Conocé este castillo en las nubes de Japón

Conocido como el Machu Picchu japonés, el castillo de Takeda (en la ciudad de Asago) fue construido en 1443 y abandonado en el siglo XVII. Hoy es una gran atracción turística que sobresale entre las “nubes” justo para recibir el amanecer.

Esta construcción –que se encuentra a 353 metros sobre el nivel del mar– tiene la forma de un tigre acostado, que puede apreciarse desde la distancia. A fines de otoño y durante el invierno el sitio se llena de magia y de turistas, ya que es la época en la que la neblina hace que el castillo parezca estar flotando en el cielo. Para poder apreciar este fenómeno hay que llegar bien temprano, antes de que salga el sol.

Durante el recorrido hay dos opciones: una es dirigirse directamente a la construcción para recorrer las ruinas y la otra, llegar hasta alguna montaña cercana –como Ritsuunkyo– para obtener fotos panorámicas del destino.

Un poco de historia

El castillo de Takeda fue construido por Otagaki Mitsukage en 1441, quien se convirtió en ese momento en señor del castillo. Sin embargo, en 1577 fue conquistado por Hideyoshi Toyotomi durante la campaña de la provincia de Tajima, y quedó bajo el control de su hermano menor, Hidenaga.

Akamatsu Hirohide, el último señor de esta edificación, luchó en el lado de Tokugawa Ieyasu en la Batalla de Sekigahara en 1600. Aunque sirvió valerosamente en el enfrentamiento, fue acusado de provocar un incendio, por lo que decidió cometer seppuku –ritual japonés de suicidio por desentrañamiento– y el castillo fue abandonado.