Camino al Mundial de Rusia: Kaliningrado, la ciudad de la razón pura

Edificios del pueblo pesquero en la orilla del río en verano. (foto: Konstantin Tronin-123RF).
Edificios del pueblo pesquero en la orilla del río en verano. (foto: Konstantin Tronin-123RF).

Antiguo bastión de Prusia llamado Königsberg, “montaña del rey” en idioma alemán. Es una esquirla de la Federación Rusa separada del gran mapa y clavada en Europa.

El pequeño país donde nació Immanuel Kant, el pensador alemán más importante de la tradición filosófica con mayor peso en Occidente, posee fronteras al norte y al este con Lituania y al sur con Polonia, muy lejos de su madrastra Rusia. Se trata de una de las pocas regiones y ciudades que no han perdido la nomenclatura soviética.

El fervor que despierta Kant en esta región puede graficarse con una página de policiales: dos filósofos se apuñalaron en 2015 por no llegar a un acuerdo con respecto a una postura kantiana. Afortunadamente, sobrevivieron. Esto no es patrimonio cultural de Kaliningrado ya que en otras regiones estos intercambios de opiniones con filo se dan por el ajedrez u otras cuestiones mayores.

Destino de fotos exóticas

El estadio parece salido de la cabeza de quien escribió “Crítica de la razón pura”: de día, se asemeja a una caja de zapatos caros y, de noche, a un diamante o a un témpano perfecto. Un escenario acorde para la selección de Suiza y bastante alejado del temperamento de España.

Una caminata por las playas resulta imperdible, ya que este enclave es una de las mayores reservas de ámbar en el mundo. Entre los guijarros hay joyas del mar. Si no es hincha de Inglaterra, apunte este destino para cuando haga un viaje por Alemania o Polonia, ya que desde Rusia la distancia es grande. Está a tiro de piedra de Varsovia y desde Fráncfort las conexiones son más fáciles.

Aún queda algo de la arquitectura de cuentos de hadas prusiana, pero el brutalismo soviético domina el paisaje con sus líneas masivas y racionales. La gastronomía es bastante polaca, así que la papa tiene tanto protagonismo como en el Perú.

Kaliningrado constituye un destino apacible, perfecto para quienes coleccionan sellos raros en el pasaporte y fotos exóticas en sus teléfonos. Lugar de peregrinaje para estudiantes avanzados de la Facultad de Filosofía y Humanidades.