Ilha Grande: una vuelta a la isla más hermosa del litoral de Brasil

Ilha Grande: una vuelta a la isla más hermosa del litoral de Brasil. (Foto: Daniel Santos)
Ilha Grande: una vuelta a la isla más hermosa del litoral de Brasil. (Foto: Daniel Santos)

No tiene más de 20 años de tradición turística, pero su oferta combina historia, sitios para el descanso o la aventura.

En Ilha Grande se encuentra una de las playas más lindas del mundo. Lopes Mendes siempre aparece en el top de los tops, con su arena fina, aguas azules, olas calmas, vegetación abundante junto al agua. Pero no hay que dejarse llevar siempre por las listas, tentadoras, sino aventurarse un poco más en lo desconocido, o lo menos conocido.

Más todavía si hablamos de una isla tan grande como esta, que tiene 102 playas al darle toda la vuelta, y cada una ofrece una posibilidad diferente de descubrimiento, del lado del mar abierto y del continental.

Ilha Grande: una vuelta a la isla más hermosa del litoral de Brasil. (Foto: Daniel Santos)
Ilha Grande: una vuelta a la isla más hermosa del litoral de Brasil. (Foto: Daniel Santos)

Si además sumamos que es una de las 365 islas del archipiélago de Angra dos Reis, la oferta es infinita para recorrer Brasil en “modo Brasil” durante más de unos días: con su historia primitiva o sus conquistas o revoluciones, siempre marcadas por los ciclos económicos extractivos (el árbol pao Brasil del que tomaban el color verde para teñir textiles; la caña de azúcar; el café; el oro).

Ilha Grande: una vuelta a la isla más hermosa del litoral de Brasil. (Foto: Daniel Santos)
Ilha Grande: una vuelta a la isla más hermosa del litoral de Brasil. (Foto: Daniel Santos)

Saliendo del muelle de Angra, una ciudad de paso pero que busca ser de peso (turístico), la salida en embarcación hasta Ilha Grande lleva menos de una hora. Se puede hacer la vuelta completa desde allí, pero mejor es alojarse en alguna de las posadas encantadoras junto al mar y disfrutar del destino desde la primera hasta la última gota de sol (y de caipirinha).

Surfeando las olas de la bahía de Ilha Grande

Ilha Grande: una vuelta a la isla más hermosa del litoral de Brasil. (Foto: Daniel Santos)
Ilha Grande: una vuelta a la isla más hermosa del litoral de Brasil. (Foto: Daniel Santos)

El recorrido para llegar es asombroso, surfeando las olas nada agresivas, mirando a un lado y al otro la inmensidad y el encanto natural. Mar hasta el horizonte, recortes de tierra y verde de distintos tamaños, como manchones de paraíso en medio del agua azul.

Todo este lugar fue escenario de historias sorprendentes, no hay que pensar que sólo se puede ir a quedarse sobre la arena a tomar sol (o nubes, o lluvia). Ilha Grande fue escenario de batallas entre franceses, portugueses y nativos (algunos hinchaban por unos, otros por otros, y el partido sabemos quién lo ganó); fue el puerto más importante para el comercio de esclavos, en línea recta con África; tuvo su cárcel de máxima seguridad, destruida en 1994, que fue el semillero del Comando Vermelho (Comando Rojo); tuvo sus estancias hoy reconvertidas en sus poblados; tienen hoy sus casas de políticos y de famosos, celosamente cuidadas. Y tiene, sí, playas para quedarse a tomar sol (o nubes, o lluvia) y disfrutar de nadar o de hacer nada.

La isla grande de la Costa Verde

Invitados por Embratur para descubrir la Costa Verde (Paraty, Angra dos Reis, Ilha Grande), desde Voy de Viaje hicimos la vuelta a la isla en una excursión que lleva un día y varias playas, pero donde se pueden conocer además los secretos mejor guardados de esta porción de paraíso con vegetación abundante, hoy preservada con celo extremo.

Ilha Grande: una vuelta a la isla más hermosa del litoral de Brasil. (Foto: Daniel Santos)
Ilha Grande: una vuelta a la isla más hermosa del litoral de Brasil. (Foto: Daniel Santos)

Snorkel para ver peces de colores y tortuguitas marinas; la playa de Parnaioca (que cualquier disléxico llama paranoica) para refrescarse o solearse; la emocionante Aventurero con su piedra del espía; o la zona de King Kong, la más salvaje, llamada Cachadazo, para pararse en un conjunto de piedras que está allí desde que América y África estaban pegadas.

La vuelta completa se lleva el día entero y se hace en embarcación, pero no en cualquier lancha de las tantas disponibles en la Vila do Abraão (el principal poblado, repleto de argentinos, donde está la mayoría de los hoteles, agencias y restaurantes). La zona de mar abierto es brava, tanto que cada noche se evalúa el clima del día siguiente para saber si se sale o no se sale, dependiendo del agua mansa. Hay quienes recorren la isla a pie, completa, en cinco días y durmiendo y comiendo en distintos poblados de los 22 que existen. No es para cualquiera, pero suponemos que vale la pena.

