Valle de Punilla: una escapada caprichosa a Villa Giardino

Una escapada a Villa Giardino. (Foto: Ariela Malem)
Una escapada a Villa Giardino. (Foto: Ariela Malem)

A solo una hora de Córdoba Capital se encuentra este hermoso rincón serrano conocido como “El Jardín de Punilla”. Sobran argumentos para justificar el paseo.

Hay miles de motivos para organizar un viaje. Esta vez, nuestro objetivo era pasar un fin de semana en un pequeño hotel de campo que habíamos visto en fotos, ubicado al pie de las montañas.

Pasando La Falda y Huerta Grande encontramos el bulevar lleno de flores, doblamos a la derecha en la avenida San Martín, tomamos el Camino de los Artesanos y llegamos a Chacra la Invernada: una coqueta casona de color lavanda, estilo nórdico, rodeada de monte nativo.

Una escapada a Villa Giardino. (Foto: Ariela Malem)
Una escapada a Villa Giardino. (Foto: Ariela Malem)

Nos tocó la habitación “Espinillo”, nuestro árbol autóctono preferido. En total cuenta con siete habitaciones, todas delicadamente decoradas, con acceso a una hermosa galería desde la que se puede contemplar el paisaje que hipnotiza. Una madreselva perfuma el ambiente. Alrededor, salvias, romeros, talas, aromitos, molles, moradillos, sombra de toro, piquillín, olmos y frutales. Detrás, las sierras.

Caminata y merienda en Villa Giardino

Después de acomodar nuestras cosas y recorrer el predio, decidimos ir a pasear por el arroyo. “Piqui” (la dueña de la chacra), nos dio un par de indicaciones para encontrar el sendero, aunque sus dos perros nos acompañaron y guiaron durante todo el trayecto. No hubo forma de perdernos.

A la vuelta, visitamos algunos puestos situados sobre el Camino de los Artesanos: son aproximadamente 9 kilómetros de ripio rodeados de locales comerciales y gastronómicos. Hicimos una parada obligada en El Bosque, la tradicional confitería de Villa Giardino.

Una escapada a Villa Giardino. (Foto: Ariela Malem)
Una escapada a Villa Giardino. (Foto: Ariela Malem)

Siempre tienen una gran variedad de tortas y sándwiches elaborados con pan de campo. Por suerte encontramos una mesa vacía (suele haber mucha gente y trabajan por orden de llegada). En temporada alta, abre todos los días de 9 a 20. En temporada baja: viernes, sábados, domingos y feriados de 9 a 20.

Volvimos a nuestro alojamiento con la panza llena y el corazón contento.

Una escapada a Villa Giardino. (Foto: Ariela Malem)
Una escapada a Villa Giardino. (Foto: Ariela Malem)

Dulce despertar

Al día siguiente nos levantamos temprano y en el salón de uso común nos esperaron con un desayuno abundante que incluía pan, queso crema, dulces y yogur (todo casero, sin conservantes ni colorantes), medialunas, criollitos, huevos revueltos, jugo recién exprimido y ensalada de frutas.

En ese entorno calmo y silencioso, planeamos visitar dos lugares que no son tan populares como el viejo Molino de Thea, el gran Reloj Floral o la Capilla: el Vivero de Nora y el Museo de la Chatarra.

Una escapada a Villa Giardino. (Foto: Ariela Malem)
Una escapada a Villa Giardino. (Foto: Ariela Malem)

Vivero de Nora

Por el Camino de los Artesanos, a metros de la confitería El Bosque, se encuentra este vivero de herbáceas perennes, acuáticas, aromáticas, nativas, cactus y suculentas.

Un mundo de colores inabarcable. En ese paraíso nos recibió Nora, una mujer con ojos cristalinos y una trenza rubia que le llegaba hasta la cintura. Además de producir plantas, dicta talleres para aprender a cuidar, diferenciar, trasplantar y reproducir algunas especies. Y dentro de un rancho antiguo vende miel y dulces caseros. Abre todos los días desde las 10 hasta que cae el sol. Por consultas, comunicarse al 3548-635389.

Museo de la Chatarra

Seguimos nuestro recorrido. Por el mismo Camino de los Artesanos encontramos este museo con obras de arte hechas con hierro reciclado, del artista Guly Silva.

Son piezas únicas, de diferentes tamaños y precios, totalmente originales. Hay peces, perros, robots, figuras humanas, entre otras. Vimos algo similar en el taller de Matías Mischung, en La Cumbre. Abre sábados y domingos de 10 a 20. Sin costo.

Loica, dulces y licores

Nos desviamos un poquito para conocer Loica, un emprendimiento familiar que se dedica desde hace varios años a elaborar quesos, dulce de leche casero, licores, jaleas y mermeladas.

Una escapada a Villa Giardino. (Foto: Ariela Malem)
Una escapada a Villa Giardino. (Foto: Ariela Malem)

En medio del campo, mientras dormían la siesta un tractor y varios perros al sol, apareció Evangelina Loza. Amablemente nos invitó a pasar a su local y ahí nos contó parte de su historia. Ella reproduce los saberes y sabores de su querida abuela Dominga, aunque le agrega a las recetas su toque personal.

Hay una gran variedad de productos para regalar o autorregalarse: dulce de leche (clásico, con chocolate, con maní, con guindas, con ron, con pasas y con nueces), las opciones de mermeladas varían según la estación del año, licores (cítricos, de hierbas, de nuez y dulce de leche), quesos y frutas en almíbar.

En temporada alta abre todos los días desde las 10 hasta las 19.30.

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