Por qué Nono debería llamarse Sí Sí

Un paisaje increíble en Nono. (Foto: Agencia Córdoba Turismo)
Un paisaje increíble en Nono. (Foto: Agencia Córdoba Turismo)

Motivos por los que siempre hay que volver a esta encantadora localidad de Traslasierra.

Si, Sí! Nono es una parada obligada en el Valle de Traslasierra. La tranquila localidad recibe a miles de turistas cada año que afirman con un “sí” rotundo, que Nono es un lugar para volver siempre.

Más allá de las Altas Cumbres, a 160 kilómetros de la capital cordobesa, el enclave serrano es muy elegido para los viajes familiares. Las actividades que aquí se proponen son tranquilas y se puede disfrutar de los paisajes naturales surcados de ríos y arroyos haciendo senderismo o ciclismo.

Al pie de los mellizos cerros Ñuños (senos de mujer en quechua), nombre del cual deriva el nombre actual de la ciudad, Nono es una de las localidades más antiguas de Traslasierra.

Se estima que hacia 1700 se definió la actual locación, pero un registro de 1598 prueba una temprana presencia estable de los españoles en estas tierras.

Sí sí: viajar en el tiempo es posible en Nono

Un paseo por antiguas calles mirando las fachadas de los edificios que bordean la plaza del pueblo transporta al visitante a través del tiempo. Es un viaje por los estilos arquitectónicos de cada época y una aproximación a la historia de los habitantes que le dieron vida al lugar.

Cuatro momentos para enamorarse de Nono

Alrededor de la plaza principal, se destacan las casas típicas de adobe, los almacenes de ramos generales y una capilla de 1908. Estas construcciones pertenecen al circuito “Casas con historia”.

Por otro lado, el polifacético e insólito Museo Rocsen, ubicado en plena sierra a 2 kilómetros del centro, anuncia desde su imponente fachada con 49 estatuas una experiencia memorable.

Volver en el tiempo también es posible en este lugar. Y la clave es animarse a realizar el recorrido por una amplia y extensa colección que superan las 55.000 piezas en una exhibición permanente, organizadas temáticamente en más de 100 temas de interés.

En un sector del museo, como si se trataran de grandes escenografías, se replican situaciones cotidianas y ambientes típicos de otros tiempos. Un almacén de ramos generales, una barbería y un dispensario de época.

También los antiguos oficios y status sociales de otras épocas están representados. El visitante puede conocer al burgués de campo y de ciudad, al herrero, al carpintero o al tejedor, entre otras actividades.

Sí sí: el aire es más puro a la vera de los arroyos

En cualquier época del año, Nono es un escenario perfecto recorrer a pie sus paisajes naturales. El Rio de los Sauces, cálido y playo con bancos de arena y el Río Chico, un río saltarín que discurre entre piedras creando cascadas y piletones, son protagonistas de aguas cristalinas. Ambos ríos unen sus destinos en la “Juntura de los Ríos”.

En invierno es ideal recorrerlos en caminatas o cabalgatas. En la localidad los baqueanos ofrecen sus tropillas a los turistas y ofician de expertos guías en recorridos de dificultad baja, como el Sendero del Arroyo, El Empedrado o el Sendero de la Juntura.

Al final del camino, los balnearios Las Tropas y Los Remansos, reciben a los visitantes brindando un marco ideal para una merienda con mates y pastelitos, bajo el tibio solcito cordobés.

Para un trekking más exigido, puede optarse por el cerro Champaquí, ubicado a pocos kilómetros.

Sí sí: a la gastronomía de Nono

El cabrito a la llama, las empanadas fritas y la trucha rellena son los platos estrella. Se pueden encontrar restaurantes, rotiserías, bares y casas de té; junto con proveedurías, despensas y lugares de comidas para llevar.