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Imperdibles

La isla Ellis, puerta a los inmigrantes en Estados Unidos

El Museo Nacional de Inmigración de los Estados Unidos, a la sombra de la Estatua de la Libertad, resume parte de una historia que marcó no sólo al país sino al mundo.

Por Redacción Voy de Viaje.

Hasta mediados de la década de 1950, Ellis Island fue el puerto de entrada a los Estados Unidos para decenas de millones de pasajeros. Hoy, es un museo en el que se pueden conocer historias, ver objetos y los registros de los inmigrantes.

En las distintas salas de los tres pisos del edificio próximo a la Estatua de la Libertad, hay exhibiciones, lugares reconstruidos de época, y la posibilidad de revivir cómo se recibía en aquel país la oleada inmigratoria de millones de personas, en busca de su “sueño americano”. 

Hay allí numerosas historias para descubrir, y no se trata de una visita sólo como consecuencia de un recorrido hacia la Estatua: merece su propio tiempo extra. 

El edificio es hoy el Museo de la Inmigración, que actualmente tienen restricciones de días y horarios por la pandemia del coronavirus. En otro momento, la planta baja suele ser un lugar bullicioso como era un siglo atrás.

La sala de equipajes es la entrada al museo, y uno de los lugares para comenzar la visita, con exhibiciones que cuentan cómo fue la inmigración, y letreros que sirven de guía. Allí, los inmigrantes se apiñaban a través de la entrada principal para registrar su equipaje. Miles de personas eran inspeccionadas cada día: tenían un problema logístico importante, y la pérdida de pertenencias era una queja común. 

En la planta baja también hay una sección llamada “Viajes: el poblamiento de América”, que explora cómo fue la inmigración entre 1550 y 1890, antes de que se abriera Ellis Island; y otra sobre las nuevas eras de inmigración, desde 1945 hasta el presente.

Hacia arriba

La segunda planta cuenta con varios espacios destacados, como la Sala de Registro o Gran Salón. Las enormes ventanas arqueadas y los inmensos espacios abiertos de la sala evocan una sensación de grandeza. 

Para los inmigrantes, sin embargo, era a menudo un lugar ruidoso, confuso y aterrador. Casi todos los días, durante más de dos décadas (1900-1924), estuvo llena de recién llegados esperando ser inspeccionados y registrados por los oficiales del Servicio de Inmigración. Para la mayoría de los inmigrantes, este gran salón personificaba a Ellis Island. Fue aquí donde los inmigrantes se sometieron a exámenes médicos y legales, se encontraron con las complejas demandas de las leyes de inmigración y una burocracia estadounidense que podía otorgar o negar el permiso.

La Sala de Audiencias se ve hoy como en 1911, durante el período en que sirvió a la Junta de Investigación Especial. Aproximadamente, una de cada 10 personas que llegaban a la isla debían realizar una audiencia legal (recibían una tarjeta amarilla marcada con un SI).

Las leyes de inmigración de la época no eran para nada simpáticas: durante años, la función principal de Ellis Island era no permitir a los considerados “indeseables”: enfermos incurables, empobrecidos, discapacitados, delincuentes y todos los demás prohibidos.

Además, hay exhibiciones en el segundo piso del período de 1880 a 1924, el de mayor número de inmigraciones en la historia de la humanidad: más de 26 millones de personas ingresaron a Estados Unidos esos años.

Grandes dormitorios

En el tercer piso hay un dormitorio, que utilizaban los inmigrantes retenidos temporalmente. Eran dos habitaciones enormes con capacidad para 300 cada una, con literas en tres niveles. 

También arriba se puede visitar Ellis Island Chronicles, donde se describe la expansión de la isla de un banco de arena deshabitado a un complejo de edificios de ladrillo y piedra que fue la puerta de entrada principal de los Estados Unidos durante décadas.

Hay una muestra con tesoros donados por los descendientes, con artefactos llevados al país desde sus orígenes: desde biblias, documentos familiares, vajilla y otras posesiones. 

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