Información útil para conocer Salvador de Bahía

CÓMO LLEGAR: Hay vuelos directos entre Córdoba y Salvador, de cinco horas de duración, a partir de $ 6.500. Las demás alternativas requieren una escala en Buenos Aires o en San Pablo.

ALEGRÍA. Salvador de Bahía, la ciudad de todos los colores.

PASEOS: Partiendo del centro se organizan paseos guiados por la Ciudad Baja, las iglesias, los principales monumentos y el Mercado de Artesanías. En materia de playas hay excursiones de día completo a Morro de Sao Paulo, 60 kilómetros al sur de Salvador, donde se encuentran algunas de las más bonitas de la región.

ALOJAMIENTO: Es posible alojarse en el Pelourinho o bien en los hoteles ubicados sobre las playas de las cercanías de la ciudad. Para la temporada de verano, las tarifas oscilan entre $ 900 y $ 1.500 según ubicación y servicios, por noche por habitación para dos personas.

GASTRONOMÍA: El sincretismo de la cultura local se refleja también en la mesa, donde la herencia portuguesa se suma al aporte africano y la raíz indígena. La moqueca es el plato más típico (mariscos y pescados guisados en leche de coco, con aceite de dandé –producido a partir de una palmera– y numerosas especias). También hay que probar el cangrejo (se sirve en su propio caparazón y se lo llama "casquinha de siri"), el acarajé (un bollo con masa de porotos relleno de camarones que suele venderse por la calle) y las conocidas "cocadas", un postre elaborado con coco, leche y azúcar.

MÁS DATOS: visitbrasil.com.

Info: Detalles

Fragmentos de cultura.

Ritual de verano. La Fiesta de Iemanjá está dedicada a uno de los dioses (orixás) más venerados en Salvador de Bahía: Iemanjá, poderosa reina de las aguas, los vientos y las tormentas. Su fiesta es el 2 de febrero, cuando la gente se reúne para homenajearla desde la madrugada llevándole ofrendas y flores al mar. En palabras de Jorge Amado, "quien tuviera la gracia de asistir a la fiesta en Río Vermelho no lo olvidará jamás".

Santuario animal. Praia do Forte es la sede del Proyecto Tamar, que está dedicado a la protección de las tortugas marinas. Se encuentra a 70 kilómetros de Salvador y es una excursión tradicional por el día para los amantes del ecoturismo, que también pueden visitar el fuerte y disfrutar de la arena.

Cintas de dioses. Las famosísimas Cintitas de Bonfim son el talismán –y el recuerdo– más habitual de Salvador. Se las puede ver formando auténticas "selvas de colores" en las rejas de la iglesia de Nuestro Señor de Bonfim, sobre la Sagrada Colina de la península de Itapagipe. De estilo colonial portugués, la iglesia es el centro de una gran procesión anual que reúne a una multitud de fervientes fieles.