CDMX, una ciudad hermosa e “insurgente”

Vista general del Zócalo de Ciudad de México. Esta foto fue tomada antes de conmemorar los 210 años del inicio de la Independencia de México.
Vista general del Zócalo de Ciudad de México. Esta foto fue tomada antes de conmemorar los 210 años del inicio de la Independencia de México.

Para saciar las ganas de ciudad, no hay mejor plan que elegir esta capital que, como dicen en México cuando algo les gusta mucho, “nos late”. Lugares imprescindibles.

“Insurgente”. Adjetivo. [Persona] que se levanta o subleva contra la autoridad. Una ciudad cuya avenida principal lleva ese nombre, promete.

Hernán Cortés tenía 34 años cuando llegó a Tenochtitlán, la capital de las pirámides y los canales aztecas, en 1519. El hecho, que en hartas versiones destila épica, cambió la historia del mundo: el saqueo cultural perpetrado por las “potencias” occidentales, con la participación de la Iglesia Católica, redujo a cenizas a un imperio en uno de los mayores genocidios de la historia de la humanidad.

Aterrizo en México con estas ideas dando vueltas. Intento, en vano, hacerlas callar. Horas más tarde visitaremos vestigios arqueológicos plagados de historia. Allí, una turista española se sorprenderá de los sistemas hidráulicos y de la perfecta ingeniería alcanzada por los habitantes originarios de Mesoamérica, y entonces preguntará: ¿y qué pasó con ellos?

Un viaje a Ciudad de México en cinco puntos imperdibles

1. El Zócalo. La Plaza de la Constitución, conocida popularmente como El Zócalo, es la segunda plaza más grande del mundo. Con casi cinco siglos, es la sede política, económica y religiosa de la ciudad, y contiene algunos de los edificios más emblemáticos como el Palacio Nacional y la Catedral; símbolo de la dominación española. Aniquilar y edificar sobre las ruinas: un mensaje que refuerza la destrucción de una cosmovisión (y de toda una sociedad). Hoy el lugar permite apreciar cómo se van hundiendo algunos de los monumentos arquitectónicos. Es que aunque cueste creerlo, la urbe que alberga a más de 20 millones de personas fue construida sobre un lago.

2. Palacio Nacional. La Ciudad de México es el hogar de numerosos trabajos del reconocido muralista Diego Rivera. La sede del Poder Ejecutivo, por ejemplo, alberga una de las series más valiosas, realizada entre 1929 y 1951. Allí, el artista pintó escenas de distintas épocas; desde el período prehispánico a la llegada de Cortés, con el estilo provocador que lo caracteriza y que lo llevó a incluir personajes afroamericanos, empresarios borrachos y la imagen de Lenin, el comunista ruso, en uno de los emblemas del capitalismo: el Rockefeller Center. También, a escribir “Dios no existe” en su famosa obra “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”. Sonrío en silencio al escuchar estas anécdotas y pienso que la rebeldía siempre fue una buena aliada.

Esta gran maravilla llamada Teotihuacán significa “lugar donde los hombres se hacen dioses”. (Inteturis)
Esta gran maravilla llamada Teotihuacán significa “lugar donde los hombres se hacen dioses”. (Inteturis)

3. Teotihuacán. La zona arqueológica de Teotihuacán, declarada Patrimonio de la Humanidad, es famosa por albergar a la Pirámide de la Luna y a la Pirámide del Sol; la tercera más alta del globo. Sobre sus orígenes se sabe poco: los aztecas llegaron cuando ya había sido abandonada y la convirtieron en una metrópoli de 150 mil habitantes. Subir los 238 escalones de esta última nos supone a J y a mí un verdadero desafío para las piernas y los pulmones, sobre todo para él; que arrastra dolores en la cadera. Pero vale el esfuerzo: desde la cima apreciamos la arteria principal de la antigua ciudad y también a M, que saluda desde abajo. Nos rodea una energía divina.

4. Café Tacuba. Siempre creo que lo que diferencia al viajero del turista es el afán por vivir (y comer) como local. Para eso, Café Tacuba; un restaurante y bar de culto ubicado en el Centro Histórico, una gala gastronómica de platos típicos de la región: lengua a la vinagreta, tacos, natillas, enchiladas, pasteles, polvorones, cocadas, cerveza artesanal y tazas de chocolate caliente desfilan entre las mesas al ritmo de las mozas y mozos que saben del arte de llevar bandejas. La música en vivo acompaña la velada y en la ceremonia no puede faltar animarse a probar, sin chistar, el picante.

Mañanas en Xochimilco, de @fausto.herz. Foto: @visitmexico
Mañanas en Xochimilco, de @fausto.herz. Foto: @visitmexico

5. Xochimilco. A una hora de distancia del centro se encuentra este conjunto de canales. En el territorio habitan 14 pueblos originarios, que conservan sus tradiciones pese a la insistencia de la urbanización en avanzar. Alquilamos una trajinera y, previa michelada en el embarcadero (cerveza fría servida con jugo de limón, salsa a elección y chile en polvo), damos un paseo navegando. Al lado nuestro pasan chinampas: unas balsas desde las que vendedoras ofrecen antojitos. Flotan en el ambiente declaraciones de amor entre la música de los mariachis, al ritmo de clásicos que C entona feliz: Ay, ay, ay, ay, caaaanta y no llooores, porque cantando se alegran cielito lindo los corazooones.

Tomamos el avión de regreso. Me llevo un pantallazo de la seductora capital de México que, sin dudas, se devela mejor en una segunda mirada; más minuciosa, más personal, alejada de las rutas turísticas y de los circuitos tradicionales.

Pero voy a volver. Me aguarda Coyoacán, a donde se encuentra la casa de Frida Kahlo, y también el Paseo de la Reforma, en el tramo que va desde el cruce de la Avenida Insurgentes hasta el Bosque de Chapultepec. Y a mí no me gusta hacerme esperar.

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