Bahía, con mística afro

Para quienes no les alcanza con pasar las vacaciones panza arriba y prefieren los destinos que reúnen mística e historia, les proponemos recorrer el vestigio colonial más palpable de Sudamérica: Salvador de Bahía.

Para quienes no les alcanza con pasar las vacaciones panza arriba y prefieren los destinos que reúnen mística e historia, les proponemos recorrer el vestigio colonial más palpable de Sudamérica: Salvador de Bahía.

Cuna y musa de artistas como Caetano Veloso, Gal Costa, María Bethânia, Gilberto Gil o el gran Jorge Amado (autor de Doña Flor y sus dos maridos), Bahía ostenta el pergamino de ser el estado más afro del mundo, fuera del continente africano. Una nación colorida, musical y sonriente.

La típica postal de Bahía, que describe tejados coloniales, formidables casonas multicolores y calles adoquinadas, no es otra cosa que el Pelourinho, el barrio histórico de la ciudad que, en 1985, fue reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Una suerte de museo a cielo abierto que exhibe en perfecto estado de conservación a la que, en 1549, se convertía en la primera ciudad colonial de Brasil: São Salvador da Bahia de Todos os Santos (o simplemente Salvador).

La influencia que marcó la llegada de los primeros portugueses con barcos repletos de esclavos africanos, quedó retratada para siempre en las paredes de las viviendas e iglesias ornamentadas que han sido testigos de la historia embrionaria de la nación.

Por eso, vale decir que el recorrido por el Pelourinho es incuestionable. Y quienes ponen un pie en Salvador por primera vez, deben saber que para dar con el verdadero pulso de la ciudad, es necesario recorrer este barrio en dos momentos: de día y de noche, ambas experiencias tan peculiares como encantadoras.

Para trazar un circuito que nos devuelva una imagen esencial de Salvador, podríamos comenzar por el antiguo Convento Do Carmo, una magnífica construcción que la Orden Primera de las Carmelitas inició en 1586 sobre una de las lomas del Pelourinho. Convertido en un refinado hotel de 79 habitaciones, no hace falta ser su huésped para recorrer algunos rincones de la edificación, que incluye un museo con 1.500 obras de arte.

Puertas afuera es donde comienza el barrio histórico de Salvador. Apenas a unos pasos sobre sus calles empedradas, una inusitada sucesión de iglesias hablan del sincretismo religioso del pueblo. Bahía atesora nada menos que 365 iglesias –sí, una para cada día del año–, lo que le valió el mote de “la Roma negra”.

En las plazas del Pelourinho, los tambores marcan el latido de la ciudad. Primero un grupo de jóvenes exhibe sus torsos desnudos –y estéticamente perfectos– al ritmo de la capoeira. Más tarde otros se agitan en medio de una procesión de candomblé, la religión que rinde tributo a las divinidades africanas (orixas).

La escena se repite a diario y se completa con el aroma de la cocina bahiana. Vestidas de punta en blanco, con una suerte de miriñaque bajo la falda, las mujeres cocinan a la vista de los turistas y convidan los sabores de su auténtico acarajé. Si, como suele decirse, Río es el corazón de Brasil, Bahía definitivamente es su alma.

Dado que la ciudad vieja está emplazada sobre acantilados, desde aquí se obtiene una maravillosa panorámica de la bahía que da nombre al estado.

Para acceder a la parte baja, el elevador Lacerna (inaugurado en 1873) recorre en cuestión de segundos los 72 metros de altura que separan a la plaza Tomé de Sousa de la plaza Cayrú. Y, una vez allí abajo, sólo resta cruzar la avenida para ingresar al mercado Modelo, donde es posible comprar artesanías y souvenirs a muy buenos precios.

Basta poner un pie en Salvador para darse cuenta de que la tierra negra de Brasil por excelencia, es una nación de contrastes donde la riqueza cultural convive con la desigualdad de su gente y se retroalimenta. Quizás ahí resida su encanto.

Ya en 1944, Jorge Amado, uno de los hijos mimados de esta tierra, sentenciaba sobre su lugar en el mundo: “No hay ciudad como ésta, por más que se busquen los caminos del mundo. Ninguna con sus historias, con su lirismo, su pintoresquismo, su profunda poesía. En medio de la espantosa miseria de las clases pobres, ahí mismo nace la flor de la poesía, porque la resistencia del pueblo va más allá de toda la imaginación. De él, de ese pueblo bahiano, viene el lírico misterio de la ciudad, misterio que completa su belleza”.

Lo que hay que saber

Paquetes. Los precios incluyen pasajes aéreos Córdoba / Salvador / Córdoba, con GOL; traslados desde aeropuerto de Salvador a Costa do Sauípe y regreso; siete noches de alojamiento en Costa do Sauípe, con sistema all inclusive. en los hoteles Sauípe Fun, Sauípe Class, Sauípe Park y Sauípe Club (todos la misma tarifa). Base ocupación doble, U 1.489 por persona (temporada baja) y U 1.992 por persona (temporada alta).

Family plan (dos adultos más dos menores hasta 11 años), U 1.076 por persona (temporada baja) y U 1.427 por persona (temporada alta).

Por información adicional sobre estos destinos u otros de Brasil, pueden comunicarse con el Comité Visite Brasil o la Embajada del Brasil en Buenos Aires (Cerrito 1350, C1010AAB), teléfono (011) 4515-2422; fax (011) 4515-2403.