La bicontinental Estambul

Plaza Taksim, considerada como el centro de la ciudad. Estambul descansa sobre las dos márgenes del estrecho del Bósforo.
Plaza Taksim, considerada como el centro de la ciudad. Estambul descansa sobre las dos márgenes del estrecho del Bósforo.

Fue fundada con el nombre de Bizancio en el siglo VII aC, en la orilla europea del golfo conocido como el Cuerno de Oro Su nombre cambió a Estambul cuando la tomaron los turcos otomanos

Escuchar el llamado del imán cuando en la ciudad recién está amaneciendo, es una experiencia movilizadora. Se podrá no entender el idioma, pero el sentido es inconfundible.

La antigua Bizancio, nombre original de la moderna ciudad de Estambul, fue fundada en el siglo VII antes de Cristo. El lugar elegido fue la orilla europea del golfo conocido como el Cuerno de Oro. En el 324, el emperador romano Constantino I decidió erigir en la antigua colonia griega de Bizancio la Nueva Roma, inaugurada luego como Constantinopla.

En el siglo VI se construyó lo que llegó a convertirse en el principal monumento de la cristiandad, por casi mil años, la basílica de Hagia Sophia. La situación estratégica de la ciudad, entre Europa y Asia, permitía controlar el tráfico comercial a través del estrecho del Bósforo.

En 1453, los turcos otomanos tomaron la ciudad y a partir de entonces se llamó Estambul. Con la llegada al poder de los otomanos, el cristianismo ortodoxo perdió protagonismo frente a la nueva religión de los conquistadores, el Islam.

Para aquellos que nunca han estado en una ciudad donde la religión islámica prevalece sobre la cristiana ortodoxa, la oportunidad es única. Turquía es un país abierto con respecto a las creencias religiosas de sus habitantes. Por lo tanto, el visitante no tendrá las limitaciones de otros países con costumbres más extremas.

Estambul se conoce como la ciudad de las siete colinas. Bizancio, fundada en la primera colina, es conocida hoy, como la Ciudad Vieja. Aquí se encuentra lo más emblemático de la ciudad: el templo de Santa Sofía y el palacio de Topkapi.

Por estos monumentos se aconseja comenzar la visita a la ciudad. El palacio de Topkapi (Topkapi Sarayi), verdadera mini ciudad, fue construido por el sultán Mehmed II entre 1459 y 1465. Posee una superficie de 700 mil metros cuadrados y en el primer patio del palacio se encuentra la iglesia bizantina de la ciudad, Santa Irene (Aya Irini).

Desde el segundo patio se puede acceder al Diván, lugar de reunión de la corte imperial que tenía acceso al Tesoro Nacional. En la actualidad se exhibe allí una formidable exposición de armas de los sultanes. El Tesoro Nacional muestra también una fastuosa colección de joyas y metales preciosos.

Cuando la ciudad se transformó en Estambul, la iglesia de Santa Sofía fue convertida en la primera mezquita imperial, cuya cúpula está rodeada por cuatro torres.

A 30 metros de Santa Sofía está la entrada a la subterránea Cisterna Basílica (Yerebatan Sarnici). Sus túneles están cubiertos por un techo abovedado sostenido por 336 columnas y en su interior se destacan las imágenes de Medusa.

Próxima a Santa Sofía, encontramos también la Mezquita Azul (Sultán Ahmet Camii), considerada la última gran mezquita del período clásico otomano. Construida a principios del siglo XVII recibe este nombre por haber sido revestida internamente con más de 20.000 azulejos de cerámica de color turquesa.

La próxima parada puede ser degustar la buena comida turca. Para ello, recomendamos algunos de los restaurantes que se encuentran sobre la avenida Divan Yolu y sus calles aledañas.

Otros puntos a visitar son los famosos bazares que tiene la ciudad. El histórico Bazar Egipcio de las Especias envuelve al visitante con sus vívidos colores y tentadores aromas. Los puesteros, ubicados uno al lado del otro, reclaman con insistencia la atención de los turistas. La variedad de especias es inimaginable: canela, paprika y azafrán de los más recónditos orígenes.