A perseguir cascadas en Río Ceballos

En este rincón de las Sierras Chicas, a sólo 32 kilómetros de la Capital, hay saltos de agua para elegir. El frío no es excusa: se pueden visitar en cualquier momento del año.

Entre sus principales atractivos naturales, Río Ceballos tiene cuatros cascadas que se convierten en destinos perfectos para una escapada. Senderos, arroyos y momentos de desconexión son las marcas de lo que podría considerarse como “un circuito de saltos de agua” para conocer en cualquier momento del año.

Para arrancar, se puede elegir una de las más llamativas y convocantes: la de Los Hornillos. Con una enorme boca de piedra de 10 metros de altura, posee un gran valor ambiental por las especies de fauna y flora que se encuentran en la zona. Sus alrededores son especiales para avistar aves, acampar y andar en bici. ¿Cómo se llega? Desde la plaza Humberto Francia son seis kilómetros por la avenida San Martín hasta el camino que asciende al dique La Quebrada, luego habrá que tomar el camino que va hacia Pozos Verdes y, al llegar, continuar por el sendero peatonal siguiendo el curso de un arroyo por unos cuatro kilómetros más.

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Como segunda opción aparece la Cascada de los Cóndores, que se encuentra en medio de abundante vegetación y es muy parecida al Salto La Estancita. Para quienes quieran pasar un día de recreación en un entorno natural repleto de tranquilidad, esta es la elegida. Es necesario dirigirse desde el dique por la cinta de ripio del perilago hasta la confluencia del río Colanchanga. Desde ahí, se toma el acceso para peatones aguas arriba hasta llegar a la cascada.

Otra opción cercana: Una cascada a sólo 34 kilómetros de la ciudad.

De yapa

Si alguien se queda con “gusto a poco”, puede sumar dos cascadas más al paseo. La de Los Guindos, de tres metros de altura, cae sobre las piedras y desemboca en una olla formada por el arroyo Los Panillos. Para familias y amigos, se convierte en parte de un itinerario de caminata por las Sierras. Para conocerla hay que recorrer alrededor de un kilómetro por el camino a Villa Colanchanga hasta toparse con el albergue Los Guindos (a mano derecha), y después ingresar por un sendero peatonal unos dos kilómetros más.

Quedará recorrer la cascada Quebrada de Tello. Si bien es un pequeño salto de agua de dos metros, asombra a los visitantes por estar enclavada en un paisaje natural escénico. Después de un trekking de 45 minutos, es un lugar hermoso para sacar fotos y descansar en sus orillas.