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Ilha Grande es un destino relativamente nuevo, ya que hasta cerrar el siglo 20 todavía era la isla-prisión y no se la utilizaba turísticamente. Algo insólito, pensando en las bondades de esta bahía.

En lancha, la vuelta requiere de ocho horas, parando para comer, nadar, conocer, disfrutar. Porque además de las paradas puntuales del viaje (cada empresa tiene su propio circuito) se atraviesan distintas playas con historias curiosas, signadas por el vínculo con la Corona Portuguesa… o después, cuando estuvieron hasta la coronita de ser colonia y Brasil se independizó.

Paradas y seguidas

Además de Lopes Mendes, la más famosa (y a la que se puede llegar a pie desde Vila do Abraão, y se llena de gente en verano), entre las grandes playas de este litoral brasileño se pueden destacar Dois Rios, Caxadaço, Aventureiro, Parnaioca, Sacode Céu, Lagoa Azul, Lagoa Verde o Das Palmas, en la vuelta a la isla.

Ilha Grande: una vuelta a la isla más hermosa del litoral de Brasil. (Foto: Daniel Santos)
Ilha Grande: una vuelta a la isla más hermosa del litoral de Brasil. (Foto: Daniel Santos)

Aunque nos detuvimos frente a la costa de algunas de ellas para conocer secretos e historias, a otras sí pudimos recorrerlas con detenimiento. La más hermosa es la de Aventureiro, un punto neurálgico para cada Año Nuevo, donde la preocupación mayor es cómo controlar la cantidad de gente (joven) que llega en embarcaciones a celebrar sin parar.

Agua cristalina, un muelle pequeño, la piedra del espía que se usaba desde tiempos milenarios para ver la pesca o advertir sobre posible “visitas”, es también un punto privilegiado para quienes quieren hacer surf. Desde la cima de la enorme piedra, el horizonte; de espaldas, la selva de la mata Atlántica, con sus senderos frescos para aventurarse.

Llegamos después de detenernos en Caxadaço y Parnaioca. La primera es una de las más salvajemente hermosas de Ilha Grande, y además está como escondida entre rocas y selvas. La playa en sí, llena de piedras gigantes entre la arena, tiene apenas 15 metros de extensión, y un tránsito intenso de embarcaciones grandes o taxi boats.

Ilha Grande: una vuelta a la isla más hermosa del litoral de Brasil. (Foto: Daniel Santos)
Ilha Grande: una vuelta a la isla más hermosa del litoral de Brasil. (Foto: Daniel Santos)

Parnaioca es una extensa playa dentro de una ensenada que nunca alcanza a llenarse de multitudes. Hay espacio para acampar, algún pequeño alojamiento y lo mínimo indispensable en servicios. También se puede llegar caminando, pero ahí ya hablamos de horas de recorrido (no hay vehículos en toda la isla) y hay que estar atentos a los horarios para que no los tome la noche.

En la Vila do Abraão

La historia moderna de Ilha Grande se forjó a través de sus grandes haciendas y los ciclos económicos. Por supuesto el oro, que salía de Paraty, por supuesto la caña de azúcar o el pao Brasil, el comercio de esclavos -desde allí se repartían hacia San Pablo, Río de Janeiro y otros destinos-, pero la fama en Europa la consiguieron con el café del lugar, que llegó a ser marca registrada.

Ilha Grande: una vuelta a la isla más hermosa del litoral de Brasil. (Foto: Daniel Santos)
Ilha Grande: una vuelta a la isla más hermosa del litoral de Brasil. (Foto: Daniel Santos)

Hoy, el turismo mueve la zona, y se ha convertido en uno de los destinos favoritos de esta zona de Brasil, a la que no le faltan lugares hermosos. Angra dos Reis es la gran ciudad del lugar, pero necesita crecer turísticamente un poco más, más allá de sus hoteles de lujo y de haber tenido años de gloria como entorno para populares telenovelas de Brasil.

Ilha Grande tiene sus playas céntricas, repletas de embarcaciones de todo tamaño, tiene sus negocios, restaurantes, negocios de artesanías, bares de playa que cierran temprano, sus callecitas y su iglesia pequeña en el corazón. También algunos senderos en los que las palmeras imperiales se mantienen como sello de identidad de los tiempos de la colonia portuguesa, yendo hacia la Praia Preta, de arena negra. Allí están las ruinas del viejo hospital de cuarentena o el acueducto que la selva está consumiendo.

Lo mejor es programar una semana en Ilha Grande, para tener tiempo de conocer en profundidad y descansar lo suficiente. Nadie se arrepentiría de estar allí.