día es reducido. Concretamente, sólo pueden acceder 400 personas a diario, en dos tandas.

Link para comprar entradas: aquí.