Cuzco, el ombligo del mundo

Sincretismo, es la unión de creencias, costumbres ancestrales y hasta religiones.

Sincretismo, es la unión de creencias, costumbres ancestrales y hasta religiones. El ejemplo mas emblemático es el templo Koricancha transformado en iglesia y convento de Santo Domingo. Eso hicieron los españoles con la intención de mostrar desde la “arquitectura de la fuerza” un ejemplo contundente de conquista.

Otro de los datos concluyentes que reafirman lo antedicho es que Cuzco, la capital del imperio inca, y que en idioma quechua se traduce como “ombligo del mundo”, tiene 13 iglesias de  estilos renacentista y barroco colonial, después de lo dejado en pie por el terremoto del año 1650. La mayoría de ellas, justamente sobre lugares antes sagrados para los pueblos originales.

La catedral, majestuosa y ornamentada con retablos maravillosamente dorados, tiene a un costado de su ingreso una piedra blanca oblonga que siempre estuvo allí entre sigilosa y referencial. Es la vívida representación de la Pachamama.

En uno de los retablos surge la Virgen de la Candelaria. Advocación de los descendientes de los incas, para que haya buenas cosechas y que la tierra sea generosa a la hora de dar sus frutos.

Ni más ni menos que una petición de varios siglos hacia la Diosa de la Tierra, que muchos historiadores y estudiosos de la simbología han destacado, en la similitud del manto de la madona, con la figura que representa a la Pachamama.

Un cuzqueño que va a la iglesia, en lo más profundo de su corazón, tal vez le esté pidiendo o agradeciendo a la Pachamama, mientras se arrodilla frente a la Virgen. De esta forma como aún ocurre lo sigan conquistando “los modernos españoles”, pero no los podrán colonizar jamás en lo profundo de su ser.

Por eso lo que me impactó de pleno, fue al leer esa placa que pusieron los representantes de los pueblos originarios en la plaza central de Cuzco al cumplirse 500 años del 12 de octubre de 1492: “Gloria y honor a las víctimas anónimas de la invasión y a los héroes de la resistencia. Y no podrán matarnos...”.

Lo que hay que saber

Cómo viajar: el programa más recomendable es de siete días y seis noches, con Lima, Cuzco y Machu Picchu. Dos noches en Lima, tres noches en Cuzco y una noche en Machu Picchu (en Aguas Calientes). En Lima, se puede hacer un city tour y la visita a la Ciudadela de Pachacamac. En Cuzco, también el city tour y visitar las ruinas cercanas; Valle Sagrado con almuerzo, y Machu Picchu en tren, con almuerzo.

Tarifas: incluye aéreos, entradas, impuestos, traslados, excursiones, hoteles tres estrellas (sin comidas ni bebidas). U 1.700 / 1.800

Otros Precios: entrada a la fortaleza de Machu Picchu U 70; servicio de tren desde Poroy (Cuzco) a Machu Picchu (Aguas Calientes), U 145 ida y vuelta (servicio turístico de Perú Rail); baños termales (Aguas Calientes), U 5; café expresso en un bar, U 5; gaseosa de 500 cc, en un almacén, U 1,50 / 2, y comida en un restaurante de categoría internacional, con bebida y postre, U 20.