La gloria de un hotel histórico recuperado en Río de Janeiro

La Sirena tiene sus manos unidas sobre la cabeza y la vista perdida en el mar de Sao Conrado, una pequeña playa de Río de Janeiro ubicada más al sur de las conocidas Ipanema y Leblón. Hace sólo unos años, si uno manejaba por la extensísima costanera de Río de Janeiro, podía ver la misma sirena repleta de grafitis y absolutamente descuidada, como todo el hotel Gran Nacional, una gloria arquitectónica de la década de 1970 abandonada desde 1995.

Fue proyectado por Oscar Niemeyer, un emblema de la arquitectura moderna de Brasil y el mundo (diseñó a Brasilia como capital de su país en la década de 1960, se encargó del Congreso Nacional de Brasil y la catedral de Brasilia, y fue uno de los responsables del equipo que diseñó la Sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York). Y los jardines fueron ideados por otro genio de la época, Burle Marx, quien imaginó la rambla de toda la costa de Río de Janeiro.

Dos décadas después de su cierre, y mucho más de su momento de esplendor (en el que solían pasar figuras como B.B.King, Chet Baker, James Brown o Liza Minnelli, para actuar en un anfiteatro que se reabrirá en 2018), la cadena española Meliá se quedó con la concesión del establecimiento por los próximos 20 años, e invirtió más de 100 millones de dólares en una primera etapa.

En diciembre de 2016, el hotel volvió a abrir sus puertas, con el encanto renovado y la magia de su arquitectura original. Y, también, obras de arte impresionantes: La Sirena, creada por el artista Alfredo Ceschiatti, o el mural de hormigón creado por el pintor y escultor Héctor Bernabó "Carybé", un argentino que se nacionalizó brasileño. También se luce en el ingreso una escultura suspendida de Pedro Correa de Araújo.

Todo fue restaurado, pieza por pieza, con un cuidado extraordinario que le devolvió la magia perdida durante años de abandono. No es casual que durante su apertura fuera considerado el hotel más moderno de América del Sur.

En ese marco, el Gobierno le permitió a Meliá realizar muy poquitas concesiones sobre ese edificio circular icónico que es patrimonio de la ciudad, como cerrar el lobby –originalmente estaba abierto– para que fuera mejor calefaccionado.

El resto es diseño, buen gusto y los privilegios propios del enclave: los morros y la selva, la playa y la costanera que brinda facilidad para llegar a cualquier parte de la ciudad, incluso a los sectores más coquetos como Barra de Tijuca o el mismo Leblón. Y el metro cercano, además, a pocas cuadras.

Los detalles

La calidad está en los detalles. El Meliá Gran Nacional trata de reinstalarse como opción en la ciudad de Brasil que más turistas recibe (y que tiene enormes hoteles abandonados, como uno iniciado por Donald Trump que quedó al 40 por ciento de su construcción). En los primeros meses desde la reapertura, ya tiene habilitados restaurantes y un spa; próximamente inaugurará un sector de tiendas; y, el año próximo, el anfiteatro para eventos, congresos y conferencias.

De los 33 pisos y las más de 400 habitaciones que posee, hasta el piso 20 son instalaciones “comunes” (si es que eso es posible) y luego aparecen los pisos del sector Red Evil, con beneficios exclusivos, y un restaurante también exclusivo en el piso 30.

Y si vivir dentro del hotel es un placer, lo que permite Río de Janeiro desde allí no es menor. Ya se sabe, con wifi y Uber (que cuesta prácticamente la mitad que un taxi y es más seguro) es posible sobrevivir en cualquier parte del mundo. En media hora se llega a los puntos turísticos más tradicionales, como el Pan de Azúcar o el Cristo Redentor; y en un poco menos es posible ir a Barra de Tijuca, que no sólo tiene hermosas playas sino también el shopping mais grande.

En la misma playa de Sao Conrado hay una escuela para hacer parapente, un atractivo adicional para los amantes del deporte de aventuras. O sino está la playa servida (y muy tranquila, especialmente en nuestro invierno) para disfrutar de una cerveza helada, un helado, o un jugo de frutas en los puestos a lo largo de la costanera.

Datos útiles

LA HISTORIA: El edificio del Hotel Gran Nacional comenzó a construirse en 1968 y se inauguró en 1972. Originalmente estaban proyectados 55 pisos, pero se edificaron 34. Está ubicado en la playa de Sao Conrado y vivió sus momentos de esplendor entre las décadas de 1970 y 1980; cuando pasaron por allí las principales figuras del arte.

NUEVA VIDA: Fue abandonado en 1995, y reabrió en diciembre de 2016. Para una primera etapa se invirtieron unos 100 millones de dólares. La cadena Meliá se hará cargo del emprendimiento durante 20 años.

VALOR: Además de ser considerada una obra arquitectónica impresionante –la más moderna de América del Sur en su inauguración–, guarda dos obras de arte imperdibles, que fueron restauradas completamente.

EL HOTEL: Esta propuesta de 5 estrellas tiene una increíble vista panorámica; cuenta con restaurantes, bares, servicio de habitaciones, pileta, spa y centro de fitness; y próximamente dispondrá de un helipuerto.

UBICACIÓN: Está en avenida Niemeyer 769, Sao Conrado. Teléfono: (55 21) 3094 4900.

TARIFAS: Desde $ 2.300 por noche.