Búzios: belleza intacta, dos años después

Las increíbles playas y atardeceres de Brasil. Foto: Mariángeles Samamé.
Las increíbles playas y atardeceres de Brasil. Foto: Mariángeles Samamé.

La necesidad de estar en regla con los requisitos de ingreso a un destino suma desde hace dos años una carga adicional a la organización de cualquier viaje, que en su etapa previa combina ansiedad y alegría, entre otros sentimientos varios.

Disfrutar junto al mar en las playas de Brasil. Foto: Mariángeles Samamé.
Disfrutar junto al mar en las playas de Brasil. Foto: Mariángeles Samamé.

Ahora, la noticia del cambio en Brasil para los turistas argentinos, una parte estresante quedó fuera de la ecuación para ir al país de la caipirinha y el Cristo Redentor: ya no hay que buscar lugares para hacer PCR o antígeno, que no podían ser manuscritos, pero a la vez precisaban la firma y sello del profesional médico. Brasil eliminó para los argentinos esos requisitos y sólo quedó vigente el pedido de carné de vacunación.

Ahora, el regreso al país vecino es más simple, y elegimos el destino para ver cómo sigue dos años después del comienzo de la pandemia.

Búzios: el destino de los argentinos

Separada por 170 kilómetros de Río de Janeiro, principal vía de ingreso aérea para llegar a Búzios, la zona del litoral brasileño “se siente” por la humedad que lo caracteriza y esa forma de vida que traspasa las ventanillas y permite entrar en modo vacaciones: niños jugando a la pelota saludando a los buses, el olor a mar y las ganas urgentes de llegar a la playa.

Los argentinos turistas y aquellos que decidieron echar raíces en Búzios predominan en el destino que se hizo famoso en la década de 1960 gracias a la visita de Brigitte Bardot. El pueblito se presenta como el destino perfecto para disfrutar de la playa, más aún pasados los meses de enero y de febrero, cuando el ciclo lectivo obliga a las familias a volver a la rutina, y Búzios cobra un ritmo especial para el disfrute.

23 playas para conocer

Esta península de ocho kilómetros de extensión se caracteriza por un dato que es repetido tanto en los mapas como por los guías y los habitué: Búzios tiene 23 playas para visitar. Pese a que es difícil recorrerlas todas en 10 días (por lo cual es preciso y justo volver), sí se puede tener una idea de las características distintivas de cada opción.

Cada una tiene sus particularidades de accesibilidad, servicios, mares bajos o altos (esto atado a los distintos deportes náuticos que se pueden realizar), y aunque merece una nota por playa, hacemos un repaso rápido de nuestras elegidas.

João Fernández

Está ubicada en el norte de la península y con buena accesibilidad. Esta playa y su hermana menor, João Fernandinho, cuentan con arena fina, agua muy transparente y tranquila, propicia para el buceo, snorkeling, stand up paddle y kayak , servicios gastronómicos que ofrecen en todos los casos sombrillas y reposeras. Un fenómeno particular de algunas partes del mar en esta playa es el efecto glitter (brillantina dorada) que hay en la arena del mar, que hace que sea aún más perfecta.

Azeda y Azedinha

Hasta aquí se llega de manera peatonal luego de subir una pendiente por una típica callecita empedrada. Estas playitas están al reparo, y dan la sensación de “escondidas” aunque acercándose el mediodía la llegada de la gente y el mar ganándole a la playa hacen que sea necesario buscar otra opción. ¿La recomendación? Ir muy temprano.

Tartaruga

Por su amplitud y ubicación un poco más distante (usando la van pública hay que caminar 13 cuadras desde la parada), es una buena opción para huir de las multitudes que copan las playas cercanas durante los fines de semana.

Praia Brava, Geriba y Tartaruga

Praia Brava, en Brasil. Foto: Mariángeles Samamé
Praia Brava, en Brasil. Foto: Mariángeles Samamé

Un regalo de playas extensas mientras que Praia do Forno, más pequeña, destaca por el rosado de su arena.

Porto da Barra

El recomendado sin discusión para ver atardeceres sin igual. Este punto de la península es un imperdible para ver caer el sol, con un mix de postales bucólicas como el muelle perdiéndose en el horizonte, y una variada oferta gastronómica de calidad junto al mar.

Un plus: Arraial Do Cabo

Una excursión acuática en Arraial do Cabo, Brasil. Foto: Mariángeles Samamé
Una excursión acuática en Arraial do Cabo, Brasil. Foto: Mariángeles Samamé

A pocos kilómetros de Búzios se encuentra el llamado “caribe brasileño”. La descripción le hace justicia, las playas son de arena como talco y el agua es turquesa. A esta playa y a las que se llega por barco desde aquí se puede acceder en excursiones desde Búzios (que incluyen traslado desde y hacia el hotel, paseo náutico y almuerzo) o bien por cuenta propia yendo en transporte público desde Búzios hasta Arraial Do Cabo y allí tomando el paseo náutico que recorre atractivos por el mar como la gruta azul, la piedra “del macaco”, la playas de Atalaya, Forno y Meteorito. El precio del “roteiro” (paseo de barco) es de 100 reales.

Pero no todo es playa, ya que son variadas las ofertas en Búzios y alrededores para disfrutar de la gastronomía, los deportes, la cultura, la vida nocturna y, por supuesto, la alegría brasileña.

Datos útiles

Transporte. Se pueden alquilar autos (de 250 a 400 reales diarios, depende el vehículo y la cantidad de días) y buggies (200 reales el día). Para ambos tipos de vehículos, si tienen patente de Búzios no pagan estacionamiento en la vía pública dentro de la localidad, a diferencia de coches alquilados en otra ciudad. Hay un servicio público de “van” muy cómodo, que recorre toda la península por la vía principal, llamada “la pista”, por 4 reales por persona. Tienen mucha frecuencia hasta las 23.

Playas de Brasil. Foto; Mariángeles Samamé
Playas de Brasil. Foto; Mariángeles Samamé

Comer y beber en la playa. En los paradores, los precios de referencia en abril 2022 son: agua de coco, 10 reales; jugos, 12 reales; cervezas, entre 12 y 15 reales; caipirinha, 20. Choclo con manteca, 10 reales; camarones milanesa para dos, 130 reales; empanadas (pasteles) o palitos de queso, tres por 25 reales. Helados de dos bochas, entre 20 y 25 reales.

Sombrillas y reposeras. Cuestan 20 reales, pero si se consume algo no se abona este monto (solo lo consumido). Muchos hoteles y posadas brindan reposeras sin cargo para llevar.

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