La impactante capital del reino

Estocolmo es una ciudad que en marzo todavía recibe al turista vestida de blanco, con temperaturas bajo cero y con una nevisca que cala los huesos. Sin embargo, cuando el sol asoma, a veces, el clima se vuelve más placentero y es el momento propicio para recorrer sus calles.

El Reino de Suecia, tiene como capital a Estocolmo que, con poco menos de un millón de habitantes, es el quinto país más grande de Europa.

La primera imagen que tiene el viajero que llega a Estocolmo es  el orden y la prolijidad en la construcción de sus edificios.

Los servicios públicos de transporte, metro, tren y ómnibus son muy cómodos, eficaces, limpios y puntuales y pueden utilizarse con una tarjeta turística a 260 coronas, o sea, unos 25 euros. Esa tarjeta habilita también para siete días sin límite de viajes en cualquiera de esos medios.

A pesar de los nombres difíciles de las estaciones, con un mapa de los recorridos es muy fácil acceder a cualquier punto de la ciudad en pocos minutos, especialmente si se traslada en uno de los modernos metros de las tres líneas existentes.

Las estaciones son muy amplias y construidas a gran profundidad. La principal. T-Centralen, es un verdadero nudo donde convergen además, los trenes y los ómnibus.

El barrio antiguo. Gamla Stan es el medieval casco urbano. Es el recorrido preferido de los turistas que descubren numerosos negocios y tiendas de regalos, recuerdos y regionales en las estrechas callejuelas.

En ese sector se encuentra también el Parlamento sueco, y el Palacio Real, uno de los palacios deshabitados más grandes de Europa con 600 habitaciones  de estilo barroco italiano.

Fue construido en el siglo XVIII en el lugar donde estaba el viejo castillo Three Crowns destruido por un incendio en 1697.

La familia real usa al palacio para fiestas y agasajos, ya que su residencia habitual, el Palacio de Drottningholm, en 1981 la Unesco la declaró Patrimonio  de la Humanidad.

Se lo puede visitar, aunque no en su totalidad, tras abonar una entrada de 10 euros.

El Museo Nobel está dedicado al creador de los premios Alfred Nobel y también a todos los galardonados.

En la caminata por el centro antiguo se encuentra más adelante Finnish Church, iglesia a la que concurren todos los fineses radicados en Estocolmo. Se trata de un edificio de color amarillo construido entre 1648 y 1653 como Royal Tennis Court pero desde 1725 está dedicada al culto.

La Catedral data del siglo XIII y fue reconstruida en los siglos XV y XVIII. Se encuentra dentro de lo que era la ciudad fortificada cuyos o orígenes se remontan al siglo XII en la isla de Stadsholmen.

Rodeada de agua. Estocolmo está rodeada de agua, por el mar Báltico especialmente, y por el lago Malaren, y por ende, cuenta con numerosos puentes que unen sus 14 islas.

La nieve dificulta las caminatas, por eso en los meses fríos hay que usar calzado adecuado para evitar patinadas. Sin embargo, la nieve es el condimento perfecto para los paisajes. Esta característica climática es aprovechada por los cultores del esquí y los del patinaje sobre hielo que pueden dar rienda suelta en cualquiera de las numerosas pistas que tiene la ciudad.

La vida de los suecos puede resultar para muchos, un poco aburrida, ya que sus labores comienzan muy temprano, aún en la oscuridad, y terminan por la tarde, también de noche especialmente en el invierno.

Sin embargo hacen varios break (cortes) en sus tareas, a las 7.30 desayunan, a las 11 almuerzan, a las 14 toman el café, y a las 17 la merienda.

En los hogares las comidas se sirven a las 12 y a las 18.30 respectivamente.

El intenso frío y las nevadas impiden en algunos casos, las salidas nocturnas, las que se realizan especialmente los fines de semana.

Paseo en barco. Uno de los paseos que obligados en Estocolmo, es participar de un paseo en barco por el mar Báltico y el gran lago.

El recorrido es de una hora y media, aproximadamente con el agregado de que en invierno se navega sobre el hielo en buena parte del itinerario. El precio del pasaje es de 16 euros.

En invierno el circuito es en  torno a la isla Fjaderholmarna y desde el barco se observa en perspectiva a mayoría de los edificios públicos y antiguos sobre una orilla del lago, mientras los más modernos asoman a la otra.

Una espléndida postal de la capital sueca.

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