Caño Cristales, el espectacular río multicolor de Colombia

Una planta llamada "Macarenia clavigera” es la responsable de los colores del río. (Szeke/Creative Commons)
Una planta llamada "Macarenia clavigera” es la responsable de los colores del río. (Szeke/Creative Commons)

Entre junio y noviembre, Caño Cristales se transforma en un arcoíris. El lugar en el que se encuentra busca posicionarse como uno de los destinos ecoturísticos más importantes de ese país.

Le dicen "el río de los cinco colores" o "el río que escapó del paraíso". Y es que Caño Cristales, ubicado en el Parque Nacional Natural Sierra de La Macarena (Colombia), se transforma cada año en un arcoíris líquido.

Situado en el departamento del Meta, en el centro de Colombia y a 150 kilómetros de Bogotá, sorprende con sus llamativos colores y con cascadas, saltos y pozos.

El particular efecto cromático de sus aguas se debe a una planta llamada "Macarenia clavigera", que florece entre junio y noviembre con hojas rojas y fucsias. Por el efecto del sol y el fondo rocoso del suelo, las tonalidades bajo el agua cristalina se multiplican.

La mejor época para visitarlo es entre septiembre y noviembre, cuando la floración alcanza su punto máximo. Luego, cuando las lluvias disminuyen y el agua se seca, la planta comienza su fase reproductiva, por lo que el parque se cierra al turismo para protegerla.

Además de un río de colores, el lugar tiene una biodiversidad increíble: allí habitan aves primitivas, osos hormigueros, jaguares, pumas, venados, monos, y miles de reptiles y anfibios. El dato curioso es que no hay peces, por la falta de sedimentos en el agua.

Escondido

Hace sólo unos años que Caño Cristales está abierto al turismo, debido a que durante mucho tiempo fue tierra de las Farc y de conflictos armados. Desde su reapertura (hoy el Ejército refuerza la seguridad en la zona), el Gobierno de Colombia busca posicionarlo como uno de los destinos ecoturísticos más destacados del país.

El acceso es toda una aventura: se parte del pueblo de La Macarena –a donde llegan vuelos desde Medellín, Bogotá y Villavicencio– y se hace un tramo en lancha, otro en 4x4 por caminos sin asfaltar y otro a pie (de alrededor de una hora) por paisajes agrestes.

Con el objetivo de cuidar el parque, sólo pueden ingresar 120 personas por día, siempre acompañadas de guías locales certificados. Además, no se permite usar protector solar ni repelente; y sólo está permitido bañarse en ciertos puntos.