Vaquerías, para volver a visitar

Cascada del Ángel es de las más pintorescas para conocer en la reserva natural Vaquerías (Foto. Adrián Pardini).
Cascada del Ángel es de las más pintorescas para conocer en la reserva natural Vaquerías (Foto. Adrián Pardini).

En el Valle de Punilla, Valle Hermoso espera a todos sus visitantes con una propuesta interesante donde la premisa es encontrarse con la naturaleza en su máxima expresión. Son alrededor de 400 hectáreas abiertas al público, donde sentarse bajo un molle y disfrutar de una tarde escuchando a zorzales y reinas moras es suficiente para dejar al visitante satisfecho.

Vaquerías fue llamada así porque en esos campos rodeados de sierras y pasturas, se criaba y resguardaba ganado vacuno a fines del siglo XVIII. Se trata de una reserva natural ecológica, perteneciente a la Universidad Nacional de Córdoba. Es una de las escasas zonas protegidas a nivel nacional con un ecosistema del Chaco Serrano.

Recorridos autoguiados por la naturaleza

En este lugar, el plan se traza a través de sus diversos circuitos de trekking, ideales para toda la familia. De forma gratuita, se pueden atravesar varios senderos, bien marcados y poco dificultosos para adentrarse en lo que es la flora y la fauna nativas. Los destinos preferidos para los amantes del senderismo son dos cascadas: la del Ángel y la de los Helechos.

Ambas fuentes de agua son pequeñas pero muy pintorescas. Para llegar a ellas, el trayecto permite disfrutar de un entorno natural único y cruzar varias veces el arroyo Lampatu Mayu, que hoy lleva el mismo nombre de la reserva.

La Cascada de los Helechos, de unos 10 metros de altura, se destaca por sus aguas puras de vertiente y su vegetación extensa, compuesta por helechos y molles que la rodean, otorgándole su nombre. La otra opción es ir hasta la Cascada del Ángel, un recorrido que implica una hora y media de ida y vuelta con una dificultad media-alta.

Si se va con tiempo, también se puede disfrutar del ascenso al cerro de La Cruz, desde donde se observa una vista panorámica de todo el valle. El ingreso se encuentra antes de la entrada a la reserva. Aproximadamente, lleva dos horas de caminata llegar al mirador.

Para realizar los tres recorridos autoguiados, lo mejor es arrancar bien temprano por la mañana. Se recomienda registrarse en la garita del guardaparques, quien explica más sobre el paseo, da instrucciones y otorga mapas orientativos para no perderse de nada. En cualquier época del año, es importante llevar protector solar, abrigo y agua para hidratarse.

Una reserva escuela

Además de conocer este lugar, durante la visita se puede formar parte de actividades sustentables y educativas para su conservación y protección. Con ese objetivo, la Universidad Nacional de Córdoba realiza acciones destinadas a que los lugareños y los visitantes, en su conjunto, aprendan a valorar y cuidar los recursos naturales que brinda este rincón de las sierras.

En la reserva, también se realizan charlas con escuelas, caminatas guiadas, tareas de reforestación e interpretación de flora y fauna y monitoreos ambientales. Existe un sinnúmero de proyectos destinados a revalorizar y apreciar lo nativo y su relevancia cultural.