San Javier y Yacanto: 10 consejos para ser un turista sostenible

La localidad de Traslasierra, un paraíso detrás de las Altas Cumbres, armó un decálogo para poder vacacionar sin alterar la naturaleza. 

Uno de los desafíos de los futuros viajeros será ponerse en contacto más con la naturaleza que con los grandes centros urbanos. Frente a la posibilidad de que más turistas se acerquen a espacios naturales, es necesario recordar el compromiso con el medioambiente.

Las localidades de San Javier y Yacanto, en Traslasierra, armaron un decálogo imprescindible del turismo sostenible, que vale la pena reconocer para cualquier destino que elijamos en estas vacaciones (y no sólo frente al actual contexto sanitario).

La masificación del turismo "modifica el encanto de pueblos y ciudades, amenaza el equilibrio ecológico de muchas zonas naturales y crispa a las poblaciones residentes", aseguran desde la localidad. Sin embargo, reconocen que el turismo bien gestionado "puede ayudar a la sostenibilidad desde el punto de vista económico, social y medioambiental". Pero depende de todos.

Uno: planificá tu viaje pensando en disfrutar de las cosas sencillas. Buscá lo local, impregnate de las costumbres, cultura, paisajes, gastronomía y tradiciones locales. Respetalas y acercate a ellas. ¡Tienen mucho que contarte!

Dos: buscá un guía local, una agencia de viajes pequeña que ofrezca garantías de calidad y de respeto a los derechos humanos y al medioambiente, un pequeño alojamiento con valor añadido, y ¡dejate aconsejar por los lugareños!

Tres: una menor huella ecológica puede suponer salir de la rutina. ¿Qué tal una ruta en bicicleta, probar los beneficios del agua fría o tibia, desconectar wifi y disfrutar de veladas nocturnas a la luz de las estrellas o de las velas?

Cuatro: si vas a llevarte un souvenir o comprar algo en el lugar donde estás de vacaciones, tratá de que sean productos éticos, artesanales, sostenibles y, sobre todo, que ayuden a la economía de los lugares que visitas.

Cinco: que estés de vacaciones no quiere decir que dejes de hacer las cosas buenas que haces habitualmente. Reducí tus residuos, no abuses del agua y el aire acondicionado. que esté incluido en tu alojamiento no quiere decir que el planeta no se resienta por este tipo de abusos.

Seis: si te encanta disfrutar del paisaje y ver animales en libertad, usá los observatorios o miradores diseñados para ello. Utilizá los senderos señalizados que permiten realizar un recorrido por los lugares más representativos y evitan que te sientas perdido en medio del bosque.

Siete: pasear por los caminos señalizados posibilita la interpretación ambiental a través de cartelería, mapas del itinerario o incluso guías de campo que permiten percibir, reflexionar y valorar las características naturales del entorno, a la vez que caminamos por el sendero.

Ocho: los únicos recuerdos que están permitidos son fotografías. No te lleves restos animales, ni plantas, ni siquiera una roca o fósil, ya que podés alterar el ecosistema. ¡Que la única huella que dejes en un espacio natural sea la de tu calzado!

Nueve: practicá la observación, dibujá, fotografiá, hacé tertulia, aprendé nuevas palabras, meté los pies en un río, apreciá los colores y sonidos de la naturaleza.

Diez: Disfrutá, reí, aprendé, creá recuerdos imborrables y relajate. ¡Hacé que tu viaje valga la pena!