Frutillar: la bella ciudad de la música en Chile

Bordeando el Llanquihue, el segundo lago más grande de todo Chile, camino a la ciudad de Frutillar, se atraviesa la cuenca lechera chilena. La vista se compone de suaves lomadas que esconden grandes “patios” con vacas lecheras de color, dispersas por los pequeños campos. El paisaje suma antiguos galpones de placas de madera y se vuelve más propio de Heidi que de Arturo Vidal. Se ubica a unos 32 kilómetros de Puerto Varas.

Con un amplio repertorio de actividades para realizar, las principales son las acuáticos como pesca, surf, natación, entre otros. Además es el sitio ideal para quienes amen perderse con su cámara de fotos a conocer y capturar lugares increíbles, una recomendación es la de realizar una postal de la playa con la silueta de varios volcanes de fondo.

Frutillar es considerada una de las ciudades más lindas del país vecino, simple y encantadora, cada detalle que sus calles ofrecen captan la atención de los turistas. Sus iglesias, sus casas y la gastronomía del Bajo Frutillar –la ciudad vieja– dan muestras evidentes de la influencia germana. Esta zona se desarrolla a orillas del lago y parece importada del viejo mundo, mientras que, el Alto Frutillar constituye el sector nuevo de la ciudad.

Con parte de su estructura sumergida en el agua, el Teatro del Lago es una impactante construcción donde se desarrollan las “Semanas musicales”, tradicional actividad que se lleva a cabo todos los años entre enero y febrero y por la cual Frutillar recibe el apodo de “Ciudad de la música”. El evento se realiza desde hace 50 años y cada nueva edición se vuelve más popular.

Ritmos, historia y cultura se conjugan con el idílico paisaje del lago Llanquihue, el omnipresente volcán Osorno y los pintorescos edificios de madera de estilo alemán. Solo resta preguntarse ¿por qué le habrán puesto Frutillar?