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Córdoba

Santa visita en el barrio

Un barrio periférico del sudoeste de Córdoba, Villa El Libertador, dio acogida a buena parte de la comunidad boliviana que migró a Argentina hace décadas. Los pueblos del Altiplano y los valles trajeron fiestas religiosas plenas de colores y simbolismos.

Por Marta Álvarez Moncada (Especial).

En tiempos de la América colonial y hacia fines del siglo XVIII en Quillacollo, ciudad ubicada a 13,85 kilómetros de Cochabamba (Bolivia) un episodio de los muchos que integran la amplia franja de las leyendas dio origen a una famosa fiesta religiosa. La celebración perduró a través de los siglos e incluso penetró en territorios elegidos por la diáspora boliviana hace décadas como ocurre en Argentina. 

La leyenda narra que una pequeña niña pastora de ovejas un día encontró por primera vez una hermosa y deslumbrante señora con un niño en sus brazos. Las visitas se reiteraron y la niña se acostumbró a conversar con la señora en quechua y algunas veces el niño jugaba con ella. De regreso a su casa los padres de la pequeña escuchaban sorprendidos sus relatos de quien llamaba “Mamita y el niño”.

Enterados otros vecinos y el doctrinero (sacerdote que enseñaba la doctrina) decidieron confirmar lo que ocurría. Un 15 de agosto la niña estaba junto a la señora y el niño, cuando llegaron curiosos vecinos y entonces la madre y el niño se alejaron y subieron, lentamente, a los cielos. Sin poder creer lo que veían preguntaban ¿dónde está la señora? a lo que la niña respondía: “Ork'o piña, ork'o piña” (“ya está en el cerro”). Entonces se dirigieron al lugar donde ella solía sentarse con el niño en brazos, pero sólo encontraron su imagen. Desde entonces es conocida como la Virgen de Urkupiña y es venerada en el templo Matriz de Quillacollo.

En Córdoba

La celebración de las comunidades bolivianas en la actualidad se expandió al territorio argentino merced a la inmigración del vecino país y ya son muchos los nativos los que también se suman a la devoción.

En Córdoba, se celebra desde hace 29 años, cuando la primera imagen fue traída desde Bolivia. Se trata de una Virgen con un Niño Jesús en brazos y lleva una corona, y en su mano un bastón dorado.

Sin dudas esta fiesta religiosa ayudó mucho a la integración de los vecinos de Villa El Libertador, multicultural barrio donde se amalgaman criollos con inmigrantes chilenos, bolivianos, y peruanos.

La festividad se desarrolla principalmente en la Iglesia Nuestra Señora del Trabajo y en la Plaza 12 de Octubre, al frente del templo, el sábado más próximo al 15 de agosto que este año caerá el 16. 

Curiosamente, en el interior de la iglesia sólo hay un cuadro de la Virgen de Urkupiña y las imágenes que se observan el día de los festejos son llevadas por los devotos desde sus hogares.

Durante la misa todas las imágenes están frente al altar o en manos de sus dueños y luego se las saca del recinto en medio de una lluvia de papel picado para presidir el desfile. 

Al mediodía comienza el desfile de los autos-carrozas y peluches y muñecos de toda clase colocados sobre mantas típicas bolivianas son ofrendas a las que los sacerdotes rocían con agua bendita. Seguidamente, desfilan los conjuntos, habitualmente 20, que bailan frente a las imágenes y a los que los sacerdotes bendicen.

La calle lateral a la iglesia, con el tiempo se transformó en un patio de comidas donde se ofrecen anticucho, buñuelos, chicharrón con arroz y papa y mondongo chuquisaqueño, acompañado de la infaltable cerveza paceña, chicha y otros refrescos.

Bailes y comidas típicas continúan hasta el atardecer en un ambiente festivo con fuerte sentimiento de pertenencia de la comunidad boliviana.

Coloridos y vistosos trajes, en ambos sexos, hombres con sonoros cascabeles en sus piernas dejan a su paso una serie de sonidos mientras también se observan grandes máscaras, y bailarinas de breves faldas que incansables giran al ritmo de la música.

Niños ataviados con trajecitos de fiesta y mujeres de rostros curtidos que guardan memorias de festejos en su tierra natal, visten sus galas tradicionales en una celebración amenizada con bandas de músicos y danzas con personajes destacados como caporales, morenos, diablos, ángeles, el oso negro y la osa blanca con sus delantales en las diabladas.

La Fiesta de la Virgen de Urkupiña integra en la actualidad el santoral local y atrae a numeroso público.

Lo que hay que saber

Fiesta de la Virgen de Urkupiña

Cuándo: este año se celebra el sábado 16 de agosto.

Dónde. Parroquia Nuestra Señora del Trabajo, en avenida de Mayo y Río Negro, Villa El Libertador, teléfono (0351) 493-5999.

Cómo ir. Villa El Libertador dispone de transporte urbano (ómnibus 36 del corredor Rojo o 50 del corredor Amarillo). Hay que tener en cuenta que tiene poca frecuencia para regresar al atardecer.  Un taxi desde el centro cuesta aproximadamente unos $ 80. 

Desfile. El paso de los bailarines lleva muchas horas, y el mejor espectáculo es frente al palco. Por esa razón es bueno caminar en sentido contrario al desfile para poder ver a todos.

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