Salsipuedes, para perderse por un rato

El Salto La Estancita, una de las cascadas más importantes de las Sierras Chicas (Foto. Municipalidad Salsipuedes)
El Salto La Estancita, una de las cascadas más importantes de las Sierras Chicas (Foto. Municipalidad Salsipuedes)

Una mezcla de vida urbana y paz de pueblo, sabores típicos y paisajes naturales bien conservados son las claves distintivas de esta localidad.

A unos 40 kilómetros al norte de Córdoba capital, Salsipuedes se presenta como una buena opción para esas escapadas rápidas que permiten ir y volver en el día. Su nombre protagoniza distintas historias y leyendas: algunos afirman que fue una ocurrencia del primer propietario del lugar, quien al ver las tierras gritó: “¡Sal si puedes de este lugar tan hermoso!”, mientras que, según otro relato, un aborigen comechingón secuestró a la mujer de otro y, luego de una lucha cuerpo a cuerpo, el derrotado cayó a las aguas del río mientras el ganador le gritaba: “¡Sal si puedes!”.

En este paraje cordobés atravesado por la ruta E53 se puede encontrar una combinación perfecta entre riqueza natural y cultural. Desde el área céntrica de la localidad, el itinerario puede comenzar en la iglesia Nuestra Señora del Rosario del Milagro, de arquitectura sencilla y austera, donde el primer domingo de octubre se celebra la fiesta de la patrona del pueblo. Le sigue el Paseo el Parque, un amplio predio que concentra una cancha de bochas, un centro cultural ideal para practicar actividades recreativas y el recientemente inaugurado Paseo de la Memoria, que conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Como tercera opción, es una buena idea conocer La Joyita, la casa museo donde habitó la cantante argentina de tango Ada Falcón. Expone fotografías, grabaciones y objetos que le pertenecieron.

Historia y sabores serranos

En el barrio El Pueblito se encuentra el emprendimiento familiar Marías del Cielo, dedicado al cultivo de peperina serrana y aromáticas autóctonas. Allí se protege esta famosa hierba y se venden productos orgánicos. Otra visita interesante es al museo apícola, un espacio único en su clase donde se aprende sobre la importancia y la labor de las abejas.

Luego de pasear por los sabores locales, se recomienda no perderse el complejo arqueológico Los Morteros, donde hay orificios de cuarzo labrados en piedra de unos 4.000 años de antigüedad. El complejo está rodeado de plantas medicinales como la ortiga, la salvia y la ruda; y de bosques de chañares. ¿El infaltable? El mirador y gruta de la Virgen Nuestra Señora del Valle. Está asentado en la cima de un cerro y ofrece una espectacular panorámica de la localidad. El plus para los que busquen otros miradores: en Villa Silvina se puede ascender por 92 escalones a una construcción de hormigón para observar la ciudad de Córdoba, Jesús María y la laguna Santo Domingo. También es posible conocer la gruta de la Virgen Itatí, en un extenso jardín botánico.

Una bocanada de aire

Las caminatas y los recorridos en bicicleta en grupo marcan el ritmo del pueblo e invitan tanto a lugareños como a visitantes a sumarse al plan. Uno de los entornos preferidos para hacerlo es el Salto La Estancita, una impactante cascada de catorce metros, algo escondida, que desemboca en una olla natural; perfecta para desconectarse de todo.