En la cima del Montserrat

Custodiado por el macizo rocoso de Montserrat, se encuentra el santuario y monasterio benedictino.
Custodiado por el macizo rocoso de Montserrat, se encuentra el santuario y monasterio benedictino.

Para acceder al macizo de Montserrat hay que pasar por Monistrol de Montserrat, pequeño pero pintoresco pueblo que se encuentra al pie del macizo y desde el que se puede acceder a través de un pequeño tren cremallera hasta los 720 metros. Ahí se encuentra la basílica de Santa María, patrona de Cataluña, construida en el siglo XVI y reconstruida en 1811. Sin embargo, su origen se remonta al año 888, con cuatro capillas, una de ellas dedicada a la Madre de Dios. En 1025 los monjes benedictinos establecieron el monasterio.

Llegar al complejo religioso también se puede hacer en auto por un camino sinuoso, asfaltado y en muy buen estado, hasta amplias playas de estacionamiento. Desde allí se completa el ascenso en uno de los dos funiculares que llevan hasta la cima para contemplar la visita con una vista espectacular de todo el valle.

La iglesia consta de una sola nave con varias capillas, altar mayor y coro y por encima, el camarín de la Virgen de Montserrat, más conocida como la “Morenita”, por el color de su rostro. Sin embargo, algunos historiadores aseguran que la figura, tallada en álamo blanco, era blanca y se oscureció desde el siglo XVI a causa del plomo de la pintura del rostro. Ante esto se decidió pintarla completamente de negro.

Entre 1811 y 1812 Napoleón y sus tropas, en la que se llamó la Guerra del Francés, incendiaron y destruyeron el monasterio, pero antes hurtaron buena parte de la biblioteca y cuantiosas obras de arte. A partir de los muros originales que escaparon a la barbarie, entre 1858 y 1859 se procedió a restaurar el templo.

Espectáculo. Todos los mediodías 56 niños de entre 8 y 16 años que integran el coro La Escolanía, la escuela coral más antigua de Europa (se remonta al siglo XII), salen a escena y la masa de turistas se dirige al templo para dejarse llevar por las bellas melodías a lo largo de 10 minutos.

El director de Prensa y Comunicación del complejo Oscar Bardaji nos facilitó el ingreso para seguir ese momento tan especial desde un lugar preferencial.

En el exterior el recorrido callejero avanza entre bares, restaurantes, quioscos de artículos de regalo y alimentos, y hoteles de buen nivel.

En la actualidad 80 monjes integran la comunidad religiosa del Montserrat en cuyos alrededores destacan pequeñas ermitas, algunas abandonadas como Santa Cecilia, Sant Benet, San Joan y Sant Jeromi.

Museo. Construido bajo la montaña el museo fue inaugurado en 2004 y contiene las obras del patrimonio artístico y arqueológico de la antigua abadía de Montserrat. En la colección hay pinturas de Dalí, Picasso, El Greco y otros.

También expone momias egipcias, jarros de la Italia prerromana, antiguos instrumentos musicales y cuchillos de sílice de la prehistoria, pertenecientes a la cultura íbera, y producciones de autores contemporáneos.

El Santo Grial. La historia cuenta que durante la Segunda Guerra Mundial, Adolf Hitler envió a Heinrich Himmler a Montserrat en busca del Santo Grial con el que pensaba tener el poder absoluto sobre el mundo.

La visita del jefe militar, dicen, fue bastante discreta pero insistió en ver la documentación del Monasterio e ingresar en los pasadizos subterráneos ubicados en la montaña y el Padre Ripoll, encargado del lugar le negó el acceso.

Por ello el hombre fuerte del dictador alemán antes de retirarse exclamó: “Todo el mundo en Alemania sabe que el Grial está en Montserrat para hacerlos invencibles y dominar el planeta”.

Capilla de la Santa Cueva. Dice la leyenda que un sábado del año 880, unos pastores vieron bajar una fuerte luz del cielo acompañada por una suave melodía. La visión se repitió durante cuatro sábados consecutivos. Al enterarse el obispo organizó una marcha y encontraron en una cueva la Santa Imagen, talla románica de madera, conocida como La Moreneta.

Para llegar hasta ese lugar es necesario una larga caminata por un dificultoso sendero en la montaña que se ve premiado por una visión sobrecogedora desde la cual también se observa una gran panorámica de los alrededores.